Las tartas son una de esas recetas comodín que permiten combinar ingredientes simples y tener una comida lista en pocos minutos. Esta versión suma pollo, huevo y queso, tres alimentos que aportan proteínas y ayudan a conseguir un plato más saciante.
Además, podés prepararla con anticipación y conservarla en la heladera para tener una opción práctica durante la semana.
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Ingredientes
- 1 tapa de tarta
- 300 g de pechuga de pollo cocida
- 3 huevos
- 150 g de queso cremoso o mozzarella
- 2 cucharadas de queso crema
- 1 cebolla
- Sal y pimienta
- Orégano, a gusto
Cómo hacer la tarta proteica de pollo
- Cociná el pollo y desmenuzalo. Podés usar pollo que te haya sobrado de otra preparación.
- Cortá la cebolla y salteala en una sartén hasta que quede transparente.
- En un bowl, mezclá el pollo desmenuzado con la cebolla, los huevos y el queso crema.
- Agregá sal, pimienta y orégano. Incorporá parte del queso cortado en cubitos.
- Colocá la tapa de tarta en una tartera y volcá el relleno.
- Cubrí con el queso restante.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 30 a 35 minutos, hasta que el relleno esté firme y la superficie bien dorada.
- Dejá reposar unos minutos antes de cortar.
El truco para hacerla todavía más proteica
Si querés aumentar el aporte de proteínas, podés sumar una clara de huevo extra al relleno o reemplazar parte del queso crema por queso untable rico en proteínas.
También podés hacerla sin tapa, directamente en una fuente, para obtener una versión más liviana y parecida a una frittata.
Es una receta ideal para acompañar con una ensalada fresca y convertirla en una comida completa, rica y fácil de preparar.

