Evelin Zamorano y el estrés crónico
 

Evelin Zamorano, especialista en Medicina del Estrés: "Las plantas pueden acompañar un proceso, pero no reemplazan los pilares de la salud"

La médica clínica y especialista en Medicina del Estrés explica cómo reconocer las señales del estrés crónico y qué lugar pueden ocupar las plantas medicinales y los hongos adaptógenos en un abordaje integral.
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Vivimos en un contexto en el que estar cansados, dormir mal, tener la cabeza llena de pensamientos o sentir que “no llegamos a todo” parece haberse convertido en parte de la normalidad. Pero que algo sea frecuente no significa que sea saludable.

El estrés es una respuesta fisiológica necesaria: nos permite adaptarnos a los desafíos, responder ante una amenaza y movilizar energía cuando la necesitamos. El problema aparece cuando esa respuesta deja de ser transitoria y se transforma en un estado de activación sostenida.

El cuerpo puede tolerar momentos de estrés. Lo que no debería hacer es vivir permanentemente en modo alerta. En este contexto, las plantas medicinales y los hongos adaptógenos aparecen como una de las herramientas que pueden acompañar el abordaje del estrés, aunque su uso requiere tener en cuenta la dosis, la calidad del producto y las características de cada persona.

Para conocer cuáles son las señales que pueden indicar que el estrés dejó de ser algo pasajero, qué sucede en el organismo cuando se sostiene en el tiempo y qué lugar pueden ocupar las plantas medicinales y los hongos adaptógenos, Evelin Zamorano, médica clínica, especialista en Medicina del Estrés, periodista médica, comunicadora y divulgadora científica, habló con Para Ti.

Evelin Zamorano, médica especialista en Medicina del Estrés: “Que algo se haya vuelto habitual no significa que sea normal para nuestro organismo”

"Que algo se haya vuelto habitual no significa que sea normal para nuestro organismo"

-¿Cómo podemos distinguir el estrés cotidiano del estrés crónico y qué señales del cuerpo deberían alertarnos de que algo no está funcionando bien?

-El estrés cotidiano tiene un comienzo y un final. Tenemos una situación demandante, nuestro organismo responde y, cuando la situación termina, los sistemas fisiológicos involucrados pueden volver progresivamente a su estado basal. En el estrés crónico, en cambio, el organismo pierde esa capacidad de “apagar” la respuesta de alarma.

Las primeras señales de alerta suelen ser sutiles pero constantes: despertarse de madrugada con la mente a mil por hora, sentir una tensión muscular que no cede (bruxismo, dolor de cuello), o notar que nos irritamos por cosas mínimas. También es clave prestar atención a la desconexión emocional o apatía (esa sensación de estar en piloto automático), donde perdemos la capacidad de disfrutar de los pequeños placeres cotidianos.

También pueden aparecer cefaleas, palpitaciones, disminución de la libido, dificultad para concentrarse o esa sensación tan característica de “tengo la cabeza agotada pero no puedo parar de pensar”.

Para mí, una señal particularmente importante es cuando empezamos a considerar normales síntomas que antes no estaban. Que algo se haya vuelto habitual no significa que sea normal para nuestro organismo.

Evelin Zamorano, médica especialista en Medicina del Estrés: “Las plantas pueden acompañar un proceso, pero no reemplazan los pilares de la salud”

"El estrés crónico no afecta solamente al sistema nervioso"

-¿Qué sucede cuando el estrés se sostiene en el tiempo?

-El estrés crónico no afecta solamente al sistema nervioso. Es una respuesta sistémica que involucra al cerebro, al sistema nervioso autónomo, al eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, al sistema inmunológico y al aparato digestivo.

Cuando el cortisol y la adrenalina están elevados por meses o años, el cuerpo entra en "modo supervivencia" y "apaga" o enlentece las funciones que no son vitales para escapar de una amenaza.

  • En la digestión: Se altera nuestro eje intestino-cerebro. Disminuyen las enzimas digestivas y se inflama la mucosa intestinal, lo que puede derivar en distensión, intolerancias repentinas, constipación o diarrea. No es casual que muchas personas tengan más síntomas digestivos durante períodos de preocupación sostenida.
  • En el sueño y la energía: El cortisol alto de noche impide que segreguemos melatonina (la hormona del sueño y gran antioxidante). Al no tener un sueño reparador, nuestras mitocondrias (las "baterías" de nuestras células) se agotan, dando lugar a una fatiga profunda; nos levantamos ya cansados.
  • En la claridad mental: El estrés crónico inflama el cerebro. La sangre se aleja de la corteza prefrontal (encargada de la concentración, la toma de decisiones y la empatía) y nos quedamos operando desde la amígdala (nuestro cerebro más primitivo). Esto genera la famosa "neblina mental", olvidos frecuentes y dificultad para enfocarnos.

"Las plantas y los hongos actuán como 'moduladores' del sistema nervioso"

-¿Qué lugar pueden ocupar las plantas medicinales y los hongos adaptógenos en el abordaje del estrés? ¿En qué casos pueden ser realmente útiles?

-Representan la unión perfecta entre la medicina ancestral y la ciencia moderna. Los adaptógenos (que pueden ser plantas o bien hongos medicinales) son sustancias botánicas únicas que ayudan a nuestro organismo a adaptarse al estrés.

Evelin Zamorano, médica especialista en Medicina del Estrés: “El cuerpo no debería vivir permanentemente en modo alerta”

No funcionan como los fármacos tradicionales que simplemente bloquean o suprimen un síntoma. Los adaptógenos actúan como "moduladores" del sistema nervioso y endocrino: si estás muy acelerada, te ayudan a bajar un cambio; si estás agotada, te elevan suavemente la energía.

Son herramientas invaluables dentro de los protocolos integrativos, especialmente en casos de fatiga crónica, desregulación del cortisol, ansiedad leve a moderada, o cuando necesitamos un soporte biohacking para recuperar la resiliencia física y mental.

Recordemos que la idea no debería ser “bajar el cortisol” a cualquier precio. Porque el objetivo no es tener cero cortisol: necesitamos cortisol para vivir. El objetivo es recuperar una respuesta al estrés flexible y adaptativa.

"La fitoterapia es medicina"

-¿Por qué es tan importante la dosis, la calidad del producto y la forma de uso? ¿Qué riesgos existen cuando se consumen plantas o adaptógenos sin supervisión profesional?

-Este es un punto fundamental para mí en la práctica y en las capacitaciones que doy de manejo del estrés. Hoy existe una tendencia a consumir suplementos por moda, creyendo que por ser "natural" es inocuo. Pero la fitoterapia es medicina. Las plantas tienen dosis, indicaciones, principios activos muy potentes que interactúan con nuestra propia biología y con otros medicamentos que podamos estar tomando.

La dosis y la calidad lo son todo. Un extracto de hongo medicinal o de una planta mal procesado puede estar contaminado con metales pesados o simplemente no tener la concentración necesaria del principio activo para hacer efecto.

Además, el riesgo de consumirlos sin supervisión profesional incluye interacciones peligrosas (por ejemplo, con antidepresivos, anticoagulantes o medicación para la tiroides) o sobreestimular un sistema inmunológico que quizás necesitaba otra cosa. El abordaje debe ser siempre clínico, profundo y personalizado para la historia de cada paciente, alejándonos de las recetas estandarizadas.

Evelin Zamorano, médica especialista en Medicina del Estrés: “El objetivo no es vivir sin estrés, sino recuperar la capacidad de atravesarlo sin que nos enferme”

Antes de incorporar una planta o un adaptógeno hay que preguntarse: ¿qué estoy intentando tratar?, ¿qué síntomas tengo?, ¿qué medicación utilizo?, ¿qué dosis necesito?, ¿durante cuánto tiempo?, ¿cómo voy a saber si me está ayudando?

"Ningún adaptógeno va a compensar un estilo de vida que nos enferma"

-¿Cuáles son las plantas medicinales o adaptógenos que cuentan con mayor respaldo y qué recomendaciones daría antes de incorporarlos?

-Entre las plantas y adaptógenos que cuentan con investigación clínica y/o un volumen interesante de evidencia son:

Ashwagandha: Excelente para modular el cortisol, bajar la ansiedad y mejorar la calidad del sueño.

Rhodiola Rosea: Ideal para momentos de muchísima exigencia mental y fatiga, porque mejora la energía y la concentración.

Melena de León (Hongo): Un neuroprotector maravilloso, gran aliado para despejar la "neblina mental", mejorar la memoria y desinflamar el intestino.

Reishi (Hongo): Conocido ancestralmente como el hongo de la inmortalidad, es un modulador del sistema inmune y un gran calmante del sistema nervioso, ideal para tomar de noche.

Recordemos algo clave: Ningún adaptógeno va a compensar un estilo de vida que nos enferma.

Mi recomendación antes de incorporar cualquier producto sería empezar por una evaluación integral de la persona, hábitos, estado emocional, medicamentos y suplementos. Después podemos pensar qué herramienta tiene sentido.

Porque si una persona duerme cuatro horas, vive conectada al teléfono hasta la madrugada, toma estimulantes durante todo el día y no tiene momentos de recuperación, probablemente el problema no se resuelva agregando una cápsula.

Las plantas pueden acompañar un proceso. Pueden ser una herramienta valiosa dentro de un protocolo integrativo, pero no reemplazan los pilares sobre los que se construye la salud.

Desde la medicina del estrés me interesa especialmente cambiar la pregunta. No preguntarnos solamente “¿qué puedo tomar para bajar el estrés?”, sino: ¿qué está haciendo que mi organismo permanezca en alerta y qué necesita para volver a sentirse seguro?

A veces será mejorar el sueño. Otras veces trabajar sobre la alimentación y la microbiota, incorporar movimiento, regular la respiración, recuperar contacto con la naturaleza, trabajar los pensamientos repetitivos o aprender a reconocer las señales corporales antes de llegar al agotamiento.

Y sí: en algunos casos, una planta medicinal o un hongo adaptógeno ayuda mucho en ese camino. Porque el objetivo no es vivir sin estrés. Es recuperar la capacidad de atravesarlo sin que nos enferme.

Evelin Zamorano. MPM05448. Médica Clínica. Especialista en PNIE y Medicina del Estrés. Periodista Médica. Comunicadora y divulgadora científica. Autora del libro Alquimia: del deber al Ser. @draevelinzamorano

 
   

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