Hay historias que nacen de la imaginación. Y hay otras que uno escribe porque necesita encontrar una forma de convivir con lo que pasó.
“Canelones”, la película protagonizada por Darío Barassi, Verónica Llinás, Agustín “Rada” Aristarán y César Bordón, pertenece a ese segundo grupo. Y ya la podés ver por Flow.
Está inspirada en un episodio real de la adolescencia de Hernán Casciari: una broma telefónica que comenzó como un juego cruel y terminó dejando una marca imposible de borrar.
“Fue la primera vez que sentí la maldad dentro del cuerpo”, recordó el escritor al anunciar el estreno del film.

La llamada que cambió todo
Casciari tenía apenas 15 o 16 años y vivía en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Junto a su amigo Christian “Chiri” Basilis pasaba algunas tardes haciendo bromas telefónicas, una diversión frecuente en una época sin celulares ni redes sociales.

Pero una de aquellas llamadas cruzó un límite. Los adolescentes se comunicaron con una mujer y le hicieron creer que Hernán era su hijo, a quien ella no veía desde hacía nueve años. Antes de cortar, Casciari le prometió que iría a visitarla.
“En una hora voy, mamá. Preparame canelones”, le dijo. La culpa, según reconocería muchos años después, apareció incluso antes de terminar la conversación. Sin embargo, la verdadera dimensión de aquella llamada se revelaría mucho tiempo más tarde.
El cuento que hizo reaparecer el pasado
Casciari transformó el recuerdo en un cuento titulado “Canelones”. En 2013 lo leyó al aire en “Perros de la Calle”, el programa conducido por Andy Kusnetzoff. Entre quienes escuchaban estaba Daniel Olesnik, el hijo de aquella mujer.

Ella se había quitado la vida pocos meses después de la llamada. De acuerdo con el relato de Casciari, en su carta de despedida había dejado escrita una frase dirigida a su hijo: “Nunca te voy a perdonar que me hiciste cocinar y nunca viniste”.
Al escuchar el cuento, Daniel reconoció el pueblo, su propio nombre y ese plato que había quedado asociado para siempre al dolor de su madre. También reconoció al autor de la llamada.
Entonces, la historia tomó un giro todavía más perturbador.
Una venganza planeada durante años
Daniel encontró en Facebook a Chichita, la madre de Casciari, que acababa de enviudar. Se presentó como un hombre interesado en comprar una propiedad que ella tenía a la venta y comenzó a conversar con ella.

Con el tiempo, Chichita creyó que entre los dos estaba naciendo una relación afectiva. Pero detrás de ese acercamiento había otro propósito: llegar hasta Hernán y Chiri para saldar una deuda del pasado.
El 15 de octubre de 2015, Casciari regresó a Mercedes para realizar una lectura de cuentos. Daniel viajó desde la Patagonia y esa noche se encontró personalmente con Chichita.
Lo que ocurrió durante aquellas horas es el corazón de la película: un thriller nocturno atravesado por el secuestro, la culpa, el miedo y una pregunta incómoda sobre la posibilidad —o no— de reparar el daño causado. El film está presentado como una ficción inspirada en hechos reales, no como una reconstrucción documental.
Darío Barassi interpreta a Hernán Casciari
En la película, Darío Barassi se pone en la piel de Casciari; Verónica Llinás interpreta a su madre, Chichita; Agustín “Rada” Aristarán encarna a Chiri y César Bordón asume el papel de Daniel, el hombre que vuelve para vengar a su madre.
También integran el elenco Beatriz Spelzini, Belén Brito y Ernesto Claudio.
Con una duración de 91 minutos, “Canelones” combina comedia negra y thriller y concentra su acción principal en una única noche. Fue dirigida por Christian “Chiri” Basilis —el mismo amigo que participó de aquella llamada adolescente— junto a Ana Laura Gussoni.
La elección de Basilis vuelve el proyecto todavía más íntimo: casi cuatro décadas después, uno de los protagonistas reales de aquella broma se colocó detrás de cámara para narrar una historia que también cargó durante gran parte de su vida.
Una película financiada por miles de personas
“Canelones” nació inicialmente como una miniserie, pero sus socios productores decidieron transformarla en una película. Fue realizada mediante el modelo comunitario de Orsai Audiovisuales, con la participación de 5.495 personas que financiaron el proyecto.
El film se rodó en Mercedes, la misma ciudad donde comenzó todo, y se estrenó en los cines argentinos el 6 de agosto de 2026. Además, fue adquirido por Flow para su posterior llegada a la plataforma en Argentina, Uruguay y Paraguay.
Cuando la literatura intenta convivir con la culpa
Durante años, Chichita no permitió que su hijo contara públicamente lo sucedido aquella noche de 2015. Después de la pandemia, algo cambió y finalmente aceptó que la experiencia se convirtiera en una película.
Así, “Canelones” terminó cerrando un círculo difícil de imaginar: nació en Mercedes, fue filmada en Mercedes y reunió a los dos amigos que habían iniciado la historia casi cuarenta años antes.
Pero no es solamente una película sobre una broma que salió mal. Es también un relato sobre aquello que sucede cuando un acto adolescente continúa creciendo en la memoria de los demás. Sobre la culpa que no desaparece, el dolor que se transforma en obsesión y la literatura como un intento de mirar de frente aquello que ya no puede modificarse.
Porque algunas historias no encuentran un final. Apenas hallan una nueva manera de ser contadas.

