Antes de convertirse en el papa León XIV, Robert Francis Prevost era un joven de Chicago que estudiaba Matemáticas, jugaba al tenis y al bowling y seguía con pasión al equipo de béisbol de su ciudad. Su historia, sin embargo, también estuvo marcada desde muy temprano por la religión. Su infancia, sus años de estudiante y sus primeras experiencias como sacerdote permiten conocer una faceta menos habitual del pontífice.

Su infancia en Chicago, en una familia muy ligada a la Iglesia
Robert Francis Prevost nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago y creció en Dolton, una localidad cercana a la ciudad. Era el menor de tres hermanos y se crio en una familia católica: su padre, Louis Marius Prevost, era docente y su madre, Mildred Agnes Martínez, trabajaba como bibliotecaria.

La religión ocupaba un lugar importante en la vida familiar. Sus padres participaban activamente en la parroquia de Saint Mary y, desde chico, Robert mostró interés por las prácticas religiosas. Según los testimonios reunidos en el documental Leo from Chicago, jugaba a celebrar misa y recitaba oraciones en latín.

Matemáticas, tenis y bowling: la vida de Prevost como estudiante
Durante su adolescencia, Prevost asistió al seminario menor de San Agustín, en Michigan. Allí tuvo una participación activa en la vida escolar: fue redactor jefe del anuario, integró el consejo estudiantil y presidió distintos clubes y actividades.

También encontraba tiempo para sus aficiones. Practicaba tenis y jugaba al bowling, dos actividades que formaban parte de su vida antes de ingresar definitivamente en la vida religiosa.

En 1973 terminó sus estudios secundarios y se trasladó a Filadelfia para estudiar en la Universidad de Villanova. Se recibió de Matemáticas en 1977, una formación académica que contrasta con la imagen que hoy tenemos del pontífice.
Su fanatismo por el béisbol y otros gustos personales
Una de las pasiones que Prevost conservó a lo largo de los años es el béisbol. Es hincha de los Chicago White Sox y su fanatismo no quedó atrás cuando se trasladó a Roma.

En los últimos días, incluso hizo referencia al equipo durante un viaje a Francia. Consultado sobre una posible intervención divina para ayudar a los White Sox, respondió con humor y dejó una frase que refleja su vínculo con la ciudad en la que nació.

La música también ocupa un lugar entre sus intereses. De acuerdo con el documental del Vaticano, disfruta de las canciones de las décadas del 60 y el 70, además de escuchar música y mirar televisión. Son algunos de los detalles que ayudan a conocer su vida cotidiana más allá de sus responsabilidades religiosas.
Cómo fue el camino que lo llevó al sacerdocio
En 1977, después de recibirse de Matemáticas, Prevost ingresó en la Orden de San Agustín. Tenía 21 años y comenzaba una etapa que lo llevaría a estudiar Teología y, posteriormente, Derecho Canónico en Roma.

Fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 1982, a los 26 años. Poco después, en 1985, inició su labor misionera en Perú, donde desarrolló una parte fundamental de su trayectoria religiosa.

Su vida cambió de manera significativa a partir de entonces. Pasó de su ciudad natal a trabajar con comunidades latinoamericanas y, con el tiempo, asumió distintas responsabilidades dentro de la Iglesia hasta llegar al Vaticano.

De Chicago al Vaticano: una historia que ahora lo trae a la Argentina
La historia de Robert Prevost está atravesada por distintas etapas: su infancia en Estados Unidos, sus años de estudiante, su vocación religiosa y su extensa experiencia en Perú. Todas ellas forman parte del recorrido que lo llevó a convertirse en León XIV.

En noviembre, su visita a la Argentina permitirá conocerlo desde otro lugar. Pero detrás del pontífice que llegará al país también está aquel joven de Chicago que estudiaba Matemáticas, jugaba al tenis y alentaba a su equipo de béisbol.

