Cómo cuidar las plantas en primavera: 5 errores que tenés que evitar para que crezcan sanas - Revista Para Ti
 

Cómo cuidar las plantas en primavera: 5 errores que tenés que evitar para que crezcan sanas

Con la llegada de los días cálidos, las plantas retoman su crecimiento, pero algunos errores en el riego, la fertilización y el cuidado de la tierra pueden perjudicarlas. Un especialista explica qué conviene evitar para que crezcan fuertes y saludables.
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La primavera es una de las estaciones más esperadas por quienes aman las plantas. Los días se alargan, las temperaturas empiezan a subir y, casi sin darnos cuenta, aparecen hojas nuevas, pequeños brotes y flores que llenan de vida cada rincón de la casa, el balcón o el jardín.

Pero este despertar de la naturaleza también trae nuevos desafíos. Después de los meses más fríos, muchas plantas retoman su crecimiento y necesitan que adaptemos algunos de sus cuidados. Y aunque parezca lógico aumentar el riego o comenzar a fertilizar, hacerlo antes de tiempo puede resultar contraproducente.

La clave está en aprender a observarlas y reconocer sus señales.

“Durante el invierno, muchas plantas reducen considerablemente su actividad y consumen menos agua y nutrientes. A medida que avanza la primavera empezamos a notar hojas y brotes nuevos, y también que el sustrato se seca más rápido. Esas son las señales que nos indican que tenemos que empezar a ajustar los cuidados”, explica Julián González Oliva, creador de Ada Jardín, el vivero-café ubicado en Villa Ortúzar.

El especialista comparte cinco recomendaciones sencillas para acompañar a las plantas durante esta etapa y ayudarlas a crecer fuertes y saludables.

Error 1: regar las plantas con la misma frecuencia que en invierno.

Uno de los primeros cambios que trae la primavera tiene que ver con el agua. Durante el invierno, muchas plantas necesitan riegos más espaciados porque su actividad disminuye. Sin embargo, cuando aumentan las temperaturas y comienzan a crecer, el sustrato puede secarse con mayor rapidez.

Esto no significa que haya que regarlas todos los días. El secreto está en tocar la tierra antes de agregar agua. Si todavía conserva humedad, probablemente sea mejor esperar. En cambio, si la capa superficial está seca, puede ser momento de regar, según las necesidades de la especie.

Un error frecuente es mantener durante toda la primavera la misma rutina del invierno o, por el contrario, aumentar demasiado la cantidad de agua. Ambos extremos pueden afectar la salud de las plantas.

Error 2: empezar a fertilizar antes de que la planta retome su crecimiento

La primavera suele ser una buena época para incorporar nutrientes, pero hay algo importante que conviene saber: no todas las plantas comienzan a crecer al mismo tiempo.

“Primero tenemos que observar que la planta esté activa, que esté creciendo y consumiendo agua en un tiempo razonable. Recién ahí recomendamos fertilizar, para acompañar ese crecimiento con los nutrientes que necesita”, señala González Oliva.

Durante los meses fríos, la fertilización suele suspenderse o espaciarse en las especies que disminuyen su actividad. Por eso, antes de retomarla, es fundamental observar si aparecen hojas nuevas y brotes.

Un buen consejo: utilizá un fertilizante adecuado para cada especie y respetá las dosis indicadas. Agregar más producto del recomendado no hará que crezca más rápido y puede perjudicar sus raíces.

Error 3: no prestar atención a las hojas nuevas y las primeras flores

Si hay algo que entusiasma a quienes disfrutan de la jardinería es descubrir una hoja nueva.

Durante la primavera, muchas especies comienzan a mostrar señales de crecimiento. Algunas desarrollan brotes, otras producen hojas más grandes y también están las que sorprenden con sus primeras flores.

En las plantas de interior, el gran atractivo suele estar en el follaje, pero existen especies que también florecen en esta época.

Es el caso de algunas begonias, que pueden comenzar a florecer durante el inicio de la primavera. Observar estos cambios no solo permite disfrutar del crecimiento, sino también detectar si la planta está respondiendo bien a las condiciones de luz, temperatura y humedad.

Si una planta no produce brotes inmediatamente, no significa necesariamente que tenga un problema. Cada especie tiene sus propios tiempos.

Error 4: dejar las plantas en un sustrato viejo y compactado

Después de varios meses, la tierra de las macetas puede perder parte de sus buenas condiciones.

En algunos casos, el sustrato se compacta demasiado, dificulta la circulación del agua y deja de ofrecer un ambiente adecuado para las raíces.

La primavera puede ser un buen momento para revisarlo.

“Si vemos que el sustrato está consumido y se convirtió en un masacote, podemos aprovechar este momento para reemplazarlo antes de que la planta alcance su mayor actividad. No necesariamente hace falta pasarla a una maceta más grande; a veces alcanza con darle un sustrato nuevo y rico en nutrientes”, explica el especialista.

Un dato importante: cambiar el sustrato no siempre significa trasplantar a una maceta más grande.

Si las raíces todavía tienen espacio suficiente, renovar la mezcla de tierra puede ser una alternativa para mejorar sus condiciones de crecimiento.

Eso sí: conviene realizar este procedimiento con cuidado para evitar daños innecesarios en las raíces.

Error 5: esperar a que aparezcan las plagas para revisar las plantas

Las temperaturas más cálidas también pueden favorecer la actividad de algunas plagas, por lo que la primavera es un momento ideal para incorporar una rutina de observación.

Desde Ada Jardín recomiendan revisar periódicamente las hojas, los tallos y, especialmente, los brotes nuevos. La presencia de manchas, pequeños insectos, deformaciones o cambios repentinos en el aspecto de las hojas puede indicar que algo no está bien.

El mejor hábito es revisar las plantas una vez por semana, prestando especial atención al envés de las hojas, donde suelen esconderse algunas plagas.

Ante cualquier señal, es conveniente identificar primero cuál es el problema y luego elegir el tratamiento más adecuado para esa especie. Los productos preventivos no siempre son necesarios y deben utilizarse según cada caso.

El error más común: creer que todas las plantas necesitan los mismos cuidados

Si hay algo que conviene tener presente durante la primavera es que no todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua, luz o nutrientes. Cada especie tiene sus propios tiempos y necesidades, y uno de los errores más frecuentes es aplicar una misma rutina de cuidados a todas.

“Aunque la primavera suele asociarse con una etapa de crecimiento, no todas las plantas responden al mismo tiempo ni de la misma manera. La especie, las condiciones de luz y el ambiente en el que se encuentran influyen en sus necesidades”, explica Julián González Oliva.

Por eso, antes de aumentar el riego, agregar fertilizantes o cambiar una planta de maceta, lo mejor es observarla. Las hojas nuevas, los brotes y el estado de la tierra son pequeñas señales que nos ayudan a entender qué necesita.

Porque, en definitiva, el secreto para tener plantas sanas y llenas de vida esta primavera no está en hacer más, sino en aprender a darles a cada una lo que realmente necesita.

Fuente: @adajardin

 
   

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