El partido entre el Tenerife y el FC Andorra transitaba sus últimos minutos cuando una jugada cambió todo. El delantero Jesús de Miguel corría detrás de la pelota para iniciar un contraataque y el arquero Jesús Owono salió lejos de su área para intentar detenerlo.
Ambos futbolistas protagonizaron un fuerte choque. De Miguel cayó inconsciente sobre el césped, recibió asistencia médica y fue trasladado de urgencia al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Murió durante la mañana siguiente. Tenía 30 años y era padre de una niña pequeña.
Owono, arquero del Andorra de 25 años, fue expulsado por la acción. Desde entonces permanece en su casa, sin teléfono celular y alejado del contacto con el exterior mientras intenta procesar lo sucedido.
Cómo está el arquero después de la tragedia
El FC Andorra decidió protegerlo del ruido mediático y, especialmente, de la violencia que comenzó a recibir en las redes sociales.
“Ahora mismo, ni siquiera sabe quién es”, aseguró a The Athletic una fuente cercana a un compañero suyo en la selección de Guinea Ecuatorial. Otra persona de su entorno contó que está “destrozado, encerrado en su casa y desconectado del mundo”.
No existe, por el momento, información oficial sobre un diagnóstico de depresión. Las personas cercanas al futbolista describen un estado de profunda conmoción, aislamiento y angustia frente a una tragedia que todavía intenta asimilar.
“Son los días más difíciles de mi vida”
Owono habló por primera vez mediante un comunicado difundido por su club.
“Estos están siendo los días más difíciles de mi vida. Me cuesta encontrar las palabras y me resulta muy difícil asimilar lo que ha pasado”, expresó.
También se refirió al dolor por la muerte del delantero: “Pienso en Jesús, en su familia y en todas las personas que lo querían”.
El arquero aseguró que afrontará las cuestiones derivadas del episodio “con todo el respeto”, aunque reconoció que, por el momento, no puede pensar en otra cosa que no sea De Miguel y el dolor que dejó su muerte.
El club decidió acompañarlo
El arquero no participó del entrenamiento voluntario que realizó el plantel después de la tragedia. El FC Andorra prefirió que permaneciera acompañado por su pareja y su familia, lejos de las noticias y de los mensajes que circulan en las redes.
La institución también puso asistencia psicológica a disposición de los jugadores, el cuerpo técnico y los trabajadores afectados por lo sucedido.
“Son momentos especialmente duros para todos y queremos asegurarnos de que nadie tenga que afrontarlos solo”, indicó el club.
Amenazas y ataques racistas contra el arquero
Al impacto emocional por lo ocurrido se sumaron miles de amenazas, mensajes de odio e insultos racistas contra Owono. Incluso otro futbolista con el mismo apellido, pero sin parentesco con el arquero, fue atacado por una confusión de identidad.
El racismo había atravesado la vida del guardameta desde mucho antes. En un documental de LaLiga publicado en 2024 contó que durante su infancia recibió insultos como “mono”, “volvé a tu país” y “no te queremos acá”.
Personas que compartieron diferentes etapas de su carrera pidieron evitar el juicio público y lo describieron como un joven cariñoso y accesible. Sus compañeros también remarcaron que jamás habría tenido intención de lastimar a otro jugador.
Mientras las autoridades investigan las circunstancias del episodio y analizan sus consecuencias deportivas, el entorno del arquero pidió sensibilidad. Detrás de aquella jugada quedaron una familia atravesada por una pérdida irreparable y un futbolista que intenta asimilar un desenlace que nadie imaginó.

