Hay días en los que el menú prácticamente se decide solo. Y si el calendario marca 29, en muchas mesas argentinas hay un plato que vuelve a ocupar el centro de la escena: los ñoquis.
Para este jueves 29 de octubre, la propuesta es salir de la versión clásica de papa y preparar unos ñoquis de calabaza, suaves, ligeramente dulces y perfectos para acompañar con una salsa muy simple de manteca y salvia.
La receta lleva pocos ingredientes y tiene un secreto fundamental: conseguir un puré de calabaza lo más seco posible para evitar tener que sumar harina de más.
Y, por supuesto, antes de servirlos no puede faltar otro clásico: el billete debajo del plato, asociado al deseo de prosperidad para el mes que comienza.
Ingredientes para preparar los ñoquis de calabaza
Para 4 porciones
- 800 gramos de calabaza.
- 1 huevo.
- 250 a 300 gramos de harina 0000, aproximadamente.
- 70 gramos de queso rallado.
- Nuez moscada.
- Sal.
- Pimienta.
Para la salsa
- 70 gramos de manteca.
- 10 hojas de salvia fresca.
- 60 gramos de queso parmesano o queso rallado.
- Pimienta negra.
- Nueces picadas, opcional.
Cómo cocinar la calabaza
Paso 1. Precalentá el horno a 200 °C.
Paso 2. Cortá la calabaza en trozos grandes.
Paso 3. Colocala sobre una placa con la pulpa hacia abajo.
Paso 4. Horneala durante aproximadamente 35 a 40 minutos, hasta que esté completamente tierna.
Conviene cocinarla al horno y no hervirla, porque de esta manera absorbe menos agua.
Paso 5. Retirá la pulpa y prepará un puré.
Paso 6. Dejalo enfriar completamente antes de preparar la masa.
Cómo hacer los ñoquis de calabaza
Paso 1. Colocá el puré frío sobre la mesada o dentro de un bowl.
Paso 2. Incorporá el huevo.
Paso 3. Agregá el queso rallado.
Paso 4. Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada.
Paso 5. Sumá aproximadamente 250 gramos de harina.
Paso 6. Comenzá a unir suavemente.
La masa debe quedar tierna y ligeramente húmeda, pero tiene que poder manipularse.
Paso 7. Si fuera necesario, agregá un poco más de harina, siempre de a pequeñas cantidades.
El secreto para que queden suaves y no pesados
La clave está en utilizar la menor cantidad de harina posible.
Cuanto más húmeda esté la calabaza, más harina pedirá la masa y más pesados pueden quedar los ñoquis.
Por eso es tan importante:
- Cocinar la calabaza al horno.
- Dejarla enfriar antes de usarla.
- No trabajar demasiado la masa.
- Agregar la harina poco a poco.
La masa no necesita un amasado intenso. Apenas tiene que unirse.
Cómo darles forma
Paso 1. Dividí la masa en varias porciones.
Paso 2. Enhariná ligeramente la mesada.
Paso 3. Formá cilindros largos de aproximadamente dos centímetros de grosor.
Paso 4. Cortá pequeños trozos.
Podés dejarlos con su forma rústica o pasarlos suavemente por los dientes de un tenedor para hacer las clásicas marcas.
Cómo cocinar los ñoquis
Poné abundante agua con sal a hervir.
Cuando llegue a hervor, incorporá los ñoquis en tandas.
A los pocos minutos comenzarán a subir a la superficie.
Cuando floten, dejalos cocinar aproximadamente 30 segundos más.
Retiralos con una espumadera y pasalos directamente a la sartén con la salsa.
Cómo hacer la salsa de manteca y salvia
Paso 1. Colocá la manteca en una sartén grande.
Paso 2. Agregá las hojas de salvia.
Paso 3. Cociná a fuego medio hasta que la manteca comience a tomar un ligero tono dorado.
Paso 4. Incorporá los ñoquis recién cocidos.
Paso 5. Agregá unas cucharadas del agua de cocción.
Paso 6. Mové suavemente la sartén para que todos los ñoquis se impregnen con la salsa.
Terminá con abundante queso rallado y pimienta negra.
El toque crocante que cambia el plato
La calabaza combina especialmente bien con los frutos secos.
Podés terminar cada plato con:
- Nueces picadas.
- Almendras tostadas.
- Avellanas.
- Semillas de zapallo.
Con apenas un puñado conseguís un contraste crocante que hace que la receta quede mucho más interesante.
Otra salsa fácil para acompañarlos
Si no tenés salvia, podés preparar una salsa rápida con:
- 200 mililitros de crema de leche.
- 100 gramos de queso.
- Pimienta.
- Nuez moscada.
Calentá todo a fuego bajo hasta que el queso se derrita y agregá los ñoquis cocidos.
También quedan muy bien con salsa de tomate
Para una versión más tradicional, prepará una salsa con:
- Tomate triturado.
- Cebolla.
- Ajo.
- Aceite de oliva.
- Albahaca.
La acidez del tomate contrasta muy bien con el dulzor natural de la calabaza.
¿Se pueden preparar con anticipación?
Sí.
Una vez formados, colocá los ñoquis sobre una bandeja enharinada sin que se toquen.
Podés conservarlos algunas horas en la heladera.
Sin embargo, si no los vas a cocinar durante el día, lo mejor es congelarlos.
Cómo congelarlos
Colocá los ñoquis crudos y separados sobre una bandeja.
Llevalos al freezer hasta que estén bien firmes.
Después guardalos dentro de una bolsa o recipiente.
Al momento de cocinarlos, no hace falta descongelarlos: van directamente del freezer al agua hirviendo.
Por qué se comen ñoquis cada 29
La tradición de comer ñoquis el día 29 está profundamente arraigada en Argentina y otros países de la región con fuerte influencia de la inmigración italiana.
Al tratarse de una preparación históricamente económica, elaborada con ingredientes sencillos, quedó asociada a los últimos días del mes, cuando el dinero podía empezar a escasear.
Con el tiempo se incorporó otro ritual: colocar un billete debajo del plato como símbolo de abundancia y prosperidad para el mes siguiente.
El clásico billete debajo del plato
Antes de servir, se coloca un billete debajo de cada plato de ñoquis.
Hay quienes después lo guardan durante todo el mes y quienes simplemente lo dejan allí durante la comida.
Más allá de las distintas versiones de la tradición, el gesto se mantiene como una manera de pedir prosperidad, trabajo y abundancia para el período que comienza.
Una receta fácil para este jueves 29
Suaves, caseros y con el sabor ligeramente dulce de la calabaza, estos ñoquis de calabaza con manteca y salvia son una manera diferente de cumplir con la tradición.
Necesitan pocos ingredientes, pueden congelarse y admiten diferentes salsas.
Una receta perfecta para este jueves 29 de octubre: ñoquis caseros, queso rallado y, como manda la costumbre, un billete esperando debajo del plato.

