Hay postres que conquistan desde el primer bocado y esta tarta cremosa de manzana es uno de ellos. Combina una base crocante y ligeramente dulce con un relleno suave de queso crema y yogur, coronado con láminas finas de manzana que se doran durante la cocción. El toque final de mermelada le aporta brillo y un acabado irresistible.
La receta, compartida por la cuenta de Instagram @abuelaenlacocina, rinde nueve porciones y es ideal para preparar con anticipación: después de pasar unas horas en la heladera, el relleno adquiere una textura firme y cremosa que permite cortar porciones prolijas.
Ingredientes
Para la base:
- 180 g de harina de trigo.
- 90 g de manteca fría.
- 50 g de azúcar.
- 1 yema.
- 1 o 2 cucharadas de agua fría.
Para el relleno:
- 400 g de queso crema a temperatura ambiente.
- 150 g de yogur natural espeso.
- 100 g de azúcar.
- 2 huevos.
- 20 g de maicena.
- 1 cucharadita de esencia de vainilla.
Para decorar:
- 2 manzanas medianas.
- 1 cucharada de jugo de limón.
- 2 cucharadas de mermelada de damasco.

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Paso a paso
- Preparar la masa: mezclar la harina con el azúcar en un recipiente. Agregar la manteca fría cortada en cubitos e integrarla con los dedos hasta obtener una textura arenosa. Incorporar la yema y el agua fría, de a poco, hasta unir los ingredientes sin amasar demasiado.
- Formar y precocinar la base: distribuir la masa en la base de un molde de 20 x 20 centímetros forrado con papel para hornear. Presionar para que quede pareja y llevar a la heladera durante 20 minutos. Luego, pincharla con un tenedor y hornear a 180 °C durante 15 minutos.
- Hacer el relleno cremoso: mezclar el queso crema con el azúcar, el yogur, la maicena y la vainilla. Incorporar los huevos de a uno, mezclando suavemente y sin batir en exceso.
- Agregar las manzanas: volcar la preparación sobre la base precocida. Retirar el corazón de las manzanas, cortarlas en láminas bien finas y mezclarlas con el jugo de limón para evitar que se oscurezcan. Distribuirlas sobre el relleno.
- Hornear: llevar la tarta a un horno precalentado a 165 °C durante 45 a 55 minutos. Estará lista cuando los bordes se vean firmes y el centro todavía tenga un ligero movimiento.
- Enfriar y decorar: dejar enfriar por completo y llevar a la heladera durante al menos cuatro horas. Antes de servir, entibiar ligeramente la mermelada de damasco y pincelar la superficie para darle brillo.
El resultado es una tarta con distintas texturas en cada capa: una base crocante, un interior suave y cremoso y una cubierta de manzanas doradas. Para que las porciones queden bien definidas, conviene cortarla bien fría y conservarla siempre refrigerada.

