Hay marcas que forman parte de la historia de una casa. Ahora, Arredo inicia una nueva etapa con “Marca en obra”, un concepto que propone recuperar algunos de los elementos que siempre estuvieron en su ADN: el textil, el color, el arte y la cercanía de barrio.
La transformación no se limita a una nueva identidad visual. También alcanza sus locales, sus productos, la comunicación y la experiencia que la marca propone a quienes la visitan. Con más de 35 años en el mercado argentino, Arredo busca así volver a poner el diseño en el centro de la vida cotidiana.

Arredo vuelve a sus raíces: color, arte y diseño
Uno de los grandes protagonistas de esta nueva etapa es el color. El verde reemplaza al fucsia como color institucional y se convierte en parte de una identidad visual que busca ocupar los espacios con mayor intensidad. La elección también se traslada a las nuevas fachadas, que incorporan una tecnología de Photio aplicada a la pintura con potencial descontaminante.
Pero el cambio también se percibe puertas adentro. Inspirados en el espíritu de los mercados de barrio, los nuevos locales buscan convertirse en espacios de encuentro y no solamente de compra: productos, música, intervenciones artísticas, poesía y una estética más espontánea forman parte de la experiencia.

El arte, además, ocupa un lugar central en esta nueva identidad, a través de colaboraciones con artistas locales, intervenciones culturales y música en vivo. La propuesta busca acercar el diseño y la cultura a la vida cotidiana, en sintonía con una mirada del hogar como un espacio vivo, cambiante y personal.
La transformación también llega al universo digital, donde la nueva identidad visual se incorpora a la web y las redes sociales para conectar ese mundo online con lo que sucede en los locales.
Con “Marca en obra”, Arredo apuesta por una identidad más contemporánea sin perder aquello que la hizo reconocible: el diseño, el textil, el color y una propuesta pensada para que cada persona pueda convertir su casa en una expresión propia.
