Llegar a casa, preparar un café y sentarse un rato. Compartir una comida sin apuro, encontrar un rincón para leer o conversar sin mirar el reloj. Esas escenas atraviesan distintas propuestas de Casa FOA 2026, donde el diseño pone el foco en cómo queremos vivir los espacios.
En el Palacio Molina, la antigua fábrica Alpargatas, la casa como refugio aparece como un eje que conecta cocinas, salas, bibliotecas y ambientes dedicados al bienestar. La iluminación, las texturas y la distribución ayudan a construir lugares donde detenerse, encontrarse y disfrutar.
Estas son algunas de las ideas que propone la muestra y cómo podemos llevarlas al hogar.
1. Una iluminación que acompañe cada momento
La luz puede cambiar la manera en que percibimos un ambiente. En La Vigilia, el Estudio de Arquitectura del Espacio 10, una penumbra profunda convive con haces que destacan la mesa de trabajo, la biblioteca, la barra y los sectores de encuentro.

El proyecto imagina el refugio de un arquitecto donde crear, escuchar música, leer y recibir forman parte de una misma experiencia. La iluminación acompaña esas actividades y construye una atmósfera íntima.

Cómo llevarlo a casa: sumar una lámpara junto al sillón, una luz de lectura o una lámpara de mesa permite crear distintas escenas. Encender los puntos necesarios para cada actividad ayuda a ajustar el ambiente al momento que estamos viviendo.
2. Texturas que aporten calidez
En el Espacio 4, Bar y cava, “La Alquimia del Tiempo”, la madera, la piedra, los textiles y los tonos oscuros construyen una escena pensada para permanecer. Los sillones, el vino y el fuego completan la propuesta de un refugio donde conversar y recuperar un ritmo pausado.

La calidez también aparece en el Espacio 3, Estar con cocina, “Filosofía de rituales”, a través de maderas naturales e intervenidas, alfombras, textiles y acabados con textura en las paredes.

Cómo llevarlo a casa: una alfombra puede reunir visualmente el sector de estar. Una manta y algunos almohadones suman texturas, mientras una pieza de madera permite combinar superficies diferentes dentro del mismo ambiente.
3. Una biblioteca que invite a quedarse
La Biblioteca by Faplac, Espacio 21, de Estudio Nova, lleva la idea de refugio a un lugar dedicado a la lectura y al descubrimiento pausado.

Una envolvente de planos texturados en tono bordó oculta discretamente las bibliotecas laterales. En el centro, un volumen revestido en símil travertino se desplaza sobre carriles ocultos y revela otra biblioteca. Los detalles en nogal, los textiles y la luz tenue acompañan una propuesta que invita a recorrer sin apuro.
Cómo llevarlo a casa: darles a los libros un lugar accesible y sumar un asiento cómodo con luz de lectura. Un pequeño rincón puede convertirse en un espacio que dé ganas de usar todos los días.
4. Darles un lugar a los rituales cotidianos
El Espacio 9, Sala, concentra cava, bar, estación de café, horno y heladera en una única pieza lateral. Esa organización deja el centro disponible para el encuentro y acompaña distintos momentos del día.

El proyecto pone en primer plano escenas reconocibles: desayunar en familia, recibir amigos, prolongar una conversación o descansar.
Cómo llevarlo a casa: pensar qué actividad disfrutamos es un buen comienzo. Preparar café, tomar mate o escuchar música puede tener su propio lugar. Un sector de la mesada, una bandeja o un estante alcanzan para reunir lo necesario y facilitar ese momento.
5. Cocinas donde preparar y compartir se conectan
En los espacios 3 y 7, las islas funcionan como lugares de encuentro, creación y pausa. La preparación de los alimentos se integra con la posibilidad de estar acompañados.


Esta mirada también aparece en la Cocina de Encuentro, Espacio 24, de Mary Verellen y Megan Dabove, del Estudio MM. Una paleta casi monocromática en verdes busca generar una sensación de amparo. La gran isla escultórica, con pocos ángulos rectos y usos en su perímetro, favorece el intercambio entre cocinar y disfrutar. Una vinoteca de piso a techo y obras de arte completan el ambiente.

Cómo llevarlo a casa: despejar un sector de la mesa o de la mesada para que alguien pueda acompañar a quien cocina. Revisar la ubicación de los asientos y las circulaciones ayuda a hacer más cómodo ese encuentro.
6. Espacios para escucharnos y conversar
La Sala de Diálogo, Espacio 11, de Sabrina De Luca y Soledad Dirani, propone tres momentos: introspección, encuentro y conexión.

Bajo el concepto “Escucharte”, el recorrido invita a volver a uno mismo, escuchar al otro y compartir. La luz, los materiales, el color, las texturas y el aroma fueron elegidos para predisponer los sentidos y favorecer esa experiencia.
Esta propuesta amplía la idea de refugio: la casa también puede ofrecer condiciones para una conversación atenta.
Cómo llevarlo a casa: orientar los asientos para que las personas puedan mirarse, sumar superficies de apoyo y elegir una iluminación agradable. Una distribución cómoda permite disfrutar más del tiempo compartido.
7. El bienestar como parte del diseño
El Espacio 14, Wellness, de Inés Muzzio —IM Estudio—, fue concebido como un lugar de tranquilidad y recogimiento frente al ritmo acelerado y la saturación de estímulos de la vida contemporánea.

La propuesta valora los muros con huellas del tiempo, las arcadas, los cielorrasos de madera con vigas a la vista y la vegetación. Sobre esa base incorpora superficies espejadas, acabados brillantes, acero y recursos lumínicos, conectando patrimonio y diseño contemporáneo.
Cómo llevarlo a casa: reservar un lugar para una pausa que resulte propia: leer, estirarse, tomar un té o simplemente sentarse. Elegir qué objetos y estímulos queremos tener cerca ayuda a darle un sentido concreto a ese rincón.
8. Objetos que hagan sentir la casa propia
Los libros, los objetos y las piezas de colección construyen el universo personal del arquitecto imaginado en La Vigilia, Espacio 10. Su presencia permite reconocer intereses y hábitos.
Una obra, una cerámica, una fotografía o un objeto heredado también pueden aportar esa dimensión al hogar.
Cómo llevarlo a casa: seleccionar algunas piezas con significado y darles un lugar visible. Dejar espacio alrededor permite apreciarlas y disfrutar de las historias que nos conectan con ellas.
Una casa pensada para disfrutar del tiempo
En Casa FOA 2026, el refugio toma distintas formas: una biblioteca que invita a descubrir, una cocina para compartir, una sala para conversar o un ambiente dedicado a la pausa.
Estas propuestas ofrecen un punto de partida para revisar el hogar desde sus usos cotidianos. Qué nos gusta hacer, con quién queremos compartirlo y qué necesitamos para disfrutarlo son preguntas que pueden orientar los próximos cambios en casa.

