“No hay nada peor que la persona que te tiene que cuidar te violente”: Valentín Yankelevich, del infierno a la sanación - Revista Para Ti
 

“No hay nada peor que la persona que te tiene que cuidar te violente”: Valentín Yankelevich, del infierno a la sanación

Valentin Yankelevich
A partir de las declaraciones de Valentín Yankelevich sobre su infancia y el vínculo con su padre, Silvina Bentivegna, abogada especialista en violencia de género y derecho de familia, reflexiona sobre el maltrato infantil, la importancia de ser escuchado y el camino hacia la sanación.
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El caso de Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan y nieto de Cris Morena y Gustavo Yankelevich, conmueve desde hace días a la Argentina. Silvina Bentivegna, abogada especialista en violencia de género y derecho de familia, analiza el relato del joven sobre el maltrato que atravesó junto a sus hermanos y reflexiona sobre la importancia de escuchar y creer a los niños que denuncian situaciones de violencia dentro de su propia familia.

Valentín Yankelevich fue víctima junto a su hermano de maltrato psíquico y físico ejercido por su progenitor el empresario Darío Giordano desde la muerte de su madre, Romina Yan en el año 2010. Por aquel entonces era un niño de 7 años, pero al poco tiempo a los 9, 10 años comenzó el calvario para él, por el cual sufrió una de las violencias más duras que puede tener un niño que es el maltrato psicológico, el desprecio, si bien fue víctima de violencia física también, el abuso psicológico es una de las violencias que repercute más en una persona, el daño psíquico.

El maltrato intrafamiliar y la importancia de ser escuchados

Valentín, no era solamente la víctima ya que su hermano también se encontraba ínsito en el infierno de ese hogar. Y, como es habitual dentro de los hermanos que sufren maltrato intrafamiliar se ayudaban y daban auxilios entre ambos frente a los abusos perpetrados por su progenitor Darío Giordano. Encontrando refugio en el ámbito escolar en las horas que estaban en el colegio.

Fue luego de un tiempo cuando los hijos de Romina Yan comienzan a develar los abusos físicos y psicológicos, primero lo pudieron contar a los abuelos paternos, sin que sean escuchados, ya que no le creyeron, justificaban la violencia ejercida por el progenitor, acusando que su padre estaba pasando un mal momento.

Estadísticamente, suele suceder en la praxis, que la familia del agresor justifique la violencia, aliándose con el victimario, como en éste caso. Pero, fue en la familia materna, donde éstos chicos, si fueron escuchados y creídos, tal es así, que su abuelo Gustavo Yankelevich, los escuchó. Fue en el marco de los almuerzos que compartían cuando salían del colegio, donde notó que algo realmente grave estaba sucediendo en ese hogar. En una de las salidas del colegio, junto a su abuelo, llevaron a cabo la denuncia judicial y, posteriormente iniciaron el pedido judicial de custodia de ambos nietos.

“ Nosotros le empezamos a pedir que no queríamos vivir más en esa casa, que queríamos vivir con él y nos escuchó.” (entre sus declaraciones)

El camino judicial y la posibilidad de sanar

Un proceso judicial largo pero sanador para éstos niños, donde se pudo demostrar los daños físicos, psíquicos y secuelas que la violencia había dejado en éstos niños. Donde no fue posible llevar a cabo una revinculación con su progenitor, quien hizo uso en el proceso de la figura llamada “gaslighting”, es decir, pretender revertir la carga de la prueba mostrándose ser la víctima frente al pedido de custodia de su suegro. Pero, a largo plazo, se demostró que ambos niños no eran más que víctimas de su maltrato intrafamiliar e inclusive Valentín a los 18 años suprimió el apellido paterno por el de Yankelevich.

“Me hice el cambio. A los 18 años fui, hice los trámites, me cambié el apellido. Fue un lindo momento” (entre sus declaraciones)

Valentín Yankelevich y su hermano Franco pudieron encontrar refugio en su abuelo materno y salir del calvario que estaban viviendo con su progenitor, de ese menosprecio, desvalorización, humillación y dolor que ejercía quien debería cuidarlo y protegerlo.

“ Tengo todo lo que no hay que ser, que es Darío, y tengo todo lo que sí hay que ser, que es Gustavo. Él fue nuestro padre” (entre sus declaraciones)

Violencia infantil: las consecuencias del maltrato físico y psicológico

Debemos tener en cuenta que muchos consideran que un chirlo, una cachetada, una palmada, un sopapo son inevitables y los justifican con diversos argumentos. Sin embargo, la experiencia demuestra que el límite es necesario, el castigo físico no.

La vigencia de un modelo familiar y social que convalida la violencia como procedimiento aceptable para la resolución de conflictos hace que, con frecuencia, el maltrato infantil pase desapercibido. La consecuencia directa es que las víctimas reproducen el modelo aprehendido perpetuándolo.

Estadísticamente, entre el 20 y el 30% de los niños maltratados y/o testigos de violencia intrafamiliar se convierten en adultos maltratadores.

Valentín Yankelevich: una historia que invita a romper el silencio

La historia de Valentín Yankelevich y su hermano, es un caso más de los tantos que muchos niños y adolescentes atraviesan en el país con progenitores maltratadores y complicidad de la familia ampliada. Donde éste padre muestra la doble fachada narcisista, de un padre ejemplar, pero puertas para adentro no es más que un monstruo y una figura hostil.

El caso de Yankelevich es un aliento más a que esos niños que aún estan bajo el maltrato intrafamiliar, vean que si es posible salir y ser escuchados, que pueden denunciar a su maltratador y obterner una liberación emocional por el daño y el calvario que han padecido.

Silvina Bentivegna, abogada especialista en violencia de género y derecho de familia. Autora de La Gran Telaraña y Mujeres que pudieron salir de la gran telaraña, entre otros título.

 
   

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