Virginia Vallejo: “El gato no es independiente, necesita atención”
 

Virginia Vallejo, especialista en comportamiento felino: "El gato no es independiente: necesita atención, estimulación y cuidado real"

En el Día Internacional del Gato, la especialista habló con Para Ti sobre el lugar que los felinos fueron ganando dentro de las familias, cómo adaptar los hogares a sus necesidades y qué tener en cuenta durante las vacaciones.
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El gato dejó de ser aquel animal que simplemente convivía con las personas y pasó a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de los hogares. Su personalidad, sus necesidades y la manera particular en que construye vínculos hicieron que también cambiara la forma en que las familias entienden su cuidado.

En el marco del Día Internacional del Gato, que se celebra cada 8 de agosto, Para Ti habló con Virginia Vallejo, veterinaria (MN 10.404 - MP 15.530), directora de Hoteles de Gatos Mishmosos y fundadora de la Academia de Petsitting, para conocer cuáles son las claves para mejorar la calidad de vida de los felinos, cómo preparar una casa pensada para ellos y qué hacer cuando llega el momento de irse de vacaciones.

Virgina Vallejo, veterinaria especialista en comportamiento felino: "La gente está dispuesta a invertir en el bienestar de su gato —en su alimentación, su salud, su espacio— de una forma que hace diez años era impensada".

"El vínculo con un gato pasó a ocupar un lugar afectivo central, no un accesorio de la casa"

—En los últimos años el gato parece haber ganado un lugar cada vez más importante dentro de las familias. ¿Qué cambios culturales y en la forma de entender a los animales explican que hoy sea considerado un integrante más del hogar?

—Creo que se dieron varios cambios al mismo tiempo. Por un lado, hoy vivimos mucho más en departamentos y ciudades, y el gato se adapta naturalmente a esos espacios mejor que otras mascotas, así que se volvió la compañía lógica para gran parte de las familias urbanas.

Por otro lado, hay un cambio generacional real: hoy se posterga la maternidad y la paternidad, se vive más tiempo solo o en pareja sin hijos, y en ese contexto el vínculo con un gato pasó a ocupar un lugar afectivo central, no un accesorio de la casa.

También influyó mucho la información: hoy sabemos bastante más sobre el comportamiento felino, entendemos que tienen personalidad, sensibilidad y emociones propias, y eso hizo que dejáramos de verlos como animales "independientes que se las arreglan solos" para entender que necesitan atención, estimulación y cuidado real.

Y hay un dato que lo confirma todos los días en mi trabajo: la gente está dispuesta a invertir en el bienestar de su gato —en su alimentación, su salud, su espacio— de una forma que hace diez años era impensada.

Virgina Vallejo, veterinaria especialista en comportamiento felino: "El rascador no es un capricho ni un lujo, es una necesidad de comportamiento".

"El gato es un animal territorial y trepador: necesita altura, no solo superficie"

—¿Qué necesidades específicas de los gatos deberíamos tener en cuenta para que nuestra casa sea realmente un espacio pensado para ellos? ¿Qué elementos no deberían faltar y qué errores cometemos habitualmente?

—Lo primero que hay que entender es que el gato es un animal territorial y trepador: necesita altura, no solo superficie. Una repisa, un árbol para gatos o incluso el respaldo de un sillón le dan una zona propia desde donde observar todo, y eso baja muchísimo su nivel de estrés.

Segundo, el rascador: no es un capricho ni un lujo, es una necesidad de comportamiento, y si no le damos uno adecuado —o varios, con distintas texturas— va a rascar los muebles porque es lo que tiene a mano.

Tercero, la bandeja sanitaria: la regla que siempre repito es "cantidad de gatos más uno", en lugares tranquilos y alejados de la comida.

Virgina Vallejo, veterinaria especialista en comportamiento felino: "Forzarlo a upa o a jugar cuando él no quiere también genera estrés, aunque venga de un lugar de cariño".

Y si hay más de un gato en la casa, cada uno necesita sus propios recursos —comedero, bebedero, bandeja— para evitar competencia y peleas silenciosas que muchas veces ni notamos.

Los errores más comunes que veo: poner la bandeja al lado de la comida, tener una sola bandeja para varios gatos, retar al gato por rascar en vez de redirigirlo a un rascador, y no respetar su ritmo. Forzarlo a upa o a jugar cuando él no quiere también genera estrés, aunque venga de un lugar de cariño.

"Casi siempre es mejor que el gato se quede en un entorno conocido antes que viajar"

—Llegan las vacaciones y aparece una de las grandes dudas de quienes tienen gatos: ¿es mejor llevarlos de viaje o dejarlos en casa? ¿De qué depende esa decisión y qué alternativas existen para garantizar su bienestar?

—Con los gatos, salvo excepciones, la regla general es la opuesta a la de los perros: casi siempre es mejor que el gato se quede en un entorno conocido antes que viajar.

El gato se apega mucho más al territorio que a la persona, y un viaje —autos, aviones, hoteles, ruidos nuevos— le genera un nivel de estrés que rara vez compensa el hecho de estar con su familia.

Virgina Vallejo, veterinaria especialista en comportamiento felino: "La decisión de qué hacer durante las vacaciones depende de varios factores".

Dicho esto, la decisión de qué hacer durante las vacaciones depende de varios factores: la personalidad del gato —hay gatos sociables que se adaptan bien a un hospedaje y otros muy territoriales que sufren cualquier cambio—, su edad, si tiene alguna condición de salud y cuánto dura el viaje.

Hoy existen básicamente dos alternativas serias: un hospedaje felino especializado, con habitaciones pensadas para gatos —sin jaulas, con enriquecimiento ambiental—, o un servicio de catsitting a domicilio, donde un cuidador visita al gato en su propia casa y así ni siquiera tiene que salir de su territorio.

Nosotros en Mishmosos incluso armamos un test online gratuito para ayudar a las familias a definir cuál de las dos opciones le conviene más a su gato en particular, porque no hay una respuesta única: depende de cada animal.

"Hay que controlar que la casa esté segura"

—Si el gato queda en casa durante las vacaciones, ¿qué cuidados y condiciones debería garantizar la persona que queda a cargo? ¿Cada cuánto debería visitarlo y qué cosas debería controlar además de la comida y el agua?

—Lo mínimo indispensable es una visita diaria, y si es un gato muy sociable, con alguna condición de salud, o toma medicación, lo ideal es que sean dos visitas por día.

Virgina Vallejo, veterinaria especialista en comportamiento felino: "Lo mínimo indispensable para quien va a cuidar un gato es una visita diaria"

Más allá de servir la comida y cambiar el agua, la persona a cargo debería controlar varias cosas que muchas veces se pasan por alto: el estado de la bandeja sanitaria —no solo limpiarla, sino observar si la cantidad y consistencia de la materia fecal y orina es normal, porque ahí se detectan la mayoría de los problemas de salud a tiempo—, si el gato está comiendo con normalidad o dejó comida de un día para el otro, si se esconde más de lo habitual o cambió su nivel de actividad.

También hay que controlar que la casa esté segura: ventanas y balcones bien cerrados, plantas tóxicas fuera de su alcance, nada de productos de limpieza con olores fuertes tirados por ahí.

Y algo que recomiendo siempre: dejarle a esa persona el contacto del veterinario de confianza y una breve nota con la rutina del gato, para que cualquier cambio se pueda accionar rápido y no se pierda tiempo si surge una urgencia.

Virgina Vallejo, veterinaria especialista en comportamiento felino: "Una silla pegada a la ventana ya le da a un gato horas de estimulación mirando la calle".

"Las cajas de cartón y las bolsas de papel —sin manijas— son de sus juguetes favoritos, y son gratis"

—¿Cuáles son esos pequeños cambios que podemos incorporar en casa para mejorar la calidad de vida de un gato sin necesidad de gastar una fortuna?

—Bastante más de lo que la gente cree se resuelve sin gastar nada. Una silla pegada a la ventana ya le da a un gato horas de estimulación mirando la calle.

Las cajas de cartón y las bolsas de papel —sin manijas— son de sus juguetes favoritos, y son gratis.

Rotar los juguetes que ya tiene —guardar la mitad dos semanas y después cambiarlos— hace que los "redescubra" en vez de comprar juguetes nuevos todo el tiempo.

Virgina Vallejo, veterinaria especialista en comportamiento felino: "Un comedero interactivo se puede armar en casa con un cartón de huevos o un molde de muffins".

Un comedero interactivo se puede armar en casa con un cartón de huevos o un molde de muffins, escondiendo el alimento para que tenga que "cazarlo", que es una necesidad de comportamiento tan real como comer en sí.

Y lo que más impacto tiene, sin gastar un peso: diez o quince minutos por día de juego activo con una cañita o un señuelo, respetando la secuencia de cazar-atrapar-"matar" el juguete, porque eso descarga la energía y la ansiedad acumulada del día mucho mejor que cualquier accesorio caro.

Virginia Vallejo, cuenta de Instagram @vir.veterinaria

 
   

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