A más de un mes de la muerte de Ángel Nicolás López, el nene de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavia, el nuevo giro judicial abrió otra herida para quienes lo amaban. Y la voz de Lorena Andrade —la mujer que lo crió desde los dos años— refleja exactamente eso: una mezcla devastadora de angustia, impotencia y furia.
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“Nosotros no confiamos en nadie. No somos ignorantes, mi hijo no murió de neumonía”, dijo en una entrevista cargada de dolor.
“El nene anda de ahí para allá”: el dolor de no poder despedirlo
Mientras la investigación sigue avanzando, el cuerpo de Ángel continúa en la morgue judicial. Lorena y Luis López, el papá del chico, todavía esperan autorización para cremarlo y despedirse definitivamente.
Y hay una frase que resume el nivel de sufrimiento que atraviesan: “Queremos cremarlo, llevarlo de vuelta a casa y abrazar lo último que nos queda de él”.
La escena es brutal. Porque mientras el expediente cambia de hipótesis y se suman estudios médicos, hay una familia que todavía no pudo hacer el duelo.
El giro que cambió todo
La autopsia preliminar había hablado de lesiones intracraneales, hemorragias y un cuadro compatible con maltrato infantil. Pero los nuevos estudios histopatológicos señalaron otra posible causa de muerte: una neumonía severa.
Ese cambio provocó indignación en el entorno del nene. Lorena asegura que durante toda la internación ningún médico les habló de una infección pulmonar grave. “La neumonía sale en una placa. Ángel no tenía nada en sus pulmones, estaban limpios”, sostuvo.
Para ella, algo no cierra. Y detrás de esa desconfianza aparece una sospecha todavía más fuerte: que haya personas intentando despegar responsabilidades.
“Ángel tuvo golpes, tuvo maltrato”
Las declaraciones de Lorena son durísimas. No solo apuntó contra la madre biológica del chico y su pareja —ambos detenidos—, sino también contra funcionarios judiciales y del sistema de protección infantil que habían intervenido previamente en el caso.
“Ángel tuvo golpes, tuvo maltrato, tuvo de todo”, denunció. La mujer cuestiona especialmente la decisión de haber permitido que el nene regresara con su madre biológica. Y asegura que hoy nadie da explicaciones.
Una mamá del corazón atravesada por la pérdida
Lorena no es la madre biológica de Ángel. Pero fue quien lo crió durante años. Él le decía “mamá”.
Compartían la rutina, los cuidados, la vida cotidiana. Y ahora ella intenta reconstruirse en medio de una pérdida imposible de explicar.
“Solo por los aparatos siguió Ángel. La misma doctora nos dijo que era un cuerpo muerto”, recordó sobre las últimas horas del chico internado.
Cada frase deja ver algo más profundo que una disputa judicial: deja ver el vacío que dejó un nene que ya no está.
La bronca, el duelo y una búsqueda de justicia
Hoy, Lorena y Luis recorren las calles de Comodoro Rivadavia pegando carteles con las caras de quienes consideran responsables de la muerte de Ángel. También rechazaron el acompañamiento psicológico ofrecido por la fiscalía. “No confiamos en nadie”, dijeron.
Mientras la Justicia intenta determinar qué pasó realmente, ellos siguen sosteniendo una certeza emocional imposible de mover: que Ángel sufrió, que hubo señales y que alguien falló en protegerlo.
Y quizá por eso este caso conmueve tanto. Porque habla de algo más grande que una causa judicial: habla de un chico que necesitaba cuidado. Y de adultos que hoy siguen preguntándose cómo nadie logró salvarlo.

