"No quiero nada, Taffita, ya está": las últimas palabras de Diego Maradona que quebraron el juicio y conmovieron a todos - Revista Para Ti
 

"No quiero nada, Taffita, ya está": las últimas palabras de Diego Maradona que quebraron el juicio y conmovieron a todos

El masajista Nicolás Taffarel recordó el último diálogo que tuvo con Diego Maradona un día antes de su muerte. Entre lágrimas, también reveló las desesperadas advertencias que hizo al equipo médico al verlo cada vez más hinchado y sin fuerzas.
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"No quiero nada, Taffita, ya está". Esa frase, pronunciada apenas 24 horas antes de morir, volvió a llenar de silencio la sala donde se desarrolla el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. No fue un médico quien la recordó. Tampoco un familiar. Fue Nicolás Taffarel, el masajista que durante años acompañó al Diez y que este jueves brindó uno de los testimonios más conmovedores desde que comenzó el debate oral.

Su declaración no solo reconstruyó los últimos días de Maradona en la casa de Tigre. También dejó al descubierto la angustia de alguien que veía cómo el estado de Diego empeoraba día tras día y sentía que nadie reaccionaba.

"Fue lo último que me dijo"

Taffarel recordó que la última vez que vio con vida a Maradona fue la mañana del 24 de noviembre de 2020. Como hacía habitualmente, entró a su habitación con la intención de ayudarlo a levantarse y movilizarse.

"Le dije: 'Hola, Diez, vamos a movernos un poco, a tomar unos tererés'". La respuesta todavía lo acompaña. "No quiero nada, Taffita, ya está". Sorprendido, intentó entender qué quería decir.

"Le pregunté: '¿Ya está qué?'. Y él me contestó: 'Nada... ya está'". Después de ese intercambio no volvieron a hablar. Al día siguiente, Diego Maradona murió.

"Era desesperante"

Pero el momento más duro de su declaración llegó cuando explicó cómo vivió las semanas previas. Al borde del llanto, contó que durante días alertó sobre el deterioro físico de Maradona y que no encontraba respuestas.

"Yo manifestaba situaciones que veía en él y no veía un accionar concreto. Quería que Diego mejorara como sea." Según relató, hablaba permanentemente con Leopoldo Luque y transmitía todo lo que observaba.

Sin embargo, sentía que las respuestas siempre eran las mismas. "Me decían que me quedara tranquilo, que eran situaciones que iban a pasar. Uno termina confiando. Pero no pasó."

Un cuerpo que enviaba señales

Durante su testimonio, Taffarel describió una imagen que, con el paso del tiempo, asegura que nunca pudo olvidar.

Contó que veía a Maradona cada vez más hinchado. Las piernas aumentaban de volumen. Los ojos también. Pasaba horas y horas acostado sin levantarse. No quería comer. No quería cambiarse. No quería recibir masajes. Ni siquiera quería salir de la habitación.

Ante los jueces recordó mensajes que él mismo había enviado días antes de la muerte del exfutbolista. En esos audios advertía que Diego estaba "súper hinchado", llevaba más de 26 horas acostado y que el edema no dejaba de avanzar.

La advertencia que nadie escuchó

Hubo un momento en que el miedo pudo más que la resignación.

Taffarel contó que comenzó a investigar por su cuenta sobre el riesgo de un edema de pulmón al ver que Maradona permanecía inmóvil durante tanto tiempo.

Incluso habló con Verónica Ojeda, Maxi Pomargo y Johnny Espósito para transmitirles su preocupación. Su pedido era simple. "Hay que decirle a Luque". Pero, según declaró, el cuadro siguió empeorando.

"Yo a Diego lo tuve como un ídolo"

Más allá de su rol profesional, Taffarel explicó que entre ambos se había construido un vínculo mucho más profundo.

"Yo a Diego lo tuve como un ídolo y terminamos teniendo una relación de amistad", dijo ante el Tribunal.

Por eso, aseguró, le costó tanto ver cómo el hombre al que ayudaba todos los días iba perdiendo fuerzas sin encontrar respuestas que lo tranquilizaran.

Un testimonio que golpeó al juicio

La declaración del masajista se convirtió en una de las más impactantes desde que comenzó el proceso judicial.

No solo porque reconstruyó los últimos movimientos de Maradona antes de morir, sino porque mostró el costado más humano de quienes convivían con él durante la internación domiciliaria.

En medio de expedientes, pericias y responsabilidades penales, hubo una frase que quedó suspendida en la sala y que volvió a estremecer a todos los presentes.

"No quiero nada, Taffita... ya está."

Seis palabras que, escuchadas hoy en un tribunal, suenan como un eco imposible de olvidar.

 
   

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