Este domingo 8 de noviembre, la llegada del papa León XIV a la Argentina estuvo marcada por distintos encuentros y ceremonias que reunieron a figuras del ámbito político, cultural y social. En ese contexto, Analía Maiorana se destacó con un estilismo elegante y de impronta clásica para asistir a la recepción del Sumo Pontífice en el Palacio Libertad.
Mirá También

María Belén Ludueña y un look de elegancia atemporal para una ceremonia junto al papa León XIV
La empresaria eligió un vestido negro del diseñador argentino Pablo Ramírez, una propuesta de líneas depuradas que combinó con un abrigo corto a juego y accesorios de lujo.

Analía estuvo presente junto a Diego Santilli, los hijos del político, Tonio Santilli Pazos, Nicanor Santilli Pazos, y una de sus hijas, Malena Terra, quien asistió acompañada por su novio, Justo Ortiz Basualdo.

Vestido tubo con escote bote y spencer de crepé de Pablo Ramírez
La pieza central del estilismo fue un vestido midi confeccionado en tejido tramado elastizado de color negro con escote bote mangas tres cuartos y una silueta tubo que acompañó su figura.

Para completar el conjunto, sumó un spencer corto de crepé a tono, una prenda de líneas depuradas que aportó estructura y reforzó la elegancia de la propuesta.

Accesorios de lujo: cruz de Belén, cartera Chanel y stilettos
Los complementos tuvieron un papel destacado en el estilismo. Maiorana eligió stilettos de cuero negro y una cartera de Chanel con cadena dorada, que sumó un detalle sofisticado al conjunto.

En cuanto a las joyas, llevó aros de oro blanco y una pieza con un significado especial: una delicada cruz que había adquirido años atrás en Belén. Se trató de un accesorio de gran valor personal, elegido especialmente para acompañar este encuentro con el Papa.

También incorporó anteojos de sol de formato XL, un complemento funcional para una jornada soleada que sumó carácter al look.

Cabello con volumen natural y un beauty look sobrio
Para completar su imagen, Analía llevó el cabello castaño suelto, con raya al medio, volumen en las raíces y suaves ondas en las puntas que enmarcaron su rostro.
El maquillaje siguió la misma línea de sobriedad con una piel luminosa, pómulos definidos, sombras sutiles y labios en un tono rosado satinado. Una propuesta que acompañó la elegancia clásica del vestido y sus accesorios.

