La moda argentina tiene una manera particular de contar historias: a través de las manos de quienes crean, bordan, tejen, esculpen y transforman un material en una pieza única.
Esa mirada fue protagonista el 26 de agosto en el Palacio San Miguel, donde la Cámara Argentina de la Moda presentó una nueva jornada de desfiles dentro de la 67ª edición de Argentina Fashion Week.
La propuesta reunió a Olmy Carmin, Christener, Gaba Molina Alta Costura, Angelina Testorelli y Francisco Ayala, cinco universos creativos diferentes que encontraron un punto en común: reivindicar el tiempo, el oficio y la construcción artesanal como valores centrales del diseño contemporáneo.

Desde vestidos de alta costura intervenidos a mano hasta tejidos, bordados, flores escultóricas y pintura sobre seda, la pasarela mostró que el lujo también puede estar en aquello que lleva horas de trabajo y no puede ser reproducido de manera idéntica.
Olmy Carmin: cuando un vestido se convierte en una joya

La diseñadora Nora Perotti, al frente de Olmy Carmin, presentó “Écru noir, el arte de lo hecho a mano”, una colección en la que la artesanía ocupó el centro de la escena.

Cada drapeado fue esculpido artesanalmente y cada piedra, cosida una a una. Una construcción minuciosa que se tradujo en vestidos pensados para acompañar momentos especiales.

La paleta recorrió diferentes matices según la ocasión: blanco alabastro para las novias, negro ébano para la madrina, además de verdes profundos, beiges y nudes que se funden con la piel.

La propuesta parte de una premisa clara: no se trata simplemente de encontrar un vestido, sino de elegir una pieza concebida como una joya para toda la vida.


Christener: una colección de fiesta para animarse a soñar

Carolina Christener presentó para Christener “BLONDE AMBITION”, una propuesta de fiesta audaz y magnética que nace del universo de la imaginación y los deseos.

La diseñadora transforma los sueños en presencia y entiende la feminidad desde un lugar poderoso, donde conviven sensualidad, determinación y carácter.

El brillo de los canutillos, la riqueza del brocato y la fluidez de la seda construyen una colección basada en contrastes.

Delicadeza y fuerza. Romanticismo y determinación. Sensualidad y poder.

Una propuesta pensada para una mujer que no teme ocupar espacio y convertir la moda en una verdadera declaración de personalidad.

Gaba Molina Alta Costura: una mujer en plena metamorfosis

La colección “Metamorfosis”, de Gaba Molina Alta Costura, parte de una idea tan femenina como universal: la transformación.

Cada diseño representa una etapa de evolución y propone un recorrido hacia una nueva versión de una misma. La propuesta mantiene el ADN romántico y femenino de la marca, con siluetas elegantes, volúmenes delicados y detalles artesanales.

El recorrido comienza con una pieza trabajada artesanalmente, con bordados en yute, y luego evoluciona hacia materiales como crepé, satén y tul.

Los bordados, las texturas y los detalles construyen una colección donde la transformación no solo aparece en el concepto, sino también en los materiales y las siluetas.


Angelina Testorelli: la naturaleza argentina como inspiración

“Mburucuyá”, la nueva colección de Angelina Testorelli, nace de una historia personal y de una profunda conexión con la naturaleza.

El nombre de la marca tiene además un significado íntimo para la diseñadora. Cuando su hija Angelina tenía tres años, le prometió que algún día su marca llevaría su nombre. Aquella promesa terminó convirtiéndose en un universo de autor.

Para esta colección, la inspiración llegó de la pasionaria o mburucuyá, una de las flores más particulares de la flora argentina.

Su complejidad y su importancia dentro del ecosistema se traducen en una propuesta etérea, femenina y ligera, realizada con sedas naturales, gasas, organzas y tules.

Los bordados, las flores textiles y las intervenciones artesanales reinterpretan las formas orgánicas de la flor.

Así, cada pieza se convierte también en una invitación a mirar la naturaleza, valorarla y preservarla.

Francisco Ayala: los oficios que sobreviven en la moda argentina

El cierre estuvo a cargo de Francisco Ayala, presidente de la Cámara Argentina de la Moda, con “Oficios”, su colección Primavera-Verano 2026.

La propuesta parte de una preocupación concreta: muchos de los oficios vinculados a la moda y a la artesanía están desapareciendo en distintas partes del mundo. En Argentina, algunos de esos saberes todavía sobreviven y continúan transmitiéndose de generación en generación.

Por eso, Ayala llevó a la pasarela el telar, el crochet artesanal, el fieltro nuno, la pintura a mano sobre seda y la zapatería artesanal.

La colección también dialoga con el maximalismo americano, una corriente que entiende la moda desde la acumulación de texturas, artesanías y relatos regionales.

Cada look reúne diferentes capas de trabajo: tejidos, bordados, pintura y fieltro que conviven en una misma pieza.

Telar, crochet y pintura: el trabajo colectivo detrás de la colección
Una de las particularidades de “Oficios” es que se trata de una creación colectiva.
Los tejidos en telar fueron realizados por Manos Andinas, en Catamarca, utilizando fibra de llama y algodón. La propuesta incorporó rayas en celeste, azul Francia, arena, negro y mandarina.
El crochet estuvo a cargo de la artista textil Fabiana Berghole, que trabajó durante cientos de horas con hilo puro para construir un muestrario de puntos y labores multicolores sobre fondo negro.
La pintura a mano sobre seda, uno de los sellos personales de Ayala, apareció nuevamente en piezas clave de la colección.
También hubo flores escultóricas creadas por Susana Larrambebere, realizadas en seda natural y fieltro, con estructuras de alambre y bordados.
El calzado y los canastos fueron diseñados especialmente para cada look por Paula Zaccaro, de Benitapeka, con intervención artística de Patti Saporiti. Los accesorios estuvieron a cargo de María Costa, de Byzance, quien trabajó artesanalmente con bronce, plata, cristales y tul.
El resultado fue una colección de siluetas aparentemente simples, pero de construcción compleja: pantalones con tajos, blusas-poncho, vestidos al bies, conjuntos intervenidos con flores multicolores y grandes volúmenes de tul pintado.
La artesanía como el verdadero lujo contemporáneo
Más allá de las diferencias estéticas, las cinco propuestas compartieron una misma sensibilidad: el valor de aquello que lleva tiempo.
En una industria cada vez más acelerada, estas colecciones recuperan el gesto de las manos, la paciencia del bordado, la precisión del tejido y la singularidad de una pieza que no puede ser exactamente igual a otra.
La jornada de la Cámara Argentina de la Moda dejó así una certeza sobre la pasarela de Argentina Fashion Week: el futuro de la moda también puede estar en volver a mirar los oficios que forman parte de nuestra identidad.

