A esta altura de la semana, pensar qué cocinar puede convertirse en un desafío. Y si además todavía quedan días frescos, dan ganas de comer algo caliente, casero y reconfortante, pero sin pasar demasiado tiempo frente a la cocina.
Esta cazuela cremosa de pollo, puerro y calabaza cumple con todo: es fácil, abundante, tiene un buen aporte de proteínas y se prepara utilizando una sola olla o sartén profunda.
El secreto está en cocinar la calabaza hasta que una parte comience a deshacerse. Así se integra con el caldo y forma naturalmente una salsa cremosa, sin necesidad de agregar grandes cantidades de crema.
Además, podés sumar otros vegetales que tengas en la heladera y convertirla en una de esas recetas ideales para aprovechar ingredientes.
Ingredientes para preparar cazuela cremosa de pollo y calabaza
Para 4 porciones
- 600 gramos de pechuga o pata muslo de pollo deshuesada.
- 600 gramos de calabaza.
- 1 puerro grande.
- 1 cebolla.
- 1 zanahoria.
- 1 diente de ajo.
- 500 mililitros de caldo de verduras o pollo.
- 3 cucharadas de queso crema.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 1 cucharadita de pimentón.
- ½ cucharadita de nuez moscada.
- Sal.
- Pimienta.
- Perejil fresco o ciboulette.
Cómo preparar la cazuela de pollo, puerro y calabaza
Paso 1. Cortá el pollo en cubos medianos y condimentalo con sal, pimienta y pimentón.
Paso 2. Pelá la calabaza y cortala en cubos pequeños. Picá la cebolla, el puerro y el ajo. Cortá la zanahoria en rodajas finas.
Paso 3. Calentá el aceite de oliva en una olla o sartén profunda.
Paso 4. Incorporá los cubos de pollo y dorálos durante algunos minutos. No hace falta cocinarlos por completo en esta etapa.
Paso 5. Retirá el pollo y reservá.
Paso 6. En la misma olla, agregá la cebolla, el puerro y la zanahoria. Cociná durante aproximadamente cinco minutos.
Paso 7. Sumá el ajo picado y revolvé durante algunos segundos.
Paso 8. Incorporá la calabaza y mezclá bien con el resto de los vegetales.
Paso 9. Volvé a colocar el pollo en la olla.
Paso 10. Agregá el caldo caliente, tapá parcialmente y cociná a fuego medio durante aproximadamente 15 minutos.
Paso 11. Cuando la calabaza esté bien tierna, aplastá algunos cubos con una cuchara contra el borde de la olla. Esto permitirá espesar naturalmente la preparación.
Paso 12. Incorporá el queso crema, la nuez moscada y un poco más de pimienta.
Paso 13. Mezclá suavemente y cociná durante dos o tres minutos más.
Paso 14. Apagá el fuego y terminá con perejil o ciboulette fresco picado.
El truco para conseguir una salsa cremosa sin usar crema
La clave está en la propia calabaza.
Cuando esté bien cocida, aplastá algunos trozos hasta formar un puré y mezclalos con el caldo. El almidón y la pulpa de la calabaza ayudarán a conseguir una salsa naturalmente espesa y cremosa.
Después, unas pocas cucharadas de queso crema serán suficientes para darle suavidad.
Si preferís una preparación todavía más liviana, podés reemplazarlo por ricota cremosa o incluso prescindir de este ingrediente.
Cómo hacerla todavía más proteica
La receta ya contiene una buena cantidad de pollo, pero podés aumentar el aporte proteico agregando:
- Garbanzos cocidos.
- Porotos blancos.
- Un huevo poché al servir.
- Ricota.
- Queso fresco.
- Un poco de yogur natural sin azúcar al final de la cocción.
Los garbanzos combinan especialmente bien con la calabaza y permiten, además, aumentar el rendimiento de la receta.
Qué otros vegetales se pueden agregar
Esta cazuela también es ideal para aprovechar lo que haya disponible en la heladera.
Podés sumar:
- Espinaca.
- Brócoli.
- Zucchini.
- Morrón.
- Arvejas.
- Champiñones.
- Chauchas.
Si usás espinaca o arvejas, agregalas durante los últimos minutos de cocción para conservar mejor su textura.
Una versión gratinada para hacerla todavía más tentadora
Si querés transformar la cazuela en un plato de horno, colocala una vez preparada en una fuente.
Cubrí con un poco de mozzarella, queso cremoso o queso rallado y llevá a horno fuerte durante unos minutos.
Cuando el queso esté fundido y ligeramente dorado, estará lista para servir.
Con qué acompañar la cazuela
Como combina proteínas y vegetales, puede funcionar perfectamente como plato único.
También podés acompañarla con:
- Arroz integral.
- Quinoa.
- Puré de coliflor.
- Una ensalada de hojas verdes.
- Pan integral tostado.
Otra opción es servirla directamente en un bowl con un poco de queso rallado y perejil fresco.
Cómo conservarla
Guardá la cazuela una vez fría en un recipiente hermético dentro de la heladera.
Puede conservarse durante aproximadamente tres días.
Para recalentarla, colocala nuevamente en una olla a fuego bajo y agregá un pequeño chorrito de caldo o agua si la salsa se espesó demasiado.
Una receta fácil para resolver la comida del jueves
Hay platos que demuestran que para cocinar algo rico no hace falta utilizar demasiados ingredientes ni ensuciar toda la cocina.
Esta cazuela cremosa de pollo, puerro y calabaza es un buen ejemplo: se prepara en una sola olla, es abundante, nutritiva y tiene esa textura cremosa que convierte cualquier comida de invierno en un plato reconfortante.
Una receta ideal para este jueves: fácil, calentita y lista en aproximadamente 30 minutos.

