Celebrar 45 años en la moda no es solamente mirar hacia atrás. También implica preguntarse cómo hacer que todos esos códigos que construyeron una identidad sigan resultando deseables hoy. Y eso fue, justamente, lo que hizo Wes Gordon con la nueva colección de Carolina Herrera.
La firma celebró su 45° aniversario con un gran desfile en la Semana de la Moda de Nueva York, la ciudad donde comenzó todo y que continúa siendo inseparable del universo Herrera.
Para la temporada primavera-verano 2027, Gordon volvió sobre los grandes símbolos de la Maison —la feminidad, el color, las flores, la cintura marcada y los vestidos de impacto— pero sin convertir la colección en una retrospectiva.

La propuesta fue, más bien, una conversación entre pasado y presente.
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Uno de los gestos más emotivos de la colección apareció incluso antes de que comenzara el desfile.

Gordon recuperó un retrato de Carolina Herrera realizado por Andy Warhol en 1979, una imagen que se convirtió en uno de los hilos conductores de esta celebración.

El retrato apareció tanto en los materiales del desfile como en la propia colección: estampado sobre un minivestido y un bolso, transformando una fotografía de archivo en una pieza de moda contemporánea.


No fue un recurso casual. Warhol formó parte del círculo social de los Herrera y documentó numerosos momentos de aquella Nueva York en la que moda, arte y vida social parecían mezclarse naturalmente.

Dos años después de aquel retrato, en 1981, Carolina Herrera presentó su primera colección en el Metropolitan Club de Nueva York, alentada por una figura fundamental de la moda del siglo XX: Diana Vreeland.


Cuarenta y cinco años después, esa historia volvió a aparecer sobre una pasarela.

La mujer Herrera según Wes Gordon
Desde que tomó la dirección creativa de la casa en 2018, Wes Gordon logró algo que considero fundamental cuando se trabaja con una firma con tanta historia: respetar sus códigos sin quedarse atrapado en ellos.

En esta colección volvió a quedar claro. Hubo faldas lápiz combinadas con blusas, pantalones de líneas impecables, cinturas muy marcadas y vestidos más ceñidos pensados para el día.

Son siluetas clásicamente femeninas, pero construidas con una mirada actual. Nada parece nostálgico.

Cuando llegó la noche, en cambio, Gordon subió el volumen.

Volumen, color y vestidos que piden una alfombra roja
Los vestidos de noche fueron algunos de los grandes protagonistas del desfile.

Aparecieron faldas monumentales, proporciones exageradas, textiles metalizados y pedrería, en una sucesión de looks creados para entrar a una habitación y llamar inmediatamente la atención.

Porque si hay algo que Carolina Herrera siempre entendió es el poder de un vestido.

Y Gordon mantiene intacta esa idea. La colección también jugó con otro de los códigos más reconocibles de la casa: el color. Tonos vibrantes convivieron con blanco y negro, mientras los accesorios incorporaron pendientes y collares de piedras de colores que aportaron un gesto más lúdico a los looks.


Flores y lunares: dos clásicos Herrera que vuelven renovados
Era difícil imaginar una colección aniversario sin ellos.

Los estampados florales y los lunares, dos elementos históricos del vocabulario visual de Carolina Herrera, regresaron reinterpretados para 2027.

Pero Gordon amplió el repertorio. También aparecieron cuadros de líneas finas y encajes, sumando textura a una colección en la que cada look parecía recuperar un pequeño fragmento del ADN de la firma.

Y quizás ahí estuvo una de las mejores decisiones del desfile: no recurrir a una sucesión literal de grandes éxitos, sino tomar esos códigos y mezclarlos nuevamente.

Un jardín de tulipanes en pleno Lincoln Center
El escenario acompañó la dimensión de la celebración.

La pasarela se realizó en la sede del New York City Ballet, en el Lincoln Center, uno de los espacios culturales más emblemáticos de Manhattan.

Para recibir a los invitados, el gran hall se transformó con un jardín de tulipanes amarillos, que aportó ese toque de teatralidad y color tan característico del universo Herrera.

En el front row estuvieron Pamela Anderson, Natalia Dyer, Lucy Hale, Sebastián Yatra, Martha Stewart y Alexa Chung, entre otros invitados, muchos vestidos con looks de la Maison.

Karlie Kloss cerró el desfile
El último look quedó en manos de Karlie Kloss, una de las grandes musas de Carolina Herrera y rostro de Good Girl.
La modelo cerró la pasarela con un vestido negro vaporoso, marcado en la cintura por un gran lazo azul añil.

Una imagen especialmente simbólica porque este aniversario de la Maison coincide, además, con los 10 años de Good Girl, una de las fragancias más reconocibles de la casa.
Horas después, Kloss volvería a convertirse en protagonista durante la fiesta aniversario, donde sopló las velas por la primera década del perfume.
45 años después, Carolina Herrera sigue mirando hacia adelante

Carolina Herrera dejó la dirección creativa de su firma en 2018, después de 37 años diseñando sus colecciones. Sin embargo, su presencia continúa atravesando la identidad de la Maison.

Y eso se hizo especialmente visible en este aniversario.

Wes Gordon no intentó borrar el pasado ni reproducirlo. Lo utilizó como punto de partida. El retrato de Warhol, las flores, los lunares, las cinturas marcadas y los grandes vestidos hablaron de la historia de Carolina Herrera, pero sobre una pasarela pensada para 2027.

Después del desfile llegaría Herrera’s, la celebración inspirada en el mítico Mortimer’s que recuperó por una noche otro capítulo de la vida neoyorquina de Carolina y Reinaldo Herrera.

Primero fue la moda. Después, la fiesta.

Y probablemente no podía existir una manera más Herrera de celebrar 45 años de historia en Nueva York.



