Dolly Parton parecía destinada a ocupar un lugar grande. No solo por su voz, sus canciones o ese personaje de pelo altísimo, uñas largas, vestidos brillantes y humor filoso que convirtió en una marca personal. También por la historia que había detrás de todo eso: una niña nacida en una familia muy humilde de Tennessee que soñó con cantar, llegó a Nashville y terminó convirtiéndose en una de las figuras más reconocibles de la cultura popular estadounidense.
Este martes 25 de agosto, Dolly Parton murió a los 80 años en Nashville. La noticia fue confirmada por su familia a través de un video publicado en sus redes sociales. Su sobrino Bryan Seaver fue el encargado de comunicar el fallecimiento y explicó que se trataba de un anuncio que la propia Dolly le había pedido hacer años atrás.
La familia informó que Dolly murió en paz y anunció que se realizará una ceremonia privada para sus familiares más cercanos. Hasta el momento, no se comunicó oficialmente la causa de su muerte.

De una infancia humilde en Tennessee a Nashville
Dolly Rebecca Parton nació el 19 de enero de 1946 en Locust Ridge, Tennessee. Fue la cuarta de doce hermanos y creció en una familia de muy pocos recursos, en una pequeña casa de las montañas de Tennessee. La música apareció muy temprano en su vida: escribió su primera canción cuando tenía apenas cinco años y comenzó a cantar públicamente durante su infancia.
A los diez años ya actuaba en radio y televisión. Y cuando terminó la escuela secundaria tomó una decisión que cambiaría su vida: al día siguiente de graduarse se mudó a Nashville para intentar convertirse en cantante y compositora.
En 1967 conoció a Porter Wagoner, quien la incorporó a su programa de televisión. La sociedad artística entre ambos fue decisiva para su carrera y le permitió ganar popularidad en el circuito country. Pero Dolly tenía claro que quería construir su propio camino y, a mediados de los años 70, comenzó a consolidarse como solista.

La mujer detrás de “Jolene” y “I Will Always Love You”
Si hay algo que define la carrera de Dolly Parton es su capacidad para contar historias en canciones. Escribió más de 3.000 temas a lo largo de su trayectoria, muchos de ellos convertidos en clásicos de la música popular.
Entre ellos están “Jolene”, “Coat of Many Colors”, “9 to 5” y “I Will Always Love You”.
Esta última tiene, además, una historia particular. Dolly la escribió originalmente para Porter Wagoner y llegó al número uno en 1974. Volvió a convertirse en un fenómeno cuando Whitney Houston grabó una nueva versión para la película The Bodyguard en 1992, transformándola en uno de los grandes éxitos de la música pop.
Su talento como compositora fue siempre uno de sus mayores orgullos. Mucho antes de que su imagen se transformara en un ícono pop, Dolly había construido su carrera alrededor de las palabras y las melodías. El Country Music Hall of Fame la describe como una de las grandes narradoras de la música country.
Su trayectoria fue reconocida con algunos de los mayores premios de la industria. Ganó múltiples Grammy, recibió el Grammy a la Trayectoria, ingresó al Country Music Hall of Fame en 1999 y al Rock & Roll Hall of Fame en 2022.
Dolly también fue actriz, empresaria y un ícono de la cultura pop
La música fue el centro de su carrera, pero nunca fue su único territorio.
En 1980 llegó al cine con 9 to 5, película que protagonizó junto a Jane Fonda y Lily Tomlin. Además de actuar, escribió la canción principal, que se convirtió en otro de sus grandes éxitos y le valió una nominación al Oscar. Después llegaron películas como The Best Little Whorehouse in Texas y Steel Magnolias.
También construyó un verdadero imperio alrededor de su nombre. En 1986 abrió Dollywood, el parque temático ubicado en Tennessee que lleva su sello y que se convirtió en una de las grandes atracciones de la región.
Pero su imagen pública siempre tuvo una particularidad: Dolly no intentó esconder su extravagancia. Al contrario, la convirtió en parte de su identidad. El pelo voluminoso, los vestidos de strass, el maquillaje y el humor autorreferencial convivieron con una personalidad que se mostraba cercana y consciente de su propio personaje.
Detrás de esa estética había, además, una mujer que supo controlar su carrera y negociar su lugar en una industria históricamente dominada por hombres.
La filantropía que se convirtió en parte de su legado
Quizás una de las dimensiones menos obvias de Dolly Parton fue también una de las más importantes.
En 1995 creó Imagination Library, un programa inspirado en su propia historia familiar que comenzó enviando libros gratuitos a niños de su Tennessee natal. Con el tiempo se expandió a otros países y se convirtió en un programa internacional de promoción de la lectura infantil.
La iniciativa tiene un origen profundamente personal: su padre no sabía leer ni escribir, y Dolly explicó que quería que otros niños tuvieran acceso a los libros desde pequeños.
Su compromiso filantrópico también alcanzó otros ámbitos. En 2020 donó un millón de dólares para la investigación contra el COVID-19 en el Vanderbilt University Medical Center, una contribución que ayudó a financiar investigaciones relacionadas con la vacuna de Moderna.
Así, su legado terminó siendo mucho más amplio que el de una estrella de la música. Dolly construyó una carrera artística extraordinaria, pero también utilizó su éxito para devolver algo a la comunidad de la que había surgido.
Una despedida que llega cuando todavía tenía proyectos
Hay algo especialmente conmovedor en el momento de su muerte. Dolly Parton había continuado trabajando y proyectando nuevos desafíos incluso a los 80 años.
Su sitio oficial anunciaba para este año el estreno en Broadway de DOLLY: A True Original Musical, un espectáculo basado en su vida y sus canciones, con nuevas composiciones escritas por ella. Las funciones preliminares estaban previstas para diciembre de 2026.
Además, apenas unos días antes de su muerte había hablado públicamente sobre su salud y había transmitido que todavía tenía proyectos y deseos por delante.
Dolly Parton se va después de más de seis décadas de carrera, pero su música queda atravesando generaciones. También queda esa imagen imposible de separar de su nombre: la mujer de Tennessee que llegó a Nashville con una guitarra, escribió miles de canciones, se convirtió en estrella de cine, empresaria y filántropa y consiguió algo todavía más difícil que la fama: transformar su propia historia en una parte de la memoria cultural de millones de personas.

