El primer encuentro con una muestra de diseño también puede ser una invitación a mirar lo que ya existe. En Casa FOA 2026, el hall de entrada del Palacio Molina parte de esa idea: intervenir únicamente donde resulta necesario para destacar la calidad espacial y material de la antigua fábrica Alpargatas.

Bajo el nombre “Recibir”, el proyecto del Espacio 1 concentra su propuesta en decisiones precisas. Las columnas, las vigas de madera y las texturas de los muros conservan su protagonismo, mientras las nuevas incorporaciones acompañan el recorrido y permiten descubrir el edificio desde otra perspectiva.
Un hall para pasar, esperar y contemplar
Una de las claves del proyecto es que la propia arquitectura asume la función de recibir. En lugar de incorporar mobiliario, un nuevo plano continuo organiza la circulación y ofrece lugares donde detenerse, esperar o contemplar la obra realizada especialmente por la artista Paola Vega.

Así, la espera se integra al diseño del ambiente. El hall amplía su función: además de conectar el ingreso con la exposición, propone un lugar donde quedarse y observar.
Una boletería espejada que acompaña al edificio
La boletería es el único volumen nuevo de la intervención. Ubicada entre las columnas existentes, y cuidadosamente separada de ellas, se descubre a medida que se avanza por el hall.

Su envolvente espejada busca reducir la presencia visual de este sector necesario para el funcionamiento de la muestra. Los reflejos permiten que la arquitectura existente continúe siendo protagonista y que el nuevo volumen se integre a su entorno.
Madera, luz y huellas del tiempo
El piso de madera retoma la memoria material de los antiguos adoquines, mientras que la iluminación se integra entre las vigas de madera existentes, acompañando la estructura sin alterar su lectura.
Los muros se conservan con la mayor fidelidad posible a su estado actual. Sus texturas, su materialidad y las marcas del tiempo se entienden como parte de la identidad del Palacio Molina: detalles que cuentan la historia del edificio y enriquecen la experiencia de recorrerlo.
La propuesta permite apreciar cómo cada incorporación puede dialogar con lo que encuentra, desde el suelo hasta la luz.
Una pausa antes de entrar a la muestra
Un plano textil señala la transición hacia el siguiente espacio. Además de marcar el cambio de ambiente, introduce una pausa en el recorrido y anticipa una nueva experiencia dentro de la exposición.

Todas estas decisiones responden a una misma intención: hacer lo imprescindible con precisión. El resultado es una bienvenida que invita a recorrer, descubrir y habitar el Palacio Molina, prestando atención a las cualidades que ya estaban allí.
Ficha técnica: El proyecto contó con la colaboración de MSH (@msh_custom), la artista Paola Vega (@paola__vega), Calvaresi Contemporáneo (@calvaresicontemporaneo), Monolitic (@monolitic.arg), IMDI (@imdi.iluminacion) y MTA – Martín Masciotra (@mta.electric), en diseño de iluminación. También participaron Cristal Diseño (@cristaldiseno), Inox Atelier (@inox.atelier), Estudio Te (@estudio_te), Nordbox (@nordboxelectro), Textiles Tala (@textilestala), EXITO (@exitodiseno), Ufficio (@ufficio.studio) y Aluworks (@aluworks.ar).

