"¿Por qué caminar si puedes volar?": la invitación de Isha Judd a transformar tu vida desde el amor propio - Revista Para Ti
 

"¿Por qué caminar si puedes volar?": la invitación de Isha Judd a transformar tu vida desde el amor propio

La maestra espiritual y escritora celebra 25 años de trayectoria y se prepara para un encuentro en el MALBA. En esta entrevista, conversamos sobre su búsqueda interior, el amor a una misma y el lugar de la paz en la vida cotidiana.
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¿Qué significa amarnos a nosotras mismas cuando las cosas no salen como esperamos? ¿Cómo encontrar un poco de calma entre tantas exigencias? Estas preguntas atraviesan la propuesta de Isha Judd, la maestra espiritual australiana que lleva más de 25 años compartiendo herramientas para cultivar la presencia y la paz interior.

Isha Judd lograba lo que se proponía. Pero detrás de cada meta cumplida aparecía una nueva, y con ella, la sensación de tener que seguir demostrando. “Nada me satisfacía, nada era suficiente”, recuerda. Había éxito, pero también miedo a no ser amada, a ser abandonada, a no ser suficientemente buena. Ese fue el punto de partida de una búsqueda que transformó su vida y dio origen a su trabajo como maestra espiritual.

Isha Judd
Isha Judd

Nacida en Australia, fue entrenadora de caballos y cantante antes de dedicarse a compartir su propuesta de transformación interior. De los animales conserva la sensibilidad y la conexión con el presente; de la música, la posibilidad de expresar lo que sentía. Hace 25 años creó la Unificación, una práctica que describe como una conexión entre la cabeza y el corazón, y que hoy enseña en distintos países.

Su historia dialoga con una sensación que muchas conocemos: vivir ocupadas, cumplir con todo y, aun así, sentir que nunca alcanza. En esta entrevista con Para Ti, Isha invita a revisar esa exigencia y a pensar qué significa tener éxito cuando también entran en juego el bienestar, los vínculos y la capacidad de disfrutar.

El próximo 28 de octubre estará en el MALBA, donde compartirá su práctica con el público. Antes de ese encuentro, conversa sobre los miedos que nos atraviesan, el lugar de las emociones y el humor como una forma de mirarnos con más amabilidad. Y vuelve sobre una pregunta que recorre su propia historia: ¿qué pasa cuando dejamos de buscar afuera la certeza de que somos suficientes? Además, nos invita a detenernos en temas que nos tocan de cerca: cómo atravesamos los cambios, qué lugar les damos a nuestras emociones y cómo podemos construir una relación más amorosa con nosotras mismas.

-Antes de convertirte en maestra espiritual fuiste entrenadora de caballos y cantante. ¿Qué aprendiste en esas etapas que todavía te acompaña?

-Mi sensibilidad y mi conexión con los animales siempre me dieron una profundidad muy significativa para vivir en el momento presente. Los animales no pueden comunicarse verbalmente, así que, de alguna manera, había que adivinar lo que les sucedía. Yo tenía una conexión muy fuerte con ellos, y continúo teniendo una comunicación muy profunda con los animales. Eso me hizo tremendamente sensible, muy presente y muy capaz de ver más allá.

El canto fue muy catártico para mí. Solía escribir mis propias canciones y, obviamente, estaba expresando mis propias experiencias. Y, como autora de varios libros, sin duda tomé todo eso y lo llevé de un punto al otro. Ahora, obviamente, todo ha cambiado.

El libro de Isha Judd
El libro de Isha Judd

-¿Hubo un momento en tu vida en el que sentiste que necesitabas cambiar de rumbo? ¿Qué estaba pasando entonces?

-Sí. Yo siempre había sido exitosa en mi vida con todo lo que emprendía; lograba siempre lo que me proponía. Pero llegó un momento en que comencé a ver que, cuando lo lograba, enseguida tenía que iniciar algo más. Nada me satisfacía, nada era suficiente. Siempre estaba corriendo, como detrás de una zanahoria ilusoria.

Ese fue un momento en el que sentí profundamente que tenía que cambiar. Había mucho miedo en mí: miedo a no ser amada, a ser abandonada, a no ser suficientemente buena. Siempre estaba corriendo para demostrar más.

Y ahí sentí que debía descubrir el amor en mí, quién era en verdad. Eso me llevó a un encuentro muy profundo conmigo misma, a una expansión de conciencia en la que pude ver la verdad de quién era. Pude sanar esa ilusión de separación que tenemos y despertar el amor incondicional, esa profundidad que me mostró la verdad y que en todos está esperando. Esa voz interna que puede indicarte tu propio camino.

-Hace 25 años creaste la Unificación. Si tuvieras que explicársela a alguien que nunca oyó hablar de ella, ¿qué le dirías?

-Es la conexión entre la cabeza y el corazón. Así comenzamos a vivir en el silencio de nuestro corazón, y eso es una experiencia de amor. El amor es una energía. Las personas piensan que es algo que obtienen o algo que dan, y es verdad, pero también hay una experiencia profunda e interna. Cuando podemos instalarnos en este lugar de paz, de amor, de dicha, de silencio, comienza a detenerse la rumiación de la mente. Y esa rumiación siempre está basada en el futuro o en el pasado, tratando de cambiar algo, tratando de lograr algo.

Cuando vivimos en el corazón, podemos comenzar a observar nuestros pensamientos repetitivos, nuestros pensamientos negativos, nuestros pensamientos destructivos y nuestros miedos; esos sistemas de creencias que no son reales. Y podemos hacerlo desde un lugar de profundo silencio interno y conciencia del momento presente. Desde ahí podemos comenzar a cambiar.

Los seres humanos sufren por no estar presentes y, entonces, siguen repitiendo los mismos patrones de conducta. Tal vez con distintos jugadores en esa obra, pero sigue siendo una repetición constante.
Con la Unificación y esa vibración de energía elevada, comienzas naturalmente a vivir en alabanza, en amor y en gratitud, sin estar provocándolo, porque va sucediendo naturalmente y empezamos a vivir en ese espacio interno.

Esto que yo enseño es muy fácil, pero tremendamente poderoso. Podemos empezar a practicarlo en cada momento y es realmente transformador: va removiendo todas esas partes que no necesitamos y expandiendo justamente aquello que nos da dicha.

-Hablás de unir la mente y el corazón. ¿Cómo se siente esa distancia entre lo que pensamos y lo que sentimos en un día común?

-Los seres humanos están muy desconectados de sus sentidos. No sabemos, en realidad, qué sucede, porque se nos ha enseñado a bloquear todo, a ignorar y a seguir avanzando, haciendo. Entonces, cuando estamos en Conciencia Humana Completa, estamos muy conectados con nuestras emociones, nuestro corazón y nuestro ambiente. Y es ahí cuando la magia comienza.

Porque cuando vivimos en lo superficial, no podemos ver la belleza que nos rodea. Normalmente estamos enganchados en algún drama o persiguiendo mentalmente algo. Pero cuando estamos presentes, comenzamos a resonar con todo lo que nos rodea, y eso es emocional.

La conexión que los seres humanos tenemos con el mundo es emocional. Somos seres emocionales y tenemos que estar conectados con nuestras emociones. Las emociones normales, esa sensibilidad, esa belleza, esa pasión, esos sentires son parte de disfrutar tu vida. Y no tendrían que ser momentos aislados, una vez al año, como en Navidad. Tendría que ser Navidad cada día. Los seres humanos han dejado de vivir en sus corazones y de verdad vivir en dicha.

Isha y el amor por los caballos
Isha y el amor por los caballos

-En el encuentro del Malba vas a enseñar la práctica y hacerla con el público. ¿Qué puede esperar alguien que llega por primera vez, sin experiencia previa?

-Lo más lindo es que este sistema de Unificación es completamente experiencial, súper simple y poderoso a la vez. Este instrumento se lo llevarán a casa y podrán incorporarlo inmediatamente a su vida. Y lo otro que van a recibir es apoyo gratuito posterior: si algo no se entiende o aparece alguna dificultad con la práctica, los apoyaremos para que puedan seguir adelante.

La mayor parte de las personas que aprenden comienzan a aplicarlo en sus vidas y empiezan a experimentar cambios enseguida, por el hecho de comenzar a conectarse consigo mismas. Se va soltando el estrés y empiezan a estar más presentes en cada momento.

Y esto no es algo ambiguo, ¡no! Uno comienza a sentir esa conexión profunda con uno mismo y así comienza a cambiar. Las personas se comprometen consigo mismas a practicar durante un mes, y yo garantizo que sus vidas habrán cambiado por el hecho de que ellas mismas habrán cambiado: estarán más en paz, más conectadas internamente y más presentes en cada momento.

Cuando anden caminando por ahí, pueden pensar en las facetas de Unificación. Todo va siendo más simple en su vida, y se comienza a ver la adicción a sufrir, la adicción a controlar y el miedo que está ahí involucrado. Y aunque uno jure que no tiene miedo, podrá ver que había miedo ahí y dejarlo ir.

-Muchas personas buscan paz interior mientras viven con exigencias, apuro e incertidumbre. ¿Cómo se integra la Unificación a una rutina así?

-Yo tengo una vida súper ocupada: vuelo por todo el mundo, enseño, entreno mis caballos, cabalgo y organizo todo, y no lo encuentro difícil. Primero, atraigo personas increíbles a mi vida y, segundo, fluyo con la vida. La exigencia no nos sirve. Hay que ser excelentes, estando presentes en cada momento, y tenemos que ponernos en acción desde un lugar que fluya.

Las personas asocian el éxito con el alto estrés, pero eso ya no existe. El éxito tiene que ser más holístico: mi salud, mi temperamento, mi capacidad de comunicarme, de empoderar a las personas, de sentirme empoderada, de ser creativa.


Todas estas cosas vienen de la conciencia, no del estrés. Y tenemos que hacer este cambio. Muchas personas lo están haciendo. Es una nueva era y nos estamos moviendo en una nueva dirección.
Hace 25 años yo era extraña, y hoy en día todos se abren a esto. Todos están viendo que tienen que comenzar a disfrutar sus vidas, ser saludables, vibrantes y, sí, podemos ser exitosos. Pero eso no significa llegar a la cima de una montaña.

Este sistema de Unificación es para personas modernas con vidas muy ocupadas, y yo soy una de esas personas: una mujer moderna, con una experiencia extraordinaria y una vida muy ocupada.


-Después de 25 años de enseñar, ¿cambió lo que las personas te cuentan sobre sus miedos o sus búsquedas?

-No realmente. Hay miedos fundamentales, apegos fundamentales y un gran apego a sufrir. Nos gusta ser víctimas y nos gusta culpar a lo externo. Creo que culturalmente hay más conciencia respecto de que hay otras maneras de vivir disponibles, porque las personas empezaron a cambiar su paradigma.
Pero, hablando del estrés en sí, no ha cambiado. Son idénticos: los hijos, la pareja, las finanzas, la muerte, el trabajo, la salud. Básicamente, todo es lo mismo. Lo que sí ha cambiado muchísimo es la capacidad de percibir que hay una solución.

-Tu fundación lleva esta práctica a sectores vulnerables. ¿Qué aprendiste de esas experiencias sobre las distintas maneras de vivir y buscar bienestar?

-Todos los seres humanos quieren ser amados. Tan simple como eso. Y todos los seres humanos tienen la capacidad de conectarse con el amor. Algunas personas tienen historias horrorosas, pero todos parecen estar abiertos a la posibilidad del cambio.

Yo he enseñado esto en prisiones, en lugares diversos del mundo, en contextos de extrema pobreza y de devastación climática, a personas que lo han perdido todo, después de revueltas políticas, enseñando en India, en todas partes. Y te puedo decir que los seres humanos son iguales en todas partes: quieren amor, quieren paz, quieren sentirse suficientemente buenos. Y esto es algo que solo viene desde dentro; no lo puedes conseguir externamente.


Pero sucede que, una vez que las personas comienzan internamente a conectarse con el amor-conciencia, es tan emocional y comienzan internamente a encontrar un lugar seguro dentro de sí mismas. Eso es tremendamente liberador, porque va contigo a todas partes. Yo solía ser muy dramática. Era artista y sufría, amaba demasiado, daba demasiado. Y mi vida hoy está llena de dicha.


Y eso no significa que no sucedan cosas: la gente muere, los animales mueren y todo tipo de dramas ocurren en lo cotidiano. Pero la capacidad de dejar ir, permitir que todo fluya y seguir siendo altamente sensible y conectada es una forma muy hermosa de vivir.


No lo sufres y, a la vez, tienes la pasión del momento, la belleza del momento. Y esto es justamente lo que quiero que tengan todas las personas: la capacidad de apreciar esta vida tan única y fabulosa que tenemos y este planeta.


-El humor tiene un lugar importante en tu forma de comunicar. ¿Por qué te parece valioso al hablar de temas tan profundos?


-Es tan importante que las personas se den cuenta de que tampoco es tan importante. Todo se mueve y cambia. Y si somos capaces de reírnos de nosotros mismos, podemos comenzar a ver: “¡Uy, sí, yo hago eso!”. Pero no hay nada malo conmigo. Es solo un hábito que tengo y puedo cambiarlo.

Yo hago reír a las personas porque, en realidad, somos todos iguales. Estamos todos un poquito locos, seguimos haciendo las mismas cosas y buscamos resultados diferentes. Como que hay un poquitín de locura en la humanidad, ¿no?

Y uno lo puede ver por todos lados, y a veces incluso en los líderes. Pero ¡es experiencia humana, nomás!

-Si mirás hacia atrás, a la Isha que empezó este camino hace 25 años, ¿qué le dirías hoy?

-¡Buena labor! ¡Buen trabajo hecho! Gracioso que lo digas, porque acabo de estar leyendo mi autobiografía y, de verdad, casi no reconozco a esa mujer, ¡con tanto drama!
Cero amor a sí misma, nada era nunca suficientemente bueno, salvando al mundo… Y cuando la miro, admiro que ella haya llegado hasta este punto, realmente.

 
   

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