Déborah del Corral fue una de las figuras más reconocidas del espectáculo argentino de los años 90. Modelo, conductora y cantante, construyó una carrera marcada por su personalidad y un estilo propio. Con el paso de los años, decidió alejarse de las cámaras y comenzó una nueva vida lejos de Argentina.
Después de vivir en México y Los Ángeles, se instaló en Miami, donde encontró en la gastronomía un nuevo camino profesional. A los 50 años, acaba de presentar Doritas Miami, un emprendimiento que además recupera los sabores y las tradiciones con las que creció.
Déborah del Corral y su nueva vida en Miami
Lejos de la exposición que tuvo durante su etapa como modelo, conductora y cantante, Déborah fue construyendo en Miami una nueva faceta vinculada a la gastronomía.
Su propuesta más reciente es Doritas, un almacén de comidas y rotisería porteña de alta gama que busca llevar a los hogares algunos de los platos con los que creció.
La idea está atravesada por sus raíces argentinas y por una mirada muy personal sobre la comida. Entre las preparaciones se destacan las milanesas y los canelones, elaborados de manera artesanal y en una producción limitada.
“La comida con la que crecí, hecha exactamente como realmente quiero hacerla”, explicó Déborah al presentar su nuevo proyecto.
La propuesta busca además ofrecer preparaciones listas para tener en las heladeras y freezers de las familias y disfrutar en casa.
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Los grandes amores de Déborah del Corral
La vida sentimental de Déborah del Corral también estuvo ligada a la historia del rock argentino. En los años 90 mantuvo un romance con Charly Alberti, baterista de Soda Stereo, y años más tarde inició una relación con Gustavo Cerati, compañero de banda de Alberti.
El vínculo con Cerati comenzó a comienzos de los 2000 y se extendió hasta 2006. Durante esos años, Déborah también estuvo vinculada a la música: participó con coros en Siempre es hoy, el álbum solista que Cerati lanzó en 2002. Después de la separación, ambos conservaron un vínculo afectuoso.

Años después, Déborah encontró el amor nuevamente lejos de aquella etapa de exposición mediática. En 2015 se instaló en Miami junto al productor musical Gustavo Menéndez, con quien ya había probado la convivencia durante una etapa en Los Ángeles. “Nos fue muy bien. Con el tiempo compramos una casa juntos y en 2018 nos casamos”, contó en una entrevista que retomó Para Ti en 2023.
Fue junto a Menéndez que comenzó a construir buena parte de su nueva vida en Miami, una etapa en la que fue dejando atrás el mundo del modelaje y la televisión para concentrarse en la música y, especialmente, en la gastronomía.
Tigre, su primer restaurante en Miami
Doritas no es el primer proyecto gastronómico de Déborah. Antes de este nuevo emprendimiento, estuvo al frente de Tigre, un restaurante ubicado en el barrio de Little River, en Miami.

El espacio combinaba sus raíces argentinas con una mirada contemporánea y llegó a ser incluido en la Guía Michelin en 2022, un reconocimiento que puso al restaurante en el radar de la gastronomía de la ciudad.
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Sin embargo, pese al reconocimiento obtenido, Tigre cerró definitivamente en marzo de 2024. Para Déborah, aquel cierre no significó abandonar la gastronomía. Por el contrario, poco después encontró una nueva manera de continuar explorando ese universo.

Los Pingüinos, una cantina de barrio con identidad porteña
Después de Tigre llegó Los Pingüinos, un proyecto en formato pop-up que recuperaba el espíritu de los tradicionales bodegones argentinos.
La propuesta fue pensada como una “cantina de barrio”, con menús estacionales y preparaciones a la leña. El nombre hacía referencia a las tradicionales jarras de vino con forma de pingüino tan asociadas a los bodegones porteños.

Con este proyecto, Déborah volvió a poner en primer plano una cocina vinculada con sus recuerdos y con la identidad gastronómica argentina, aunque desde Miami.
De las pasarelas y la televisión a la gastronomía
Mucho antes de convertirse en empresaria gastronómica, Déborah del Corral había alcanzado gran popularidad en Argentina durante los años 90.
Modelo, conductora y cantante, formó parte de una generación de figuras que combinaban la moda, la televisión y la música. Su perfil artístico y su personalidad la convirtieron en una de las caras reconocibles de aquella época.
Con el paso de los años, decidió tomar distancia de los medios y buscar nuevos horizontes fuera del país.
México y Los Ángeles fueron algunas de las ciudades en las que vivió antes de instalarse definitivamente en Miami, donde comenzó a desarrollar una nueva etapa profesional.

Una nueva etapa lejos de las cámaras
El cambio de rumbo no significó dejar atrás su identidad artística. En Miami, Déborah encontró en la gastronomía una forma de canalizar esa sensibilidad creativa y, al mismo tiempo, mantener vivo el vínculo con sus raíces.
Sus diferentes proyectos gastronómicos tienen un elemento en común: la búsqueda de una identidad propia y el rescate de sabores argentinos.

Ahora, con Doritas, vuelve a apostar por esa idea, pero desde un formato diferente al de un restaurante tradicional. La propuesta está pensada para llevar a las casas una selección de platos preparados de manera artesanal.
A los 50 años, Déborah del Corral transita así una etapa muy diferente de aquella que la convirtió en una figura conocida en los 90. Lejos de las cámaras, encontró en Miami un nuevo escenario y en la gastronomía una manera de reinventarse sin dejar de lado la historia y los sabores que forman parte de su identidad.


