De peinar a Lady Di y Madonna a crear un imperio de belleza: la historia de John Frieda, que murió a los 75 años - Revista Para Ti
 

De peinar a Lady Di y Madonna a crear un imperio de belleza: la historia de John Frieda, que murió a los 75 años

john frieda
Tenía 75 años y fue uno de los peluqueros más influyentes del mundo. Nació en una familia dedicada al oficio, creó peinados que marcaron época y conquistó a figuras como la princesa Diana, Madonna y Nicole Kidman. Su historia, sus amores y el camino que lo llevó a transformar su nombre en una marca internacional.
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Mucho antes de que su nombre apareciera en millones de envases de productos para el pelo, John Frieda era un joven londinense que había crecido entre tijeras, peines y secadores. Su padre tenía una peluquería y su abuelo había sido barbero. Sin embargo, convertirse en uno de los estilistas más famosos del mundo no estaba entre sus planes iniciales.

El destino lo llevó a continuar el oficio familiar, pero su talento, su ambición y una mirada diferente sobre la belleza terminaron por convertirlo en una figura fundamental de la industria.

John Frieda murió a los 75 años, según confirmó su salón a través de un comunicado difundido en Instagram el martes 3 de noviembre. El estilista británico falleció en paz, acompañado por su familia. No se dieron a conocer las causas de su muerte.

Detrás de su apellido, que se transformó en una marca reconocida internacionalmente, había una historia extraordinaria: la de un muchacho que comenzó trabajando para su padre, se convirtió en el peluquero de algunas de las mujeres más famosas del planeta y revolucionó el cuidado capilar con productos que llegaron a los hogares de todo el mundo.

De Alan a John Frieda: la curiosa historia detrás de su nombre

John Frieda nació el 9 de julio de 1951 en Inglaterra, con un nombre bastante diferente del que lo haría famoso: Alan Howard Frieda. Su infancia transcurrió en un entorno estrechamente vinculado con la peluquería. Su padre, Isidore Frieda, tenía un salón en Ealing, Londres, mientras que su abuelo había trabajado como barbero en Fleet Street.

A pesar de esa tradición familiar, John no había pensado inicialmente en seguir sus pasos. Comenzó trabajando con su padre, quien lo alentó a buscar experiencia en un salón más importante. Así llegó a House of Leonard, uno de los establecimientos más reconocidos del Londres de los años sesenta.

John Frieda murió a los 75 años.

Fue allí donde ocurrió algo que, sin saberlo, terminaría definiendo su identidad profesional. En el salón ya trabajaba un peluquero llamado Alan. Para evitar confusiones, decidió adoptar el nombre John, el mismo que utilizaba su padre. Así nació profesionalmente John Frieda.

En aquel lugar comenzó a trabajar junto a Leonard Lewis, uno de los grandes referentes de la peluquería británica, y entró en contacto con un universo que cambiaría su vida: el de las revistas de moda, las producciones fotográficas y las celebridades.

De aprendiz a peluquero de las estrellas: el talento que conquistó Londres

Su paso por House of Leonard fue decisivo. En una época en la que Londres se había convertido en un epicentro de la moda y la cultura juvenil, Frieda comenzó a participar en producciones para importantes revistas de moda internacionales.

También tuvo la oportunidad de trabajar con figuras que ya eran íconos internacionales, como Twiggy, Jackie Kennedy Onassis y Mick Jagger.

Su manera de interpretar el cabello estaba vinculada con la personalidad de cada mujer. No se trataba solamente de crear peinados atractivos, sino de encontrar estilos capaces de acompañar una imagen y construir identidad.

Con el tiempo, esa mirada lo llevó a trabajar con Lady Di, Madonna, Nicole Kidman, Gwyneth Paltrow, Scarlett Johansson y otras grandes figuras del espectáculo.

Para entonces, su nombre ya era sinónimo de una peluquería moderna, sofisticada y profundamente conectada con la moda.

El corte Purdey: el peinado que lo convirtió en una figura de la moda

Uno de los grandes momentos de su carrera llegó en 1976, cuando tenía apenas 25 años.

Joanna Lumley con el famoso corte Purdey, creado por Frieda en 1976.
Joanna Lumley con el famoso corte Purdey, creado por Frieda en 1976.

La actriz británica Joanna Lumley necesitaba un corte de pelo para interpretar a Purdey, su personaje en la serie de televisión The New Avengers. La propuesta terminó convirtiéndose en un fenómeno.

Frieda creó un corte corto, de líneas redondeadas y flequillo definido, inspirado en la estética del corte tazón, pero con una impronta moderna y muy particular.

El peinado comenzó a ser conocido como Purdey cut y se transformó en una de las referencias capilares de la década del setenta. Ese mismo año, Frieda abrió su primer salón en Londres. El joven que había comenzado como ayudante en la peluquería familiar ya estaba construyendo su propio camino dentro de la industria.

Lady Di, Madonna y las mujeres que confiaron en John Frieda

Con el crecimiento de su prestigio, su agenda comenzó a llenarse de nombres famosos. Entre sus clientas estuvo la princesa Diana, una de las mujeres más fotografiadas y observadas del mundo, cuya imagen y cuyos cambios de peinado se convirtieron en referencias de estilo. Frieda también trabajó con Madonna, una artista que hizo de la transformación estética una parte esencial de su carrera, y con actrices como Nicole Kidman y Gwyneth Paltrow.

Su talento consistía en entender que el cabello era mucho más que un complemento del vestuario: podía transformar una imagen y transmitir una personalidad. Esa combinación de técnica, creatividad y capacidad para interpretar tendencias hizo que sus salones se convirtieran en espacios frecuentados por celebridades de distintas generaciones.

Frizz Ease: cómo transformó su talento en un imperio millonario

John Frieda no se conformó con ser uno de los peluqueros más solicitados del mundo. En los años ochenta comenzó a trabajar junto a la empresaria estadounidense Gail Federici en el desarrollo de una línea de productos capilares.

La idea era trasladar parte de los conocimientos profesionales del salón a productos que pudieran utilizarse en casa. En 1988 nació Frizz Ease, una línea destinada a controlar el frizz y mejorar el aspecto del cabello. Su éxito fue enorme y abrió una nueva etapa para la marca.

En 1998 llegó Sheer Blonde, otra línea que amplió la presencia de John Frieda en el mercado internacional. El peluquero que había comenzado en el negocio familiar se había convertido en un empresario de la belleza.

En 2002 vendió su compañía de productos capilares al grupo japonés Kao, en una operación valorada en aproximadamente 450 millones de dólares. Sin embargo, conservó sus salones, manteniendo su vínculo con el oficio que le había dado origen a todo.

Sus dos grandes historias de amor y su vida familiar

Detrás del empresario exitoso también había una historia personal marcada por el amor, la familia y los cambios de rumbo. Su primera esposa fue Lulu, la famosa cantante escocesa con quien se casó en 1976.

La pareja se convirtió en una de las más conocidas del ambiente artístico británico. Tuvieron un hijo, Jordan, pero el crecimiento de la carrera de Frieda y sus compromisos profesionales terminaron por distanciarlos.

En 1990, el estilista se trasladó a Estados Unidos para dedicarse al desarrollo internacional de su empresa. La relación llegó a su fin, aunque con el tiempo ambos lograron reconstruir un vínculo afectuoso.

Años después, Frieda reflexionó públicamente sobre aquel matrimonio y reconoció que, más allá de las dificultades que habían atravesado, nunca había dejado de sentir cariño por la madre de su hijo.

En 2002 conoció a Frances Avery Agnelli, viuda de Giovanni Alberto Agnelli, heredero de la familia vinculada con Fiat. La pareja se casó en 2019 y tuvo dos hijos, Leyla y Jackson. Frieda también se convirtió en una figura paterna para Asia, la hija de Avery de su matrimonio anterior.

La despedida de John Frieda: el mensaje de su familia y sus colaboradores

La noticia de su fallecimiento provocó numerosas muestras de tristeza en el mundo de la belleza. Desde su salón lo despidieron con un mensaje que destacó no solamente su talento, sino también su papel como maestro y mentor de varias generaciones de profesionales.

Sus colaboradores recordaron al hombre que les había enseñado el oficio, que había confiado en ellos y que los había impulsado a superarse.

Su hijastra, Asia Agnelli Lagrange, también compartió un emotivo mensaje en las redes sociales, acompañado por fotografías familiares, en el que expresó el dolor por la pérdida.

Frieda dejó una familia, una trayectoria de más de cinco décadas y una marca que trascendió las fronteras de la peluquería.

El legado de John Frieda: el hombre que cambió la forma de entender el cabello

La historia de John Frieda tiene algo singular. No nació en una familia de grandes empresarios ni comenzó su carrera imaginando un imperio internacional. Creció entre peluqueros y aprendió un oficio que, con el tiempo, decidió transformar.

Su talento lo llevó a trabajar con algunas de las mujeres más influyentes del mundo. Su creatividad lo convirtió en un referente de las tendencias capilares. Y su visión empresarial permitió que su nombre llegara mucho más allá de sus salones.

En 2026, precisamente el año en que su primer salón cumplió medio siglo, la industria de la belleza despidió a uno de sus grandes protagonistas.

De aquel joven llamado Alan que comenzó trabajando en la peluquería de su padre al John Frieda que conquistó Londres, Hollywood y los hogares de millones de mujeres, quedó una historia de talento, reinvención y pasión por un oficio que nunca dejó de acompañarlo.

 
   

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