Hay gestos pequeños que pueden tener un significado inmenso. A veces, alcanza con escuchar a alguien, acompañarlo en un momento difícil o regalarle un objeto que represente mucho más de lo que parece.
Para Mariana Francois, una diseñadora de 52 años que vive en la Ciudad de Buenos Aires, la visita del papa León XIV a la Argentina comenzó a convertirse en una experiencia especial incluso antes de que llegara el Santo Padre.
Todo empezó con una decisión: anotarse como voluntaria para colaborar durante las celebraciones. Pero en medio de las capacitaciones, los preparativos y la expectativa por conocer qué tarea le tocaría realizar, ocurrió algo que le dio un significado todavía más profundo a su participación. Una persona que está atravesando una enfermedad le pidió que, si encontraba un rosario durante las actividades relacionadas con la visita papal, se lo llevara.
Mariana no sabía entonces que el kit que recibiría como voluntaria incluiría precisamente uno. Cuando lo descubrió, tomó una decisión inmediata: al terminar su tarea, ese rosario tendría una nueva destinataria. "Me dijo que los rosarios para ella son un escudo, que se siente protegida", cuenta con emoción.
Y agrega una reflexión que resume su manera de vivir esta experiencia: "Poder ayudar desde este lugar, por más pequeño que parezca, es algo inmenso".
Mariana Francois, la diseñadora que decidió sumarse como voluntaria a la visita del Papa
Mariana tiene 52 años, es diseñadora y vive en la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente no participa de ninguna comunidad religiosa, pero su vínculo con la fe comenzó durante la adolescencia, cuando estudiaba en el colegio Santo Tomás de Aquino, de la UCA. Allí participó en retiros espirituales, actividades de apostolado y acciones solidarias que dejaron una huella en su vida.

Con el tiempo, siguió profundizando su formación religiosa, aunque hoy su espiritualidad no esté vinculada con una comunidad parroquial específica. Cuando se enteró de que León XIV visitaría la Argentina, sintió una alegría enorme. La noticia también despertó un recuerdo de su infancia: el día en que vio pasar a Juan Pablo II en el Papamóvil. Esa imagen permaneció grabada en su memoria durante casi cuatro décadas.
En octubre, después de participar de la peregrinación, Mariana decidió inscribirse como voluntaria. No sabía si sería seleccionada, qué tareas le asignarían ni en qué lugar colaboraría. Quince días después recibió un correo electrónico con un asunto que la llenó de emoción: "Sos voluntario". Tras completar las capacitaciones, le confirmaron que participaría en la misa del Monumento a los Españoles, en Buenos Aires.
En esta entrevista con Para Ti, Mariana habla de su historia de fe, de lo que significa ponerse al servicio de los demás y del mensaje de esperanza que espera que deje la visita del Papa en la Argentina.
Cómo nació su fe y su compromiso con los demás
- ¿Cómo llegó la fe a tu vida y qué lugar ocupa hoy? ¿Es algo que heredaste de tu familia o hubo alguna experiencia personal que te acercó especialmente a Dios?
- Mi fe llegó durante la adolescencia. Fui a un colegio católico, el Santo Tomás de Aquino, el colegio de la UCA, y esa fue mi primera experiencia con la religión. Durante esos años participé de retiros espirituales, actividades de apostolado y acciones de caridad. Me acuerdo de que iba a dar clases a barrios vulnerables y también visitaba geriátricos, donde cantábamos y compartíamos momentos con los adultos mayores para acompañarlos y animarlos.
Cuando terminé el colegio, cursé el seminario de catequesis de María Auxiliadora. Iba todos los sábados a estudiar materias relacionadas con la teología y me encantaba. Siempre tuve esa curiosidad y esas ganas de seguir aprendiendo.

La emoción de recibir el correo que confirmó su participación como voluntaria
- ¿Qué sentiste cuando supiste que el Papa visitaría la Argentina y cómo surgió la posibilidad de participar como voluntario? ¿Qué te impulsó a decir que sí y formar parte de esta experiencia?
- Cuando me enteré de que el Papa venía a la Argentina, lo viví con mucha alegría junto a mi familia. Sentí una emoción inmensa. También fue recordar cuando vino Juan Pablo II. Yo era muy chica y haberlo visto pasar en el Papamóvil fue algo que me quedó grabado para siempre.
En octubre, después de haber participado de la peregrinación, surgió la posibilidad de anotarme como voluntaria. No lo dudé y llené el formulario. La verdad es que tenía más incertidumbres que certezas, pero decidí hacerlo. Pasaron 15 días y, cuando recibí el mail con el asunto “Sos voluntario”, sentí una emoción enorme.
Lo que me motivó fue la posibilidad de ser parte de este momento histórico, de la visita del Papa, pero también de ser voluntaria, de ser instrumento y de ayudar. Además, lo hice como una forma de retribuir toda la colaboración y el trabajo de los voluntarios de la Basílica de Luján, que tanto ayudan para que los peregrinos puedan llegar y vivir la fe de una manera tan linda.
Este domingo fui a buscar el kit del voluntariado y todavía no sabía qué función iba a tener ni en qué sector me tocaría estar. Tuve que realizar varias formaciones y capacitaciones, y siempre nos recalcaban que ser voluntario no implicaba estar en un lugar privilegiado ni estar cerca del Papa.
Esta semana finalmente me confirmaron que iba a participar en la misa del Monumento a los Españoles y para mí fue una emoción enorme. Cada día me siento más agradecida de poder estar en este lugar y de tener la oportunidad de servir a toda la comunidad.

"Ser una pequeña llama de luz": el significado del voluntariado para Mariana
- ¿Qué significa para vos estar al servicio de los demás durante esta visita? ¿Sentís que el voluntariado también es una manera de vivir y expresar tu fe?
- Para mí, el voluntariado es una manera de expresar mi fe, de colaborar con esta misión tan universal del Santo Padre. Es ser una pequeña llama de luz. Implica dedicar tiempo, formarme, capacitarme y aprender sobre las diferentes áreas que tienen que ver con los eventos que se van a desarrollar durante la visita.
Me llena de alegría poder estar al servicio de esta misión tan universal de la Iglesia.
La historia del rosario que Mariana decidió regalarle a una persona enferma
- ¿Qué expectativas tenés ante la llegada del Papa? ¿Hay algo que te gustaría escuchar de él, alguna emoción que esperás vivir o alguna intención especial que llevás en el corazón?
- Estoy viviendo estos días previos con mucha emoción. Tengo muchas expectativas por el mensaje de paz y esperanza que el Papa pueda transmitirnos a los argentinos. “Bienvenidos todos” es una manera de convocar y acercarse a cada uno de nosotros. Me parece un mensaje muy importante.
En mis intenciones siempre están mi familia y mis seres queridos, también aquellos que ya no están. Pero además quiero pedir por las intenciones de algunas personas que se acercaron a mí durante estos días y que están atravesando momentos difíciles. Me pasó algo muy especial con una persona que está atravesando una enfermedad. Me dijo: “Marian, si ves algún rosario, ¿no me lo traés?”.
Casualmente, el kit que nos entregaron a los voluntarios trae un rosario que fue rezado especialmente por otras personas para nosotros. No dudé en decirle que, una vez terminado el voluntariado, ese rosario iba a ser para ella. Me contó que los rosarios para ella son un escudo, que se siente protegida. Y poder ayudar desde este lugar, por más pequeño que parezca, es algo inmenso.
El recuerdo de Juan Pablo II que conserva desde su infancia
- Si tuviste la oportunidad de estar presente durante alguna de las visitas de Juan Pablo II a la Argentina, ¿qué recordás de aquella experiencia? ¿Qué sentiste entonces y cómo imaginás que será volver a vivir un encuentro de estas características tantos años después?
- Cuando vino Juan Pablo II yo era chica, pero ese recuerdo siempre estuvo presente en mi vida. Casi 40 años después, me emociona mucho poder ser parte de este momento histórico.
Qué le preguntaría al papa León XIV: "¿Cómo podemos ser mejores personas?"
- Si pudieras estar frente al Papa durante unos minutos, ¿qué te gustaría decirle o preguntarle? Y, sobre todo, ¿qué te gustaría que dejara esta visita en tu vida, en tu familia y en la Argentina?
- Si pudiera estar frente al Papa durante unos minutos, creo que me inundaría el silencio.
Y después le preguntaría: “¿Qué tiene para decirnos? ¿Cómo podemos ser mejores personas, más empáticas, más solidarias? ¿Cuál es el camino para construir una sociedad más justa, para que la Argentina se levante?”.
Los pequeños gestos que también forman parte de una visita histórica
Cuando Mariana decidió anotarse como voluntaria, sabía que tendría que dedicar tiempo a capacitaciones, preparativos y distintas tareas para colaborar con la organización de las celebraciones. También sabía que esa participación no implicaba ocupar un lugar privilegiado ni necesariamente estar cerca del Papa.
Sin embargo, nada de eso disminuyó su entusiasmo. Para ella, la posibilidad de ayudar ya era motivo suficiente para sentirse agradecida.
Y quizás la historia del rosario sea la mejor manera de comprender qué significa ese compromiso. Un objeto pequeño, recibido como parte de un kit de voluntariado, terminó convirtiéndose en una oportunidad para acompañar a alguien que atraviesa un momento difícil.
Mariana todavía tiene por delante la experiencia de colaborar en la visita de León XIV, pero ese gesto ya le permitió descubrir una manera muy personal de vivirla. Casi cuarenta años después de aquella imagen de Juan Pablo II pasando frente a sus ojos, la emoción vuelve a aparecer en su vida. Esta vez, sin embargo, no se trata solamente de esperar al Santo Padre, sino también de ayudar a que otros puedan participar de ese encuentro.
"Ser una pequeña llama de luz", dijo al explicar lo que significa para ella el voluntariado.
Una expresión sencilla que resume su historia y recuerda que, incluso en los acontecimientos más multitudinarios, los gestos más pequeños pueden tener un significado inmenso.



