El pasado viernes 31 de julio, la primera dama porteña María Belén Ludueña, participó del concierto por el 20° aniversario del Centro Cultural Coreano, “Arirang y Tango: dos corazones y un ritmo”, realizado en la Usina del Arte. En el marco de la celebración, recibió y acompañó a la primera dama de la República de Corea, Kim Hea Kyung, en un encuentro que puso en valor los vínculos culturales entre ambos países.
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El evento reunió a autoridades nacionales, representantes del ámbito cultural y miembros de la comunidad coreana, en una jornada marcada por la música y el intercambio entre Argentina y Corea del Sur.

Para la ocasión, Ludueña eligió un estilismo clásico y refinado, ideal para un compromiso institucional de carácter diplomático. Su apuesta por un look total black transmitió elegancia, sobriedad y una sofisticación atemporal, una fórmula que continúa siendo infalible para este tipo de eventos oficiales.

Así fue el refinado look de María Belén Ludueña
La primera dama porteña lució un vestido midi de silueta evasé confeccionado en un tejido de caída fluida que aportó movimiento y delicadeza.
El diseño se destacó por su escote cerrado, mangas largas con un sutil efecto acampanado y delicados volados en los puños, además de una línea limpia y depurada, sin estampados ni ornamentos excesivos, reafirmando la estética del quiet luxury.

Para completar el conjunto incorporó medias negras semitransparentes, un recurso que volvió a posicionarse entre las principales tendencias de la temporada por su capacidad para elevar los estilismos monocromáticos, y stilettos negros de punta fina que sumaron un toque moderno sin romper la armonía del look.

En materia de accesorios, mantuvo la misma línea minimalista. Llevó un collar corto de perlas, una pieza clásica que iluminó el escote, y un prendedor ubicado sobre el hombro izquierdo del vestido, un detalle que reforzó el carácter protocolar de la ocasión. Completó el estilismo con un clutch negro de diseño simple.

Un beauty look sutil sin resignar estilo
El beauty look acompañó la propuesta elegante. Optó por un recogido bajo con mechones sueltos que enmarcaron el rostro y aportaron un aire romántico y natural. El maquillaje se mantuvo sutil, con sombras en tonos neutros, piel luminosa y labios en un color suave que resaltó sus facciones sin restarle protagonismo al conjunto.
Con esta elección, María Belén Ludueña volvió a demostrar que el total black sigue siendo uno de los grandes aliados de la elegancia en eventos oficiales. La combinación de líneas depuradas, accesorios clásicos y una paleta monocromática dio como resultado un estilismo contemporáneo, sofisticado y perfectamente adecuado para una celebración atravesada por los intercambios culturales.

