Hay ciudades capaces de instalar tendencias desde la pasarela. Y después está Copenhague, donde buena parte de lo que queremos mirar sucede afuera de los desfiles.
Durante la Semana de la Moda, las calles volvieron a transformarse en una pasarela paralela. Pero esta vez hubo algo especialmente interesante: menos looks construidos alrededor de una única prenda viral y mucha más mezcla, personalidad y libertad a la hora de combinar.

El resultado es una moda que vuelve a sentirse divertida. Un vestido romántico puede llevarse con ojotas; una bermuda, con una camisa masculina y ballerinas; el encaje convive con cuero y denim; y un corpiño puede aparecer debajo de un blazer clásico.

Más que reglas, Copenhague dejó un nuevo manual para romperlas. Y estas son las claves que probablemente veremos multiplicarse durante la próxima primavera-verano 2026/27.
La gran lección del street style de Copenhague es clara: la próxima temporada no se trata tanto de qué usar, sino de cómo combinarlo.
1. El encaje deja de ser romántico y se convierte en un básico urbano
Si hay un material que se repite una y otra vez es el encaje. Pero olvidate de su versión exclusivamente nocturna o romántica.
Aparece en blusas blancas combinadas con jeans gigantes, en faldas largas transparentes, en shorts debajo de prendas de punto y hasta en conjuntos completos.

La clave está justamente en bajarle solemnidad. Una falda de encaje puede llevarse con una remera de algodón XL, mientras que una blusa ultrafemenina funciona perfectamente con denim ancho y accesorios rojos.
Es el nuevo juego de contrastes que propone Copenhague: cuanto más delicada sea una prenda, más relajado puede ser el resto del look.
2. La ropa interior sigue a la vista

El bra visible no desaparece. Al contrario, se integra cada vez más al guardarropa cotidiano.
Lo vimos debajo de blazers masculinos, cardigans tejidos abiertos y tops translúcidos. Ya no aparece como una provocación sino como una capa más dentro del estilismo.
Para llevarlo fuera del circuito fashionista, la fórmula más fácil será combinarlo con prendas amplias y estructuradas: blazer, pantalón sastrero, camisa o cardigan.
3. La bermuda definitivamente reemplaza al short
Otra confirmación importante: las bermudas siguen creciendo.
Amplias, sastreras, deportivas o confeccionadas en telas inesperadamente sofisticadas, llegan hasta la rodilla y se combinan tanto con camisas oversized como con blazers.

Incluso aparece una versión particularmente interesante: la bermuda relajada, casi deportiva, combinada con una prenda clásica. Un buen ejemplo del nuevo lujo informal que domina el street style escandinavo.

Y tiene una gran ventaja: es una tendencia extremadamente fácil de adaptar a la primavera argentina.
4. Marrón chocolate, bordó y rojo: la paleta que reemplaza al negro
El marrón continúa ganando terreno. Chocolate, café, borgoña y tonos vino aparecen en pantalones de cuero, tops, botas y accesorios.
Pero la novedad está en cómo se combinan.
El rojo intenso se convierte en uno de los acentos favoritos: un bolso, un pañuelo, una sandalia o una camisa alcanzan para transformar completamente un conjunto neutro.
También aparecen tonos manteca, rosa empolvado y verde suave, confirmando una temporada donde los colores cálidos y algo envejecidos tendrán muchísimo protagonismo.
5. El pañuelo en la cabeza es el accesorio que vuelve a cambiar todo
Si el verano pasado comenzó tímidamente, ahora queda confirmado: el pañuelo en la cabeza será uno de los accesorios fuertes de la próxima temporada.

Lo interesante es que no existe una única forma de usarlo. Puede cubrir completamente el pelo, anudarse como bandana, acompañar un rodete o funcionar casi como un turbante.

También reaparecen gorros tejidos y pequeños sombreros, incluso en looks de entretiempo.

Es esa estética ligeramente retro —entre los años 50, los 70 y el guardarropa de una abuela muy chic— que Copenhague sabe actualizar como pocas ciudades.
6. Las ojotas ya son oficialmente zapatos de ciudad
Tal vez sea una de las tendencias más polémicas, pero las imágenes no dejan dudas: los zapatos planos dominan el street style.

Ojotas minimalistas, sandalias de dedo, ballerinas, zapatos de red, modelos tipo fisherman y versiones casi deportivas acompañan vestidos, sastrería y faldas sofisticadas.
Incluso cuando aparece un taco, suele ser pequeño y delicado.

La comodidad ya no necesita disfrazarse. De hecho, cuanto más inesperado sea el zapato respecto del resto del outfit, más moderno parece el resultado.

7. Vuelve la moda que se puede tocar

Encaje, tejidos abiertos, flecos, rafia, cuero, bordados, transparencias, plumas, tejidos artesanales.
La próxima temporada tendrá mucha textura.

En lugar de construir el interés solamente a través del color, los looks juegan con materiales muy diferentes entre sí. Un top de cuero con flecos se mezcla con denim; una cartera de aspecto artesanal acompaña una blusa sofisticada; un cardigan calado se lleva sobre lencería.

Después de varias temporadas dominadas por el minimalismo absoluto, vuelve una moda mucho más sensorial.

8. Las proporciones se vuelven deliberadamente extrañas
Copenhague también confirma el final de una regla que durante años pareció intocable: la necesidad de “equilibrar” siempre las proporciones.

Ahora un pantalón enorme puede convivir con una blusa igualmente voluminosa. Una remera XL se lleva sobre otra prenda larga. Una falda puede aparecer encima de un pantalón. Y un blazer masculino acompaña bermudas amplísimas.

Es una silueta más libre, donde el volumen deja de utilizarse únicamente para favorecer el cuerpo y empieza a funcionar como recurso creativo.

9. El romanticismo vuelve, pero sin ingenuidad
Flores, moños gigantes, volados, transparencias, rosa y vestidos de inspiración vintage están otra vez presentes.
Pero el nuevo romanticismo tiene algo distinto: se rompe inmediatamente con otro elemento.

Un vestido floral aparece con ojotas negras. Una falda rosa delicada, con un cardigan abierto y lencería visible. Una enorme lazada roja se acompaña con una cartera rústica.
No se trata de vestirse romántica de pies a cabeza, sino de introducir una pieza femenina dentro de un conjunto mucho menos previsible.
10. La tendencia más importante: vestirse sin que parezca demasiado pensado
Quizás esta sea la verdadera clave de Copenhague.

Los mejores looks parecen construidos con prendas que, en teoría, no deberían estar juntas: encaje y cuero, sastrería y ropa deportiva, transparencias y tejidos rústicos, shorts de lencería y suéteres nórdicos.
Hay sofisticación, pero también cierto desorden intencional.
Y allí aparece la gran tendencia que atraviesa todas las demás: el regreso del estilo personal después de varias temporadas dominadas por estéticas demasiado definidas y uniformes.
Cómo llevar estas tendencias en la primavera argentina
No hace falta renovar todo el guardarropa. Una blusa de encaje blanca, una bermuda amplia, un pañuelo estampado, unas sandalias bajas y algún accesorio rojo o marrón chocolate alcanzan para actualizar prendas que ya tenemos.
Porque lo que propone Copenhague para la temporada que viene no es comprar un uniforme nuevo, sino justamente lo contrario: volver a jugar con la ropa.
Combinar aquello que parecía incompatible, recuperar prendas olvidadas y animarse a ese pequeño detalle inesperado que hace que un look deje de ser simplemente correcto para convertirse en interesante.













