A pocos metros de la Basílica de Luján, donde la fe forma parte de la vida cotidiana y el movimiento de peregrinos marca el ritmo de la ciudad, Richard Martínez encontró una oportunidad que no había imaginado. Tiene 51 años, es de Luján de toda la vida y desde hace más de dos décadas trabaja en la zona. Su actividad principal está lejos de las imágenes religiosas: tiene un gimnasio donde enseña kickboxing y muay thai, una profesión que le demanda muchas horas de trabajo.
Sin embargo, cuando se enteró de que el Papa León XIV visitaría la Argentina, se le ocurrió una idea: fabricar sus propios recuerdos de la visita. Para concretarla, decidió invertir en una impresora 3D y comenzar a producir estatuillas del Papa y llaveros que pudieran convertirse en recuerdos de un acontecimiento histórico para la ciudad.
La iniciativa tiene, además, una conexión especial con su infancia. Sus padres tenían una santería, por lo que Richard creció rodeado de imágenes religiosas y objetos vinculados con la fe. Décadas después, esa historia familiar vuelve a aparecer en su vida, aunque esta vez a través de la tecnología.
Hoy combina sus largas jornadas en el gimnasio con la producción de las piezas. Cuando termina de trabajar, vuelve a su casa, enciende la impresora y aprovecha las horas de fabricación de cada estatua para preparar y terminar los llaveros. Pero detrás de este emprendimiento también hay una apuesta: animarse a invertir en un producto nuevo sin tener la certeza de cuánto venderá.
En diálogo con Para Ti, Richard cuenta cómo surgió la idea, qué significa para él la llegada del Papa y por qué está convencido de que Luján vivirá un antes y un después de esta visita.
De una infancia entre imágenes religiosas a fabricar sus propios recuerdos del Papa León XIV
- Primero, contame quién sos, cuántos años tenés y cuál es tu historia con Luján. Sé que tenés un gimnasio, pero también que te apasionan las artesanías y el trabajo en madera. ¿De dónde viene esa inquietud por crear cosas con tus propias manos?
- Mi nombre es Richard Martínez, tengo 51 años y soy de Luján. Hace unos 22 o 23 años que tengo un gimnasio a la vuelta de la Basílica, sobre la calle Francia. Soy profesor de kickboxing y Muay Thai, y en el gimnasio también tenemos musculación y entrenamiento funcional.

Mi pasión por las artesanías viene desde muy chico. Mi mamá pintaba cuadros y mi papá hacía trabajos en madera. Además, teníamos una santería familiar, así que crecí rodeado de imágenes religiosas y objetos artesanales.
De chico veía todo lo que hacían mis padres y creo que de ahí nació esta inquietud que siempre tuve por crear cosas con mis propias manos. Es algo que me acompaña desde entonces y que hoy sigue formando parte de mi vida.
- Tus padres tenían una santería, así que creciste muy cerca del mundo de los objetos religiosos. ¿Qué recuerdos tenés de aquella época? ¿Sentís que, de alguna manera, este nuevo emprendimiento te conecta con tu historia familiar?
- Sí, claro. Mis viejos tenían una santería y creo que fue ahí donde aprendí muchas de las cosas que hoy me gusta hacer. Cuando era chiquito, me quedaba mirando cómo trabajaban. Mi mamá pintaba cuadros y mi papá hacía artesanías en madera y también trabajos con botellas y brea.
Yo observaba todo lo que hacían y creo que de ahí viene mi pasión por las artesanías. Fue algo que aprendí de chico, mirando a mis padres trabajar.
- Cuando te enteraste de que el papa León XIV iba a visitar la Argentina, ¿cómo surgió la idea de comprar una impresora 3D y empezar a fabricar imágenes religiosas y llaveros? ¿Sabías utilizarla o tuviste que aprender desde cero?
—Me enteré de la visita del Papa como todo el mundo, por la televisión. Cuando escuché que iba a venir a la Argentina y especialmente a Luján, se me ocurrió la idea de hacer productos relacionados con él para vender.
A mí siempre me gustó emprender. Soy una persona que, vaya donde vaya, siempre está buscando algo nuevo para hacer, alguna oportunidad o algún proyecto.
Me gusta estar en movimiento, tener ideas y llevarlas adelante. Emprender también es una manera de mantenerme ocupado y tener siempre nuevos desafíos.

El gimnasio, la impresora 3D y una nueva rutina de trabajo
- ¿Cómo fue transformar aquella idea en un emprendimiento? ¿Cuánto tiempo te lleva fabricar cada pieza y cómo lograste que las santerías comenzaran a vender tus productos? ¿Cómo viene respondiendo la gente?
- Lo hago en mis tiempos libres, porque estoy todo el día en el gimnasio. Trabajo muchas horas, tengo muchos alumnos de kickboxing y muay thai.
Así que, en mis tiempos libres, voy a casa y prendo la impresora. Una estatua del Papa lleva tres horas de impresión, pero mientras se imprime voy haciendo los llaveritos, los pinto, les pongo resina y así voy avanzando con la producción.

"La fe mueve montañas": cómo se prepara Luján para recibir al Papa
- Sos de Luján de toda la vida y conocés muy bien lo que significa la fe para esta ciudad. ¿Qué expectativas tenés frente a la llegada del papa León XIV? ¿Cómo imaginás que se va a vivir ese día y qué esperás que suceda, tanto a nivel personal como comercial?
Soy de Luján de toda la vida, siempre vinculado con el turismo. Y bueno, como dicen, la fe mueve montañas. Y es verdad, la fe mueve montañas, hace cosas increíbles. La expectativa que tengo con la llegada del Papa es enorme. ¡Luján va a explotar! En realidad, ya está explotado. Está todo alquilado.
Yo tengo el gimnasio a la vuelta de la Basílica y ya está lleno de policías por todos lados, con las calles cortadas. Para mí, con la llegada del Papa se va a reactivar mucho más el turismo. De ahora en adelante, se recontraactiva. Aparte, Luján está creciendo muchísimo, para bien. Está hermoso. Están haciendo el río, está todo pintadito, pusieron palmeras por todos lados y hay mucha seguridad.

Así que veo muy bien lo de la visita del Papa. Y creo que, cuando se vaya, Luján va a quedar marcado. Para mí, va a venir mucha más gente de la que venía antes.
Reinventarse y animarse a emprender
- Hay algo muy interesante en tu historia: esa capacidad de encontrar oportunidades y animarte a probar cosas nuevas. ¿Siempre fuiste así? ¿Qué te gustaría que pasara con este emprendimiento después de la visita del Papa? ¿Y qué sentirías si León XIV llegara a tener una de tus creaciones?
- Siempre me gustó, donde vaya, donde viaje, buscar la manera de traer cosas para vender, traer ideas o mirar cosas para copiarlas. Siempre hice eso, siempre fui así. Ya te digo, mi viejo era igual. Yo soy igual que mi viejo. Él hacía lo mismo. Íbamos, no sé, a algún lado y traía una idea de allá. ¿Se entiende?

Me encantaría tener una granja, que es como se llama cuando tenés más de diez impresoras produciendo cositas en 3D. Lo pensé, comprarme más impresoras, pero bueno, paso a paso. ¿Y qué sentiría si el Papa tuviera un obsequio mío, algún souvenir mío? Sería un placer, un honor. No sé, me sentiría feliz. Imaginate decir: "Esa persona eligió mi obsequio".
Una apuesta frente a la llegada del Papa
- Apostaste por una idea, invertiste en una impresora 3D y te animaste a fabricar recuerdos para la visita del Papa. Ahora que se acerca el gran día, ¿qué expectativas tenés con las ventas? ¿Creés que va a ser un buen negocio o todavía tenés la incertidumbre de si la gente va a comprar?
- Hay mucha gente que vende cositas en 3D ahora, ¿viste? Pero bueno, yo me tengo fe. Siempre hay lugar para todos. Es como pasa con los profesores: hay miles, pero yo acá trabajo bien, soy conocido y la gente me elige. Con este emprendimiento pienso lo mismo. Yo soy yo y, como digo siempre, el sol sale para todos.

Una historia que une tradición y nuevas oportunidades
Mientras Luján se prepara para recibir a León XIV, Richard sigue con su rutina: las clases en el gimnasio, los alumnos, las horas de trabajo y, cuando encuentra un momento libre, la impresora 3D. En su historia conviven dos mundos que, a primera vista, parecen muy diferentes: el deporte de combate y la fabricación de objetos religiosos. Pero también hay un hilo que los conecta: las ganas de trabajar, aprender y encontrar nuevas oportunidades.
Aquel chico que creció entre las imágenes de la santería de sus padres hoy fabrica sus propias piezas con una tecnología que representa otra manera de crear. Y mientras espera la llegada del Papa, mantiene la ilusión de que su apuesta pueda convertirse en algo más que un emprendimiento pensado para una ocasión especial.
Porque, como él mismo dice, "la fe mueve montañas, hace cosas increíbles".



