Hiperconectados, pero cada vez más solos: ¿qué nos pasa? - Revista Para Ti
 

Hiperconectados, pero cada vez más solos: ¿qué nos pasa?

hiperconetados pero solos
En un mundo que nos conecta con todo, ¿por qué nos cuesta tanto conectarnos con nosotros mismos? Vivimos a un clic de todo (lo que está afuera). Quizás sea momento de recuperar el valor del encuentro humano como camino de regreso hacia nosotros mismos.
Natalia Fossati
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Tenemos acceso inmediato a información, respuestas, soluciones y recursos. Todo parece estar al alcance de la mano, con poco esfuerzo y pocas neuronas al palo. Y, sin embargo, me pregunto: ¿qué está pasando con nuestra capacidad de conectar de verdad? 

Conectar no es solamente estar comunicados, intercambiar, hablar, responder o mandar un emoji. Conectar es encontrarnos, escucharnos, mirarnos, compartir una conversación que nos invite a reflexionar, que nos deje algo, que nos movilice, que nos haga pensar y sentir. 

Esta reflexión nace de algo que vengo observando, viviendo y sintiendo. 

Los bordes están corridos 

Creo que muchas cosas se pusieron patas para arriba. Se están corriendo los bordes, los límites y hasta los valores, en todo sentido. 

Antes estaba claro en un vínculo quién era el adulto y quién era el menor, cuáles eran los roles y hasta dónde tirabas de la cuerda, porque el límite rozaba el respeto y ahí ya no había excusa que valga. 

Teníamos claro que para alcanzar un objetivo había que trabajar duro y parejo, que los procesos tenían su tiempo y había que transitarlos para aprender algo nuevo. 

Hoy vivimos a un clic de distancia. Se desdibuja lo importante de lo que no lo es. Se achica la tolerancia a que las cosas se construyan. La inteligencia artificial empieza a meterse, incluso, en el mundo de los vínculos. Antes le pedíamos consejos a un amigo; hoy no tiene cara nuestro mejor confidente (¡¡Raro!!). 

Vivimos atravesados por la inmediatez, por la velocidad, por la necesidad de resolverlo todo cuanto antes, y esto, a su vez, nos llena de ansiedad, angustia, tristeza y confusión. El estrés se dispara porque convivimos con una incertidumbre altísima. ¡Paren el mundo que me quiero bajar! 

Natalia Fossati, Psicóloga, Coach y Consultora Organizacional 

Lo veo todas las semanas en mi consultorio. Recibo cada vez más personas queriendo empezar terapia porque no terminan de entender qué les pasa, porque no pueden apagar la cabeza, porque sienten mucha ansiedad y una fuerte opresión en el pecho. Síntomas distintos que hablan de lo mismo: no saber bien dónde hacer pie en un mundo que da vueltas sin parar. 

La vida tercerizada 

No niego los beneficios de esta “revolución tecnológica”. Pero tampoco, las amenazas. 

¿Qué pasa con la estructura emocional y vincular? Aumenta notablemente la crisis existencial en todas las etapas vitales. ¿Dónde está mi sentido? ¿Dónde está mi deseo? ¿Qué cosas me lo despiertan? ¿Cuánto dura el deseo? ¿Dónde pongo mi saber, mi talento, mis habilidades, si hay algo que hace todo por mí? 

¿Qué nos pasa cuando todo nuestro destino se gestiona con un “clic”? ¿Adónde fue a parar la arquitectura de la propia vida? ¿Qué pasa con nuestra capacidad de crear, de equivocarnos, de aprender, de pensar y de transitar procesos? 

Y, sobre todo, ¿qué pasa con nuestra capacidad (y necesidad) de encontrarnos con nosotros mismos? 

Yo también estuve ahí 

Hablo desde mi profesión y reflexiono desde mi vida personal. 

Yo también lo viví. 

Esa opresión en el pecho los domingos a la noche o los lunes a la mañana. Esa sensación de ahogo, de tener un montón de ventanas abiertas y no saber ni por dónde empezar. 

Por suerte, está el chat para decirle que te ordene todo: “Pensá por mí y mandame todo hecho”. 

Pero… eso que se siente adentro no hay clic que lo transfiera ni lo arregle… 

Fue ahí, en esos momentos de mayor crisis, cuando empecé a descubrir algo interesante. 

El encuentro con otros me devolvía alivio. Una charla profunda, una pregunta de esas que te hacen pensar, una mirada compasiva y un contacto genuino. 

Algo tan simple y tan humano como encontrarnos. 

Había algo en esos espacios que me ordenaba por dentro y me devolvía claridad. Como si, de alguna manera, me trajera de vuelta a mí. 

El otro como espejo 

Ahí apareció con más fuerza una convicción que me acompaña desde siempre: la fuerza de los vínculos humanos nos ayuda a pisar firme en un mundo tan volátil. 

El otro no es más que nuestro propio espejo. Lo que nos interpela, nos incomoda y nos moviliza es lo que nos ayuda a seguir descubriéndonos. Es lo que nos permite ver, a través de otros, aquello que no se muestra en soledad. 

Por eso es necesario parar la pelota y hacernos algunas preguntas: 

¿Realmente estamos conectados? ¿Con qué, con quién? 

Podemos estar hiperconectados y sentirnos profundamente solos. 

Podemos tener acceso a miles de respuestas y seguir necesitando una buena conversación. 

Porque no se trata solo de recibir información. Se trata de lo que nos pasa en ese intercambio: lo que sentimos, lo que descubrimos y lo que se despierta en nosotros cuando estamos con otros. 

Natalia Fossati, Psicóloga, Coach y Consultora Organizacional 

Desde la Raíz 

Toda mi vida, casi sin darme cuenta, generé encuentros con sentido, en lo social y en lo laboral. A veces con un objetivo específico, cuando trabajo con líderes y equipos. Otras tantas, de manera más libre y espontánea. 

Pero el propósito desde la raíz siempre es el mismo: CONECTAR. 

Generar momentos que dejen huella y preguntas que enciendan algo. Durante un rato, volver a sentir, a mirarnos atentamente, a reírnos entre nosotros, a llorar, ¿por qué no? Y a encontrarnos de verdad. 

A eso que hice siempre de manera genuina e intuitiva le di forma. Así nació SERoFILTRO, una marca editorial de juegos con sentido: preguntas, dinámicas y consignas pensadas para generar conversaciones profundas y divertidas en todo tipo de grupos y con personas de todas las edades (amigos, equipos de trabajo, líderes, familias, parejas, adolescentes y adultos). 

Una buena manera de parar la cabeza, salir del piloto automático y estar presentes sin pantallas. 

Todo natural, nada artificial. 

Volver a las bases… 

Porque en un mundo que nos lleva todo el tiempo hacia afuera, la salida es hacia adentro. 

Fuente: Natalia Fossati, Psicóloga, Coach y Consultora Organizacional (@ natalia_fossati).
Founder Accionar Humano | Consultora especializada en Gestión de Talento, Liderazgo y Cultura Humanizada 
Creadora de SERoFILTRO (@serofiltro).

 
   

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