La ludopatía es el juego patológico, actualmente denominado trastorno del juego o Gambling Disorder. Se caracteriza por un patrón de juego problemático, persistente y recurrente que provoca un deterioro o malestar significativo en la vida de la persona.
Este fenómeno se intensificó con la llegada de la tecnología, especialmente entre los más jóvenes. Desde el celular pueden acceder a cuentas bancarias y a nuevas modalidades de apuestas durante las 24 horas.
La posibilidad de jugar en cualquier momento, sin necesidad de trasladarse a un casino o una casa de apuestas, facilita que el comportamiento pase inadvertido para el entorno durante un tiempo.
Del deseo de ganar a la imposibilidad de detenerse
Muchas personas comienzan a apostar porque lo perciben como una salida fácil para conseguir dinero. Las primeras jugadas están acompañadas por la expectativa de ganar cada vez más.
Cuando obtienen un premio, sienten emoción y gratificación. Entonces puede aparecer un pensamiento como: “Si gané mucho apostando poco, si apuesto más, voy a ganar más”.
Sin embargo, cuando pierden, no logran retirarse. Continúan jugando con la esperanza de recuperar el dinero y revertir la deuda. En psicología, esta creencia de que uno mismo podrá controlar la situación y solucionar las consecuencias se conoce como pensamiento mágico.
El impulso termina imponiéndose incluso cuando la persona ya reconoce que las apuestas le están ocasionando problemas.
El testimonio de un paciente con trastorno del juego
Un paciente describió de esta manera lo que le sucedía:
“No me daba cuenta cuando jugaba. Me gastaba el sueldo en un solo día, pedía préstamos, tenía cero vida social y me encerraba a jugar. Ahora mi familia me cerró todas las cuentas y están viendo cómo pagar lo que debo”.
El relato muestra cómo el trastorno puede avanzar sobre diferentes aspectos de la vida cotidiana. El dinero destinado a los gastos habituales desaparece, aumentan las deudas y la persona comienza a aislarse.
Según la intensidad de los síntomas y el impacto que producen, el trastorno del juego puede clasificarse como leve, moderado o grave. El diagnóstico siempre debe ser realizado por un profesional de la salud mental.
Las señales de alerta de la ludopatía
No apostar puede generar angustia, ansiedad, irritabilidad, preocupación y culpa. Estos síntomas pueden llevar a pasar noches enteras sin dormir, pensando cómo conseguir dinero para volver a jugar.
También es frecuente que la persona confíe en que podrá superar el problema por su cuenta, recuperar lo perdido y resolver las deudas con una nueva apuesta.
El entorno suele advertir la situación de manera progresiva. En un primer momento, familiares y amigos pueden prestar dinero porque creen en las explicaciones que reciben. A veces, la persona inventa una enfermedad, una operación u otra urgencia para justificar el pedido.
Después de varios episodios, empiezan las sospechas y finalmente se descubre la adicción. Para entonces, pueden existir préstamos, créditos y deudas con diferentes personas.
El trastorno no afecta únicamente la economía: también puede provocar la pérdida de vínculos afectivos, amistades y hasta del trabajo.
Cómo ayudar a un ser querido con ludopatía
Cuando se descubre el problema, la reacción del entorno resulta fundamental. Estas acciones pueden ayudar a comenzar un proceso de recuperación:
- Escuchar sin juzgar. Lo hecho, hecho está. Los reproches constantes no modifican las pérdidas ni ayudan a avanzar.
- Mostrar apoyo y comprensión. Acompañar no significa justificar las conductas, sino reconocer que la persona atraviesa una adicción y necesita ayuda.
- Limitar el acceso al dinero. Reducir la disponibilidad de efectivo, cuentas bancarias y medios de pago puede ayudar a interrumpir el circuito de apuestas.
- Eliminar las aplicaciones de juego. También es importante evitar los lugares o situaciones relacionados con las apuestas.
- Buscar ayuda profesional. La intervención de profesionales de psicología y psiquiatría permite evaluar la gravedad del cuadro y definir el acompañamiento adecuado.
Aceptar ayuda como primer paso
Es importante tener presente que se juega a perder. Y en ese perder no solamente entra el dinero: también pueden quedar comprometidos los afectos, los proyectos y la calidad de vida.
No es posible cambiar el pasado, pero sí comenzar a construir una salida. El primer paso es reconocer el problema y aceptar ayuda.
El proceso puede ser difícil y tener momentos de frustración. Sin embargo, no hay que desanimarse: cada día representa una nueva oportunidad para empezar.
Solange Sznaidleder es licenciada en Psicología y coordinadora de Salud Mental del Sanatorio Modelo de Caseros. MN 55.475 / MP 190.449.

