Quién es Lucrecia Zavaleta, la hija de Miguel Zavaleta que compartió el escenario con el músico - Revista Para Ti
 

Quién es Lucrecia Zavaleta, la hija de Miguel Zavaleta que compartió el escenario con el músico

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Tras la muerte del líder de Suéter, una mirada más íntima sobre su vida: quién es Lucrecia, su hija, que siguió de cerca el universo musical de su papá y llegó a compartir escenario con él.
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Tras la muerte de Miguel Zavaleta, una de las figuras fundamentales del rock argentino, también aparece una historia más íntima: la de su hija Lucrecia, quien estuvo cerca de su universo musical y llegó a compartir escenario con él.

La noticia de la muerte de Miguel Zavaleta vuelve a poner en primer plano la trayectoria de uno de los artistas que dejaron una marca propia en el rock argentino. Como líder y fundador de Suéter, el músico fue responsable de canciones que atravesaron generaciones, entre ellas “Amanece en la ruta”, “Vía México” y “Extraño ser”.

Pero detrás del artista también hubo una faceta familiar que pocas veces ocupó el centro de la escena. Su hija Lucrecia formó parte de ese mundo y, de a poco, fue encontrando su propio lugar dentro de la música.

Quién es Lucrecia Zavaleta, la hija del creador de la banda Suéter

Lucrecia es la hija de Miguel Zavaleta y estuvo vinculada desde joven al universo artístico de su papá.

Lucrecia Zavaleta
Lucrecia Zavaleta

En una entrevista publicada por Clarín en 2024, el propio músico contó que su hija hacía coros y estudiaba bajo. “También estará mi hija Lucrecia, que hace los coros. Ella estudia bajo. Y le encanta estar en ese ambiente”, contó entonces Zavaleta al hablar de sus próximos proyectos.

Ese comentario permite conocer una faceta menos conocida de la relación entre ambos: más allá del vínculo familiar, compartían también un interés por la música.

Padre e hija compartieron el escenario

Uno de los registros más significativos de esa relación ocurrió cuando Miguel y Lucrecia participaron juntos de un evento solidario en la Patagonia.

En las imágenes de aquella presentación se puede ver a padre e hija compartiendo la escena y haciendo música juntos, una postal que hoy adquiere un significado especial tras la muerte del músico.

Lucrecia Zavaleta
Lucrecia compartió escenario junto a su padre.

Lucrecia también estuvo ligada a diferentes presentaciones de su padre desde el lugar de los coros. Su participación no fue simplemente la de una espectadora de la carrera de Miguel: formó parte, aunque de manera puntual, de ese universo que durante décadas acompañó al artista.

Lucrecia compartió escenario junto a su padre.
Lucrecia compartió escenario junto a su padre.

La música como un vínculo entre los dos

La relación entre Miguel y Lucrecia encontró así en la música un punto de encuentro.

Para Zavaleta, la música había sido mucho más que una profesión. Desde Suéter construyó un repertorio que se convirtió en parte de la memoria del rock argentino, con canciones como “Amanece en la ruta”, “Él anda diciendo”, “Vía México” y “Comiendo gefilte fish”.

Su hija creció cerca de ese universo y terminó incorporándose a él desde otro lugar, aprendiendo instrumentos y participando en los coros.

En los últimos años, además, Suéter volvió a los escenarios. La banda retomó su actividad en 2023 y en 2024 publicó “La Reserva Moral de Occidente”, un álbum que recuperó clásicos del grupo junto a distintos artistas invitados.

Una historia familiar que queda en pequeños registros

Lucrecia no construyó una carrera pública comparable a la de su papá y mantiene un perfil mucho más bajo. Por eso, los registros en los que aparecen juntos adquieren un valor especial.

Hay fotografías, presentaciones y comentarios del propio Miguel que permiten reconstruir esa cercanía sin necesidad de convertirla en una historia que ella nunca contó públicamente.

Hoy, después de la muerte del músico, esas imágenes tienen otra lectura.

Miguel Zavaleta dejó una obra fundamental para el rock argentino. Lucrecia, su hija, también formó parte de algunos de esos momentos desde un lugar mucho más íntimo: acompañándolo, haciendo coros, estudiando bajo y, alguna vez, compartiendo con él el escenario.

Una pequeña parte de una historia mucho más grande: la de un padre que hizo de la música su vida y una hija que encontró, dentro de ese mismo universo, una manera de acompañarlo.

 
   

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