Máxima sorprendió en el Prinsjesdag 2026 con un look en blanco y negro, muy diferente de sus habituales estilismos a puro color.
Máxima cambia su habitual explosión de color por el blanco y negro
El tercer martes de septiembre vuelve a vestir de gala las calles de La Haya para la celebración del Prinsjesdag, una jornada institucional en la que el rey Guillermo Alejandro pronuncia el Discurso del Trono después de la solemne procesión de la familia real.
A las puertas del Teatro Real, las damas de la Casa de Orange vuelven a desplegar sus estilismos de gala bajo una etiqueta que, aunque con el paso del tiempo se volvió más flexible, mantiene algunos de sus códigos tradicionales. En este contexto, Máxima de Países Bajos sorprendió con una elección que se aleja de una de sus señas de identidad: el uso del color.
Para la edición 2026, la reina apostó por un conjunto de dos piezas en blanco y negro, una combinación clásica y elegante que le dio un aire especialmente sobrio a su aparición.

La fórmula de blusa negra y falda blanca que eligió Máxima
Ni colores llamativos ni brillos. Esta vez, Máxima optó por una blusa negra de manga larga y corte estructurado, combinada con una falda de gala de seda blanca, de caída impecable y gran volumen.
La falda ya forma parte de las piezas fetiche de su vestidor. Fiel a su costumbre de reutilizar prendas icónicas, la reina volvió a llevarla en una nueva aparición de gala y la combinó con una parte superior diferente a la de ocasiones anteriores.
El resultado es una fórmula que también es muy reconocible dentro del vestidor de otra royal: camisa o blusa y maxifalda. Una combinación que Rania de Jordania convirtió en una de sus elecciones más características y que, en Máxima, adquiere ahora una lectura mucho más sobria.
La elección del blanco y negro marca, así, un cambio respecto de los estilismos que suelen acompañar a la reina en esta celebración. La sencillez no le quita presencia al look: la falda de gran volumen concentra buena parte del protagonismo y mantiene la solemnidad que exige la ocasión.

Perlas y un tocado negro: Máxima también apostó por la discreción
La decisión de bajar el tono también alcanzó a los accesorios. Para completar el conjunto, Máxima recurrió al joyero real de los Orange y eligió aros de perlas en forma de lágrima y un broche, que llevó en la cintura.
El tocado siguió la misma línea. En lugar de alguno de los diseños más llamativos que ha utilizado en anteriores ediciones del Prinsjesdag, la reina recuperó de su fondo de armario un diseño negro y mucho más minimalista.
El conjunto termina de construir una imagen muy diferente de la Máxima que suele llamar la atención por sus colores, sus volúmenes y sus accesorios protagonistas.
Una nueva interpretación de las piezas del vestidor real
Más allá del cambio cromático, hay otro detalle que atraviesa el estilismo de Máxima en este Prinsjesdag: la reutilización de prendas y accesorios.
La reina volvió a llevar la falda blanca de seda que ya había utilizado en otras citas de gala y también recuperó un tocado negro de su vestidor. Una elección que pone nuevamente en escena su manera de reinterpretar piezas que ya forman parte de su guardarropa.
En una jornada marcada por la tradición y el protocolo, Máxima encontró otra manera de destacarse: esta vez, no fue a través de una explosión de color, sino de una combinación clásica, precisa y mucho más discreta.
Y ahí aparece uno de los cambios más interesantes de su look: el blanco y negro no resulta ajeno al universo royal, pero en Máxima adquiere una lectura diferente justamente porque se aleja de la paleta vibrante que tantas veces define sus apariciones.
Máxima de Países Bajos volvió a demostrar, una vez más, que también se puede generar impacto desde la sobriedad.


