Mujeres que enfrentan prejuicios por salir con hombres más jóvenes que ellas – Revista Para Ti
 

Mujeres que enfrentan prejuicios por salir con hombres más jóvenes que ellas

La carta de amor de la China Suárez
El Dr. Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, analiza los prejuicios a los que se enfrentan las mujeres que se enamoran de hombres más jóvenes que ellas, como la China Suárez, que a los 30 está en pareja con Rusherking, de 22.
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La China Suárez y Thomás Tobar, alias Rusherking, llevan cinco meses de pareja y no paran de enviarse mensajes de amor el uno al otro en redes sociales. Sin embargo, cuando recién se conocieron, para la actriz (que tiene 30 años), no fue fácil vencer los prejuicios por salir con una persona ocho años menor que ella (Rusherking tiene 22).

De eso y de qué sintió al conocer al cantante habló en una entrevista que concedió a Hola! Argentina. "Es muy fuerte lo que me pasa con Tomi. Al principio, les decía a mis íntimos que no lo podía explicar y entendí eso de que hay amores que no tienen explicación", comenzó diciendo.

"No podía poner en palabras por qué me gustaba tanto o qué era lo que me atraía de él", agregó. E inmediatamente habló de los prejuicios que sintió. "También me preguntaba qué iba a hacer con alguien de 22, tenía mis prejuicios, pero nunca me lo había planteado cuando era al revés", dijo.

El tierno piropo que le dedicó Rusherking a la China Suárez
La China y Rusherking. Foto IG.

El análisis del Dr. Walter Ghedin

Al respecto, el Dr. Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo, analizó el tema y escribió este artículo en exclusiva para Para Ti:

El paso del tiempo deja sus impresiones en el cuerpo y en el mundo personal; una sumatoria de experiencias que, en más o en menos, deberían contribuir a aceptar los cambios y a encarar el mejor el porvenir. Los modelos culturales no solo estimulan el cuidado personal, también incitan a mantener el espíritu joven: actividades varias, vida social, y disfrute, constituyen una tríada saludable. Y si hablamos de seguir disfrutando, el sexo está incluido como un incentivo fundamental. No olvidemos que el placer sexual refuerza la confianza, el humor, y es un estímulo para generar nuevos proyectos.

La tercera década de la vida es una edad para deshacerse de inhibiciones, pudores, marcas culturales, de lo que "una mujer no debe hacer". El cuerpo joven, si no existen complejos o patologías como los desórdenes alimentarios, no se piensa, directamente se expresa como se siente. El cuerpo requiere de atención, cuidado, una conducta saludable que lo mantenga en sintonía con el espíritu juvenil.

La mujer actual sabe más de sí misma y esa experiencia subjetiva impregna sus deseos y metas. En el sexo se anima a pedir lo que le gusta, tomar la iniciativa, propone variantes. Entiende que el hombre no tiene “una guía mental de cómo tratar una mujer”, por lo tanto está dispuesta a escribir juntos esa guía. La autonomía sexual puede darle una seguridad que la ayude a lograr la misma confianza en otras áreas.

La autoexploración y el placer autoerótico ya no es una práctica oculta, tampoco el uso de juguetes sexuales. También a esta edad la apertura subjetiva respecto a la sexualidad puede romper con la orientación heterosexual, inclinándose a experiencias homosexuales o bisexuales. Si hace décadas atrás a las mujeres les costaba mucho salir del closet, ahora lo están haciendo en diferentes etapas de la vida, incluida la madurez.

Este arranque juvenil y la ruptura con el modelo heteronormativo ayuda a que las mujeres se animen a abrir la puerta del armario. La libertad para vivir a pleno la sexualidad es una condición de las que pocas mujeres reniegan. Y hasta las más reprimidas saben que se están perdiendo algo por demás placentero.  

Sumando experiencias: ¿la diferencia de edad es un límite?

Las convenciones de género siguen dando batalla con tal de permanecer en el imaginario social. Y si de relaciones amorosas se trata, un hombre joven con una mujer de más edad será visto como un “oportunista” con ansias de dinero o ascenso social o “un nene de mamá” que busca la teta “simbólica” (y real), proveedora de cuidado, afecto y alimento. La mirada ajena es crítica e impiadosa, bien diferente sería si se da a la inversa: un hombre mayor con una jovencita.

Dejando de lado los condicionantes externos, existe el hombre joven que desea estar con una mujer que lo supere en edad, es su “target”; y está aquel al cual se le presenta la experiencia como algo novedoso y por qué no, posible. En ambos casos existe el deseo que los vincula con una mujer que los supera en edad. No hay en ellos intenciones espurias ni pulsiones inconscientes que guían las elecciones de pareja.

Estos hombres salen del molde preestablecido (estar con una mujer joven o con escasa diferencia etaria) y se dejan llevar por la nueva relación sin reproches o cuestionamientos. Son congruentes con lo que sienten. Ellos valoran la experiencia femenina en todos sus aspectos, la apertura del pensamiento, la comunicación franca; rechazan la homogeneidad que crean las cirugías estéticas, el pensamiento rebuscado, las quejas y los conflictos sin sentido, la posesión del otro. Viven con libertad y optan por mujeres libres.

La experiencia humana es tan vasta y compleja que no habría que limitarla a unos pocos modelos de relación. Entre seres adultos todo es posible si existe acuerdo. No obstante existen excepciones, es decir, jóvenes que buscan mujeres más grandes para valerse de las comodidades y del dinero que estas les ofrecen. En estos casos la determinación del varón es bien consciente, voluntaria, y sólo tiene fines utilitarios. Los varones que buscan sacar provecho de este tipo de relación tienen una ductilidad para convencer a la mujer del amor que sienten por ellas, son manipuladores, carecen de franqueza y dejan siempre entrever la diferencia de edad.  

Las ganancias femeninas

Una mujer que decide estar con un hombre más joven sale del modelo socialmente esperable y hace realidad su deseo. Y las cosas suceden sin estrategias previas, es decir, una mujer que está abierta a la experiencia se aventura a lo que desea y disfruta. Y si ese placer viene de la mano de una persona más joven será recibido sin prejuicios.

Es el medio el que observa con suspicacia dando miles de recomendaciones a la persona enamorada. El medio no acepta lo que sale de la norma, repele todo aquello que rompe con lo esperable, aun cuando la percepción que se tenga de la relación sea satisfactoria. Ver a la pareja feliz es esperar que algún momento suceda la crisis, que se cumplan las profecías negativas.

La mujer sabe que debe defender su derecho a ser feliz y que no tiene que estar pensando en el “qué dirán”, sino en su propia decisión de vida. La dinámica de esta relación con diferencias generacionales se basa en un intercambio de experiencias, algunas de las cuales están marcadas por lo que cada uno vivió y comparte, otras serán las actuales, las que se vayan generado a medida que el vínculo se vuelva estable. Hay que considerar que actualmente el lenguaje tecnológico: las redes, los gustos musicales, las series, la apertura sexo afectiva, acercan a las parejas permitiéndoles compartir muchas cosas aunque pertenezcan a generaciones diferentes

Dr. Walter Ghedin, @walterhugoghedin

Más información en parati.com.ar

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