Un hombre eligió un cuadro de Yanina Schiber porque quería que sus hijas adolescentes crecieran con su mensaje a la vista. La obra se llama Love Wins. Cuando él le contó por qué quería tenerla en su casa, Yanina se emocionó: como mamá de tres hijos, ella también había empezado a crear con el deseo de dejarles algo que pudieran llevar consigo. En esa elección, un mensaje que había nacido en una familia encontró un lugar en otra.

Esa historia ayuda a entender lo que busca Schiber con Love Revolution, la serie de la que formaron parte los tres cuadros exhibidos en el espacio de Para Ti Deco en Casa FOA 2026. En sus obras conviven el cemento, la arena, la pintura y la luz LED.
Hay algo de la arquitectura en la elección de esos materiales y algo del arte callejero en la forma directa de decir. El origen de la serie, sin embargo, es íntimo: empezó a trabajar en ella en uno de los momentos más difíciles de su vida.
En diálogo con Para Ti Deco, Yanina habla de lo que encontró en el arte cuando más lo necesitaba, de las posibilidades que abre la tecnología y de lo que pasa cuando una obra empieza a formar parte de la historia de alguien más.

—Yanina, sos arquitecta, artista plástica y diseñadora. ¿Cómo conviven esas tres miradas cuando creás una obra y cuando la imaginás dentro de un espacio?
—Creo que la arquitectura, el diseño y el arte conviven de manera muy natural en todo lo que hago. La arquitectura me dio una mirada diferente sobre los espacios, el armado, la construcción, las proporciones, las luces y las sombras. El diseño aporta la estética, la composición y la atención a los detalles. Y el arte me permite experimentar y expresarme con total libertad.
Me apasiona explorar materiales, combinar técnicas mixtas e incorporar nuevas tecnologías a mis creaciones. Muchas de mis obras son interactivas, y eso es algo que me divierte muchísimo.
Por ejemplo, algunas tienen sistemas de iluminación que se conectan a una app. Podés modificar los colores, la intensidad e incluso crear tus propias combinaciones de luz, transformando tanto la obra como el ambiente que la rodea. Otras incorporan sonido y te permiten elegir desde el celular la música que querés reproducir.
Lo interesante es que el espectador deja de ser solamente quien observa y pasa a participar activamente, creando su propia experiencia artística. Se genera un diálogo único entre la persona y la obra, donde la tecnología abre infinitas posibilidades.
Soy muy inquieta y curiosa. Me encanta investigar, aprender y descubrir nuevas formas de expresión. Creo que el arte también tiene que evolucionar, sorprendernos y crecer junto con las herramientas que nos ofrece el presente.
—Tus cuadros formaron parte del espacio de Para Ti Deco en Casa FOA. ¿Cómo fue la selección de las obras y qué buscaste transmitir con ellas en ese ambiente?
—Las obras que estuvieron en el espacio de Para Ti Deco en Casa FOA pertenecen a una serie que se llama Love Revolution, en la que vengo trabajando desde hace varios años.

Se exhibieron tres obras: I am injodible, de 150 × 120 cm; Que empiece la revolución, un díptico de 90 × 180 cm cada panel; y Ella LO VE original, de 180 × 80 cm.
La serie está inspirada en el pop art y el street art. Combino materiales de construcción, como cemento y arena, con pinturas y luz LED, entre otras cosas.
Son obras que buscan transmitir un mensaje claro y directo, que invitan a reflexionar, pero también a conectar desde la emoción. Me interesa que mi arte lo pueda entender cualquier persona, de cualquier cultura y edad. Que todos puedan acercarse, disfrutar las obras y entender sus mensajes sin necesidad de tener conocimientos de arte.
Creo que mi arte tiene esa capacidad maravillosa de comunicar algo profundo de una manera simple y universal.
—En tu página compartís que el arte fue una herramienta de sanación en tu vida. ¿Cómo se transforma una experiencia personal en una obra capaz de conectar con las emociones de otras personas?
—El arte me salvó. Y me sigue salvando todos los días.
La serie Love Revolution nació en uno de los momentos más difíciles de mi vida. En medio de una realidad muy dolorosa, encontré en la creación la fuerza para seguir adelante y una manera de transformar esa oscuridad en luz.
Esta serie de obras es un trabajo profundamente personal, en el que nada es casual. Desde la elección de los materiales hasta los mensajes que quiero transmitir, todo tiene un sentido y una intención.
Y lo más emocionante es descubrir que, aunque cada obra nace de mi propia historia, cuando logra conectar con alguien, de alguna manera empieza a formar parte de la suya.
—¿Qué cambia en una casa cuando incorporamos arte? ¿Recordás alguna devolución que te haya hecho sentir que uno de tus cuadros pasó a formar parte de la vida de alguien?
—Creo que el arte le da identidad y personalidad a un espacio. Una obra puede transformar por completo un ambiente, pero lo más interesante es el vínculo emocional que se genera con ella.
Hace un tiempo, un cliente eligió una obra mía llamada Love Wins. Me contó que le había encantado el mensaje y que quería tenerlo presente en su casa para transmitírselo a sus hijas adolescentes.
Eso me emocionó muchísimo, porque fue justamente una de las razones que me inspiraron a crearla. Como mamá de tres hijos, uno de mis deseos más profundos es dejarles mensajes de amor, paz, felicidad y esperanza. Ese es mi legado.
Y saber que esos mismos mensajes pueden llegar a otras familias y formar parte de sus vidas es una de las cosas más lindas que me regala el arte.
—A muchas personas les cuesta elegir su primera obra porque sienten que no saben de arte. ¿Qué les dirías y qué les recomendarías mirar o sentir antes de decidirse por un cuadro para su casa?
—Creo que lo más importante es lo que una obra puede transmitirte y lo que uno siente cuando la ve. Hay cuadros que atrapan, otros que emocionan y otros simplemente te generan algo que ni siquiera podés explicar.
Me encanta pensar que el arte puede llegar a todos, que no hace falta entender de técnicas, estilos o movimientos artísticos para conectar con una obra.
Siempre digo que, cuando elegís arte para tu casa, tenés que enamorarte de lo que estás viendo. Porque esa obra va a acompañarte todos los días y, de alguna manera, va a pasar a formar parte de tu propia historia.

