Volver a ver con claridad, reconocer los rostros de las personas queridas o recuperar la autonomía para realizar actividades cotidianas puede representar un cambio enorme en la vida de una persona. Para quienes padecen determinadas enfermedades o lesiones oculares, el trasplante de córnea puede ofrecer una oportunidad de recuperar la visión y mejorar su calidad de vida.
En Argentina, los avances en las técnicas quirúrgicas permiten realizar intervenciones cada vez más precisas, que en algunos casos reemplazan únicamente la parte dañada de la córnea y conservan el tejido sano. Sin embargo, detrás de cada trasplante hay algo indispensable: la donación.
Según las estadísticas del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), durante 2026 ya se realizaron más de 4.600 trasplantes de tejidos en el país, de los cuales más de 1.400 correspondieron a córneas.
Estas cifras reflejan la importancia de la donación de tejidos oculares y el impacto que puede tener en personas que necesitan recuperar su capacidad visual.
Qué es un trasplante de córnea y cuándo se necesita
La córnea es el tejido transparente que recubre la parte anterior del ojo. Cumple una función fundamental: permite el ingreso de la luz y contribuye a enfocarla correctamente para que podamos ver con claridad. Cuando pierde su transparencia, se deforma o sufre daños importantes, la visión puede verse seriamente comprometida.
En algunos casos, cuando otros tratamientos no ofrecen resultados suficientes, es necesario reemplazar el tejido afectado mediante un trasplante.
"Patologías como el queratocono avanzado, cicatrices producidas por úlceras o traumatismos, y descompensaciones del tejido son las causas más frecuentes por las que llegamos a la indicación de un injerto o trasplante. Para estos pacientes, esta intervención es la única alternativa para recuperar su autonomía", explica el Dr. Nicolás Charles, especialista en córnea y codirector médico de Charles Centro Oftalmológico.
Entre las enfermedades que pueden requerir esta intervención se encuentra el queratocono, una afección que provoca el adelgazamiento y la deformación progresiva de la córnea, alterando la calidad de la visión.
También pueden necesitar un trasplante aquellas personas que presentan cicatrices por infecciones, lesiones o alteraciones que afectan la transparencia del tejido. La indicación depende de una evaluación oftalmológica especializada, ya que no todos los problemas de visión requieren este tipo de cirugía.
Cómo se realiza un trasplante de córnea: las técnicas que permiten recuperar la visión
La cirugía de trasplante de córnea evolucionó considerablemente durante los últimos años. Mientras que tradicionalmente se reemplazaba todo el espesor de la córnea, actualmente existen procedimientos que permiten intervenir solamente las capas afectadas. Una de las técnicas es la queratoplastia penetrante, que consiste en reemplazar la totalidad del espesor corneal por tejido sano de un donante.
Otra alternativa son los trasplantes lamelares, procedimientos de alta precisión en los que se sustituyen únicamente determinadas capas de la córnea. Esta última posibilidad permite conservar parte del tejido sano del paciente y, según la enfermedad y la técnica utilizada, puede favorecer una recuperación más rápida y reducir algunos riesgos quirúrgicos.
La elección del procedimiento depende del diagnóstico, del estado de la córnea y de las necesidades de cada persona.
Aunque los resultados pueden ser muy favorables, la recuperación visual no siempre es inmediata: puede llevar varios meses y requiere controles médicos para detectar posibles complicaciones, como el rechazo del tejido trasplantado.
Quiénes pueden donar córneas: los mitos que es importante derribar
Uno de los aspectos sobre los que los especialistas buscan generar mayor conciencia es que haber utilizado anteojos o tener problemas de visión no significa necesariamente que una persona no pueda donar sus córneas.
Existe la creencia de que solamente quienes tuvieron una visión perfecta pueden convertirse en donantes, pero esto no es así. Las personas con miopía, astigmatismo o antecedentes de uso de anteojos pueden ser potenciales donantes de tejido corneal. Tampoco existe una única edad que determine automáticamente la posibilidad de donar.
Lo importante es que los profesionales evalúen las condiciones del tejido y determinen si resulta apto para ser utilizado.
Otro dato que muchas personas desconocen es que un donante puede ayudar a recuperar la visión de hasta dos personas, ya que cada córnea puede destinarse a un receptor diferente. Además, el procedimiento de ablación se realiza bajo protocolos médicos específicos y con respeto por el cuerpo del donante, sin alterar de manera visible su apariencia.
Qué establece la Ley Justina sobre la donación de córneas en Argentina
Desde 2018, en Argentina rige la Ley Justina (Ley 27.447), que establece que todas las personas mayores de 18 años son consideradas donantes de órganos y tejidos después de su fallecimiento, salvo que hayan manifestado expresamente su voluntad de no serlo.
La normativa representó un cambio importante para el sistema de donación y trasplante del país. Sin embargo, los especialistas destacan que sigue siendo fundamental conversar sobre este tema con nuestros seres queridos.
"Hoy la ley nos ampara y presume que todos somos donantes, pero el verdadero acto de solidaridad y empatía es hablar el tema en la mesa familiar. Despejar los tabúes en vida es lo que permite que, llegado el momento, la familia viva el proceso de ablación con paz y acompañe el protocolo sin miedos ni desinformación", señala el Dr. Charles.
Aunque la decisión expresada por una persona adulta debe ser respetada, hablar sobre la donación puede ayudar a que su entorno conozca sus deseos y transite un momento difícil con mayor tranquilidad.
La voluntad de donar o de no donar puede registrarse a través de los canales habilitados oficialmente, como la aplicación Mi Argentina, el INCUCAI y otros organismos autorizados.
Donar córneas: un gesto solidario que puede transformar dos vidas
Detrás de cada trasplante hay una historia diferente. Personas que perdieron progresivamente la visión, pacientes que sufrieron lesiones o enfermedades oculares y familias que acompañan procesos de recuperación.
Para muchos de ellos, recibir una córnea puede significar volver a realizar actividades que antes resultaban difíciles, recuperar independencia y mejorar su bienestar cotidiano.
Los avances de la medicina permiten realizar cirugías cada vez más especializadas, pero ninguna técnica sería posible sin la disponibilidad de tejidos donados.
Por eso, además de informar sobre las posibilidades que ofrece el trasplante, los profesionales insisten en la necesidad de derribar prejuicios y promover conversaciones sobre la donación.
Porque donar córneas es mucho más que permitir una intervención médica: es ofrecerle a otra persona una oportunidad de volver a ver el mundo con mayor claridad.
Fuente: Dr Nicolás Charles, especialista en córnea y cirugía refractiva.


