Genoveva Castellar, la ilustradora que encontró su propia voz: "Necesitaba encontrar otra relación con mi trabajo, algo que me devolviera el aire" - Revista Para Ti
 

Genoveva Castellar, la ilustradora que encontró su propia voz: "Necesitaba encontrar otra relación con mi trabajo, algo que me devolviera el aire"

Diseñadora gráfica, ilustradora y docente, transformó un refugio íntimo en una forma de contar historias. En esta entrevista, habla de la búsqueda de un lenguaje propio, del regreso a sus raíces en Junín y de las emociones que habitan sus imágenes.
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Durante mucho tiempo, la ilustración fue para Genoveva Castellar un lugar íntimo, casi secreto. Mientras su trabajo como diseñadora gráfica transcurría entre urgencias, pedidos y entregas que se contaban en horas, el dibujo le ofrecía otro tiempo: uno en el que podía detenerse, explorar y conectar con lo que sentía.

Hasta que esa necesidad de respirar empezó a señalarle un camino. En los talleres de ilustración y en el encuentro con el libro álbum, de la mano de su maestra Mónica Weiss, descubrió una manera de narrar que la conmovió. “Yo quiero esto para mi vida”, recuerda haber pensado. Darle espacio a ese deseo fue también una forma de recuperar el placer de crear.

El trabajo de Genoveva Castellanos
El trabajo de Genoveva Castellar

Egresada de la FADU-UBA, Genoveva es diseñadora gráfica, ilustradora, directora de arte y docente. Ilustró Ojos de Tinta, publicado en Madrid por Anilina Editorial, y es autora de Habitare, editado por Boris. Su universo visual reúne lo poético, lo simbólico y lo surrealista: imágenes que sugieren, despiertan preguntas y dejan lugar para que quien las mira encuentre su propia historia.

El regreso a Junín, su ciudad natal, también le permitió reencontrarse con sus raíces y con pequeños gestos cotidianos que alimentan su imaginación: caminar descalza sobre el pasto, observar los pájaros o descubrir formas en las nubes. En esta charla, habla de ese recorrido, de las casas que habitamos y de las distintas versiones de nosotras mismas que nos acompañan mientras cambiamos.

Del diseño gráfico a la ilustración: encontrar una voz propia

—¿Cómo empezó tu vínculo con el dibujo y la ilustración? ¿Cuándo descubriste que crear imágenes era tu manera de expresarte?

—Mi vínculo con el dibujo y la ilustración se fue construyendo durante mis años de formación en Diseño Gráfico en la FADU-UBA. Durante mucho tiempo trabajé exclusivamente como diseñadora gráfica. Quienes trabajan en el rubro saben lo que eso significa: la urgencia constante, los clientes exigentes y los tiempos de entrega que, muchas veces, se cuentan en horas.

Llegó un momento en que me sentí saturada. Necesitaba encontrar otra relación con mi trabajo, algo que me devolviera el aire.

El trabajo de Genoveva Castellar
El trabajo de Genoveva Castellar

La ilustración siempre había estado conmigo, aunque durante mucho tiempo fue un lugar íntimo, casi secreto, al que recurría para refugiarme y conectar con otra forma de crear. Empecé a formarme en distintos talleres y fue entonces cuando descubrí el maravilloso universo del libro álbum de la mano de mi maestra, Mónica Weiss.

Me enamoré de ese mundo, de las posibilidades narrativas de las imágenes y de todo lo que puede contarse sin necesidad de palabras. Recuerdo haber pensado: “Yo quiero esto para mi vida”. Ese fue el comienzo de un camino que me permitió recuperar el placer de dibujar y darle a la ilustración un lugar cada vez más importante en mi trabajo.

—Tus ilustraciones tienen una identidad muy personal. ¿Cómo definirías tu universo creativo y qué cosas te inspiran?

—Encontrar una voz propia fue un camino. Cuando empecé a formarme en ilustración, me inspiraban artistas como Tim Burton y Benjamin Lacombe, y fui descubriendo distintas maneras de construir mundos a través de las imágenes. Con el tiempo entendí que, además de mirar el trabajo de otros, necesitaba encontrar aquello que yo tenía para contar.

Me inspiran las personas, sus historias, las emociones, los recuerdos y la naturaleza. Después de vivir muchos años en Buenos Aires, volver a mi ciudad natal, Junín, me permitió recuperar una relación cotidiana con el entorno natural: caminar descalza sobre el pasto, observar los caballos, los pájaros, las plantas o descubrir formas en las nubes. Todo eso alimenta mi imaginación.

Me atrae lo poético, lo inquietante y lo surrealista. Me gusta que una imagen tenga cierta ambigüedad, que no revele todo de inmediato y pueda despertar distintas sensaciones o interpretaciones. Una vez, mi maestra de ilustración me dijo que a mí me gustaba el drama, ¡y creo que algo de razón tenía! Me interesa esa tensión entre lo bello y lo extraño, entre lo reconocible y aquello que nos desconcierta un poco.

El trabajo de Genoveva Castellar
El trabajo de Genoveva Castellar

Creo que mi universo creativo nace del cruce entre lo que observo, lo que siento y lo que imagino. No busco representar la realidad tal como es, sino transformarla para encontrar otras maneras de mirarla.

—En Buena Yunta presentás ilustraciones con nombres muy evocadores, como La casa que fui, Silencio de mar y En lo profundo. ¿Qué historias y emociones hay detrás de estas obras?

—Estas obras surgieron a partir de unas poesías que me acercó una amiga para un proyecto de libro. Cuando ilustro un texto, busco que la imagen no sea solamente una representación de lo que las palabras dicen, sino que aporte otra lectura, una emoción o un sentido nuevo. Me interesa ampliar el universo del texto en lugar de limitarme a describirlo.

En ese encuentro entre la poesía y la imagen aparecen mis propias asociaciones y emociones. Los títulos expresan ese universo poético y sugerente que me atrae: imágenes que construyen una atmósfera y dejan espacio para que cada persona complete el sentido desde su propia experiencia.

—¿Qué lugar ocupan los recuerdos, las experiencias personales y las emociones en tus ilustraciones? ¿Sentís que cada obra cuenta algo de vos?

—Creo que mis vivencias están presentes en lo que hago, aunque no siempre de manera consciente o directa. A veces aparecen recuerdos propios; otras, algo que observé, una experiencia que me contaron o una situación que me conmovió.

Me gusta observar y escuchar a los demás. Hay historias de personas que quiero, que admiro o que simplemente despiertan mi curiosidad y que me llevan a imaginar cómo sería estar en su lugar, sentir lo que sienten o atravesar lo que están viviendo. De alguna manera, intento hacer propia esa experiencia para encontrar desde dónde contarla a través de una imagen.

El trabajo de Genoveva Castellar
El trabajo de Genoveva Castellar

Aunque una ilustración no sea autobiográfica, siempre hay algo de mi mirada en ella: mi sensibilidad, mis asociaciones y las cosas que me inquietan o me conmueven. Crear también es una forma de relacionarme con el mundo y con los demás, de observar con atención e intentar comprender aquello que a veces resulta difícil expresar con palabras.

Crear, buscar y dejarse sorprender

—¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Primero aparece una imagen, una idea, una emoción o una historia que necesitás contar?

—Mi proceso creativo no sigue una única dirección. A veces comienza con un boceto o una forma que me despierta curiosidad; otras, con una pregunta, un recuerdo, una experiencia propia o ajena, algo que observo, leo o escucho y que me impulsa a crear.

Cuando empiezo, no sé necesariamente adónde voy a llegar. La imagen se va transformando en el camino y trato de estar atenta a las nuevas ideas y asociaciones que aparecen mientras dibujo. Muchas veces necesito hacer para descubrir qué estoy pensando o sintiendo.

El trabajo de Genoveva Castellar
El trabajo de Genoveva Castellar

Así nació Habitare, durante la pandemia. Dibujaba sin un proyecto definido, hasta que surgió una pregunta: “¿La casa tomaba mi forma o yo tomaba la forma de mi casa?”. Esa pregunta abrió un camino que terminó convirtiéndose en un libro.

Creo que crear también es eso: dejarse llevar por una intuición y permitir que la obra te sorprenda.

—Sos diseñadora gráfica, ilustradora y docente. ¿Cómo dialogan estas tres facetas? ¿Qué te aporta la enseñanza a tu propia creatividad?

—Son facetas diferentes, pero están muy conectadas en mi recorrido. El diseño me dio herramientas para pensar visualmente, organizar ideas, trabajar con la composición y comprender cómo las imágenes construyen sentido. La ilustración me permitió explorar mi propia voz y desarrollar un lenguaje más personal, narrativo y expresivo.

El trabajo de Genoveva Castellar
El trabajo de Genoveva Castellar

La docencia me mantiene en contacto permanente con la experimentación, las preguntas y las distintas maneras de resolver un problema visual. Enseñar implica acompañar a cada estudiante en su búsqueda, sin imponerle una manera de hacer. Eso también me recuerda que crear es investigar, equivocarse, probar y descubrir.

Creo que las tres disciplinas comparten algo fundamental: la posibilidad de comunicar y construir significado a través de lo visual. Cada una me aporta herramientas y perspectivas distintas, y ese intercambio enriquece mi trabajo.

—Participaste en el concurso Creá el póster de Puro Diseño 2026 con una propuesta titulada El diseño ocurre mientras buscamos. ¿Qué quisiste transmitir y qué representa para vos ese proceso de búsqueda?

—Con este póster quise poner el foco en ese momento en el que una idea todavía está tomando forma y no sabemos exactamente adónde nos va a llevar. Me interesaba mostrar el diseño como un proceso vivo, hecho de pruebas, errores, intuiciones y descubrimientos.

La propuesta parte de la idea de que la búsqueda es una parte esencial del diseño. Tanto en la ilustración como en el diseño de objetos, una idea puede transformarse durante el recorrido y terminar convirtiéndose en algo muy diferente de lo que imaginábamos al principio.

El trabajo de Genoveva Castellar
El trabajo de Genoveva Castellar

Por eso elegí ese título: porque el diseño no sucede solamente cuando llegamos a un resultado, sino también en todo lo que ocurre mientras intentamos encontrarlo.

—¿Qué te llevó a transformar tus ilustraciones en láminas para decorar espacios? ¿Qué sentís cuando una obra tuya pasa a formar parte de la casa y de la vida cotidiana de alguien?

—Me interesa que mis ilustraciones trasciendan el papel y encuentren un lugar en la vida cotidiana de las personas. Por eso, además de realizar láminas con reproducciones de mi obra, llevo mis imágenes a otros espacios a través de la pintura mural, tanto en habitaciones como en espacios comerciales.

Trabajar a otra escala me permite explorar cómo una imagen puede transformar un lugar y dialogar con quienes lo habitan. Me gusta pensar que mis imágenes pueden acompañar a las personas y convertirse en parte de sus espacios, sus recuerdos y sus historias.

El trabajo de Genoveva Castellar
El trabajo de Genoveva Castellar

La mirada personal y las historias que nos habitan

—En un mundo atravesado por la tecnología y la inteligencia artificial, ¿qué valor creés que tiene hoy la ilustración de autor?

—No sé hacia dónde nos va a llevar el avance de la inteligencia artificial ni cómo transformará el mundo de la ilustración. Puede ser una herramienta útil y producir imágenes que despierten emociones en quien las mira. Pero me pregunto si una imagen es solamente aquello que vemos o si también es todo lo que sucedió para que existiera.

En un mundo que parece impulsarnos constantemente a hacer todo más rápido, me interesa reivindicar el valor del tiempo y de la experiencia. No todo lo que importa puede medirse en términos de eficiencia. A veces, el sentido está justamente en el recorrido, en aquello que aprendemos mientras intentamos llegar a un lugar que ni siquiera sabíamos que existía.

En mi trabajo, ese recorrido es una parte fundamental de lo que me motiva: no quisiera perderme todo lo que sucede mientras creo.

Creo que la ilustración de autor lleva consigo algo de nuestra manera de estar en el mundo: una mirada singular, hecha de experiencias, recuerdos, preguntas y sensibilidad. Para mí, su valor reside en esa mirada personal y en todo lo que hay detrás de cada imagen: el recorrido, las decisiones, la búsqueda y la experiencia de quien la crea.

El trabajo de Genoveva Castellar
El trabajo de Genoveva Castellar

—Si tuvieras que elegir una ilustración que represente quién sos hoy, ¿cuál sería y por qué? ¿Qué proyectos te gustaría concretar en esta etapa?

—Elegiría La casa que fui, porque conecta con mi historia, con los lugares que habité y con las distintas versiones de mí misma que fui construyendo a lo largo del tiempo.

Para mí, la casa es mucho más que un espacio físico. Es un lugar donde se guardan recuerdos, afectos y experiencias; donde se construyen los primeros vínculos y se forman muchas de las cosas que después llevamos con nosotros, aun cuando nos vamos. Volver a Junín, mi ciudad natal, también significó reencontrarme con una parte de mí, con mis raíces y con algunas de aquellas primeras formas de mirar el mundo.

Creo que, de alguna manera, somos todas las personas que fuimos, y que ninguna de esas versiones desaparece del todo: conviven en nosotros, se transforman y nos acompañan.

En esta nueva etapa, me gustaría seguir desarrollando mi obra personal, crear nuevos libros ilustrados, realizar murales y encontrar oportunidades para compartir mi trabajo con otros públicos. Pero, sobre todo, quisiera seguir explorando, aprendiendo y permitiéndome cambiar, sin perder la curiosidad ni el deseo de descubrir qué nuevas formas puede tomar mi trabajo.

Podés ver sus trabajos acá. Y en su cuenta de IG.

 
   

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