Durante mucho tiempo, las lentejuelas quedaron reservadas para las fiestas, las celebraciones o los looks de noche. Sin embargo, la moda viene proponiendo una nueva forma de usarlas: integrarlas a estilismos cotidianos mediante prendas básicas que bajan su intensidad y les aportan un aire mucho más relajado.
Una de las últimas en sumarse a esta tendencia fue Natalia Oreiro, quien compartió un look que demuestra que una falda de alto impacto también puede convertirse en la protagonista de un outfit de día.
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El secreto está en el equilibrio. Cuando una prenda concentra todo el protagonismo, lo mejor es combinarla con básicos de inspiración casual que generen contraste.

Los buzos de algodón, los suétres, las remeras lisas, las camisas oversize o incluso una campera de jean son grandes aliados para resignificar una pollera de lentejuelas y transformarla en una pieza mucho más versátil.
El calzado también hace la diferencia. Cambiar los stilettos por zapatillas o mocasines logra un resultado mucho más relajado y actual, ideal para usar durante el día.
El look súper trendy de Natalia Oreiro
Para esta producción, Natalia Oreiro eligió una pollera tubo de lentejuelas plateadas con terminación de plumas, un diseño de la firma Saiach, reconocida por sus creaciones de alta costura y piezas de gran impacto visual.

Lejos de combinarla con prendas de gala, decidió llevarla con un buzo rosa pastel de silueta amplia, que aportó un aire descontracturado y contemporáneo al conjunto.
El estilismo se completó con zapatillas rosa de lona, reforzando la idea de que las prendas más sofisticadas también pueden convivir con básicos del guardarropa cotidiano.

Como accesorios, sumó unos lentes de sol de cristales amarillos, aportando un guiño lúdico y colorido que acompaña el espíritu relajado del look.
El brillo también se usa de día
Las pasarelas y el street style ya lo anticipaban: las lentejuelas dejaron de pertenecer exclusivamente al universo de la noche.
Hoy aparecen en faldas, pantalones, tops e incluso blazers que se mezclan con prendas deportivas, tejidos de punto y zapatillas para construir looks mucho más frescos y espontáneos.

La clave está en romper el contraste entre lo sofisticado y lo casual. Esa mezcla, conocida como high-low, es una de las fórmulas favoritas de las referentes de estilo porque permite darle una nueva vida a piezas que antes solo salían del placard para una ocasión especial.
El look de Natalia Oreiro es un claro ejemplo de esta tendencia: demuestra que una pollera de lentejuelas puede convertirse en una prenda mucho más versátil cuando se combina con básicos que seguramente ya forman parte del guardarropa.

