Lorena, Mamá Leona: adopción, neurodivergencia y crianza atípica
 

"El calor de un hogar sanador lo cambia todo": Lorena, la mamá que adoptó a cuatro hermanos, desafía los diagnósticos y abraza la crianza atípica

Lorena, de Mamá Leona Atípica: "El calor de un hogar sanador lo cambia todo"
En el Mes de la Niñez, la historia de adopción, resiliencia y neurodivergencia de una madre que transformó la vida de cuatro hermanos. En primera persona, su testimonio sobre los desafíos de la crianza atípica, la restitución de la infancia y la fe.
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Llamarla "Mamá Leona" no es una metáfora casual. En plena pandemia, la vida de Lorena cambió para siempre tras una llamada que esperó durante años: la concreción de la adopción de cuatro hermanos. El desafío no era solo construir una familia desde cero, sino abrazar diagnósticos de neurodivergencia, historiales de institucionalización y barreras del sistema educativo y de salud.

En esta carta abierta, Lorena comparte en primera persona cómo es la cotidianeidad de su manada, la reconstrucción de los roles infantiles y la certeza de que el amor, acompañado de información y red de sostén, es capaz de sanar las marcas del pasado.

Lorena, la mamá leona atipica
Lorena, una mamá leona atipica

La llegada de la manada y los pilares de la crianza

"Hola, soy Lorena. Me gusta autodefinirme como una “Mamá Leona de corazón atípico” por mi resiliencia, mi amor guerrero y porque hoy, más que nunca, hago rugir a mi manada. Vivimos en Buenos Aires, Argentina, y en plena pandemia recibimos ese llamado que habíamos aguardado durante tanto tiempo; ese que sabíamos que iba a transformar nuestras vidas para siempre.

Nuestra historia es como la del hilo rojo: en algún lugar del universo ya estábamos unidos, esperando el momento de encontrarnos. Dios nos guió siempre, paso a paso, en este camino. Pero cada historia de adopción es única y, aunque el amor es el motor, con eso solo no alcanza. Para construir esta familia fue necesario activar herramientas fundamentales: una fe inquebrantable, una red de sostén de amigos y familia, profesionales, terapeutas y, sobre todo, mucha información.

Hoy, en el mes de la niñez, abro mi corazón para compartir las verdades de nuestra rutina, nuestra esencia y la certeza de que el calor de un hogar sana todo a su paso."

Lorena, una mamá leona atipica
Lorena, una mamá leona atipica

Cuatro universos de superación: quién es quién en la familia

"Hoy mis hijos tienen 13, 12, 11 y 9 años. Cada uno es un universo repleto de talento, superación y gracia:

Ian (13 años): Estudia teatro y este año regresó a la escuela secundaria tras su paso por la escuela especial. Además, realiza folklore, pinta de maravilla, es un apasionado de la cocina y le encanta jugar al fútbol. De más pequeño, en la institución, ya intervenía en la cocina para ayudar. Hoy es la cabeza de su propio emprendimiento, Rincón Campestre, un proyecto que nació como algo personal y del cual todos participamos disfrazándonos y haciendo un show detrás de escena cuando grabamos videos para él.

Seba (12 años): Va a folklore, ama su huerta y sus plantas, aprende a cocinar y practica taekwondo. Juega muy bien al fútbol, pinta, dibuja, canta a sus tiempos y le apasiona el ping-pong. Hoy intenta andar en rollers tras haber aprendido a andar en bici, yendo en contra de todo diagnóstico previo que decía que no lo lograría.

Maxy (11 años): Es hiperactivo, dulce y muy cariñoso. Le gusta mucho correr, practicar básquet, taekwondo y folklore. Además, canta rap cristiano.

Luciano (9 años): Practica fútbol, taekwondo, dibuja con un talento natural increíble y le apasiona el skate. Es sumamente curioso, ve muchos documentales, sueña con ser astronauta e irse a vivir a Japón, y diseña sus propios estilos de espadas antiguas de forja.

Todos hacen percusión, pasaron por artes visuales y cantan rap cristiano, una vía que sirvió de puente para acercarlos a la fe antes de estar alfabetizados. También colaboran en la cocina cuando preparamos platos típicos en familia y hoy anhelan sumar clases de japonés, coreano, básquet y fútbol inclusivo."

Lorena, una mamá leona atipica
Lorena, una mamá leona atipica

Volver a ser niños: del modo supervivencia al abrazo reparador

"La relación entre ellos es de profunda unión y protección, aunque también existen momentos de enojos comunes, como cuando alguien hace trampa al ajedrez, a las damas o a las cartas. En nuestro hogar no hay videojuegos ni dispositivos electrónicos; priorizamos los rompecabezas, los dibujos, las manualidades y las películas familiares los fines de semana.

Cada uno de mis hijos va definiendo fuertemente su personalidad. Tienen una actitud muy marcada en todo, desde la elección de sus cortes de pelo hasta sus propias respuestas sobre lo que significa ser una familia. Cuando andamos recorriendo las calles y visitando lugares, siempre llaman la atención y se roban las miradas de todos por la soltura de sus conversaciones y el amor profundo que me demuestran.

Al principio costó mucho retirar a Ian de ese rol de "mamá y papá" que debió asumir con sus hermanos antes de conocernos. Hoy, finalmente, ha vuelto a ser un niño. Cuando mis hijos neurodivergentes se desregulan o emergen recuerdos dolorosos del pasado, te llena el alma ver cómo se funden en un abrazo genuino de amor y comprensión. Aprendieron a poner sus emociones en palabras, expresando nostalgia u olores de su pasado, como la calabaza con queso y limón al horno, que rescatamos para incorporarla a nuestro menú familiar como un recuerdo de sanación.

Conmigo son los niños más amorosos, protectores y dulces que cualquier madre soñaría. Me cuidan, me miman, oran por mí si me ven enferma, se disputan quién me prepara un té o me elogian diciéndome lo linda que estoy. De la nada se acercan, me abrazan y me dicen: “Mamá, te amo y siempre voy a estar”.

Lorena, una mamá leona atipica
Lorena, una mamá leona atipica

La complicidad diaria y el valor del juego

"Maxy y Seba son como salidos de la película Mi pobre angelito. En un segundo, uno decidió que era hora de un cambio de look y se cortó el pelo en clase de artes, o el otro amaneció habiéndose afeitado una ceja. Son niños con travesuras inocentes que inundan la casa de risas.

Seba solía hablar muy poco; hoy habla sin parar. Es nuestro "niño viejo" porque le gusta dormirse temprano y madrugar. Maxy es pura dulzura; Ian, nuestra "ardillita", tiene una risa contagiosa que ilumina todo; y Luciano es el más mimoso de la casa.

Les divierte jugar al ping-pong, al fútbol, hacer arte, decoupage, pintar y cocinar juntos. Les encanta escuchar cuentos, ir a ver obras de teatro o funciones de títeres. Además, ambientamos la casa, nos disfrazamos, cantamos en karaoke y bailamos. Convertimos el aprendizaje y el juego en un verdadero show de risas."

Lorena, una mamá leona atipica
Lorena, una mamá leona atipica

La logística cotidiana: escuelas, rutinas y autocuidado

"Soy mamá emprendedora, estudiante de derecho en la UNPAZ y "mamá atípica por 4". Mi jornada inicia a las 6 AM con la primera tanda de medicaciones. A las 7 arrancamos para coordinar el ingreso a 4 escuelas distintas: Ian en la secundaria con orientación en teatro, Seba en la escuela especial, y Maxy y Luciano en la primaria común.

Llegar a este esquema fue un recorrido complejo. Debido al bullying recibido en el pasado y a las barreras del sistema, tuvimos que transitar el desafío de encontrar instituciones donde fueran respetados, integrados y acompañados. Hoy el gran trabajo como sociedad es aprender a convivir, ser más empáticos y respetar las particularidades de cada niño.

Durante la mañana, si no hay turnos médicos o estudios programados, realizo compras del emprendimiento y tareas del hogar. Al mediodía retiro a un hijo, llevo al otro y almuerzo. Por la tarde coordinamos las retiradas, viandas, talleres de folklore, terapias presenciales o por Zoom, siempre organizándome a la par con mi pareja. Cuando me toca cursar materias de la facultad, lo hago en forma virtual o presencial, coordinando previamente los horarios con mi pareja o con el apoyo de una persona que cuida a los chicos.

Al caer el día nos reunimos todos: tomas de medicación, duchas, tareas por cuatro, cena y un descanso merecido.

Mi experiencia previa administrando y delegando personal me brindó herramientas para ordenar los tiempos de la casa y asegurarme de no perder mis propios espacios de autocuidado, como mis clases de folklore y tango los sábados. Al principio fue un colapso total, exacerbado por la pandemia. Pero gracias a la fe, los terapeutas, la red de sostén y la organización de prioridades, pudimos salir adelante."

Lorena, una mamá leona atipica
Lorena, una mamá leona atipica

Redefinir la infancia propia a través de los hijos

"Cada Día del Niño siento que la niñez debe ser valorada desde la libertad de expresar emociones sin miradas prejuiciosas. Con una crianza respetuosa, llena de empatía y límites claros desde el amor, celebro cada pequeño logro de mis hijos.

Juntos disfrutamos cada lugar y cada instante. Para ellos, viajar, descubrir nuevos rincones o llegar por primera vez a la gran ciudad fue algo profundamente emocionante. Para mí, y para la niña que llevo adentro, revivir eso a través de sus ojos es un regalo incalculable. Entrar juntos por primera vez a un circo y reírnos a más no poder, o recorrer el Jardín Japonés, son experiencias completamente nuevas para ellos y vivencias que a mí, como adulta, me faltó disfrutar en mi propia infancia.

Crecí como hija de un padre ausente; mi madre fue una gran trabajadora, pero por sus obligaciones no pudo disfrutar de acompañarme en muchos momentos. Por eso hoy valoro cada instante: en un acto escolar, en una tarde de plaza o viendo una película en familia. Cada Día del Niño es eso: disfrutar, sanar y valorar cada momento juntos con amor verdadero."

Lorena, una mamá leona atipica
Lorena, una mamá leona atipica

El abrazo que borró el miedo: la certeza de ser familia

"El camino de la adopción nos enfrentó con realidades para las que no teníamos un diagnóstico previo. Cuando nos vinculamos con nuestros cuatro hijos, descubrimos la discapacidad y la neurodivergencia. Al principio los panoramas médicos eran oscuros, pero decidimos mirar más allá de las etiquetas para ver, en primer lugar, al niño.

El momento clave que consolidó nuestra historia para siempre fue durante la guarda preadoptiva, sosteniendo la mano de mi hijo en el hospital ante una neurocirugía de riesgo. Allí, en medio del dolor y la incertidumbre, supe que ese lazo entre madre e hijo era indestructible y que no había ningún otro lugar en la Tierra donde yo quisiera estar. En esa cama le prometí que nunca más iba a transitar nada solo.

Hoy siento que este rompecabezas se sigue armando día a día: con cambios de paisajes, piezas que tal vez se perdieron en el camino y piezas nuevas que van encastrando a la perfección, pero manteniendo y mostrando siempre nuestra verdadera esencia. Construir esta familia ha sido un acto constante de amor y empatía.

Con cada uno de mis cuatro hijos tuve ese instante de confirmación. Ver cómo perdieron el miedo a ser soltados, cómo abandonaron el modo alerta de supervivencia para instalarse en el calor del hogar, me demostró que el amor todo lo transforma.

Mis tres pilares han sido la fe, la búsqueda constante de información y una red sólida de sostén. Mis hijos no vinieron a cumplir anhelos personales ni a encajar en moldes; llegaron para que juntos construyamos la familia que ellos necesitaban. En sus miradas veo resiliencia, empatía, valentía y amor puro."

Lorena, una mamá leona atipica
Lorena, una mamá leona atipica

Un llamado a perder el miedo a la adopción atípica

"Hoy estudio abogacía con la convicción de aportar mi granito de arena el día de mañana para transformar el sistema de adopción. A través de mi blog busco visibilizar y mostrar una maternidad atípica por adopción que sea real, consciente y empática, derribando mitos y prejuicios. Ese es mi propósito de vida.

A vos, que estás leyendo esto y sentís en tu corazón el deseo de maternar o paternar: no te pierdas la oportunidad de construir la familia que tanto anhelás.

Derribá los mitos, vencé los miedos a la adopción de niños más grandes, a los grupos de hermanos o a las condiciones de neurodivergencia. Los diagnósticos no definen el techo de un niño; el calor de un hogar sanador lo cambia todo. Sean bebés, niños o adolescentes, todos tienen el derecho sagrado de ser vistos, escuchados, abrazados y amados.

Los elegí en esta vida y los elijo en las próximas. Anímate a mirar con los ojos del amor.

Con todo mi amor, Lorena Mamá Leona Atípica."

 
   

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