Después de los 40, la proteína se convirtió en protagonista. Y con razón: es fundamental para cuidar la masa muscular, especialmente cuando el objetivo es perder grasa.
Pero en esta búsqueda por consumir más proteína, hay algo que muchas veces queda desplazado: la fibra.
Porque cuando un nutriente ocupa todo el centro de la escena, otros pueden perder protagonismo. La fibra también importa.
Está presente en verduras, frutas, legumbres, semillas, frutos secos y cereales integrales. Y su función va mucho más allá de favorecer el tránsito intestinal: también ayuda a prolongar la sensación de saciedad, a regular los niveles de azúcar en sangre y a favorecer el control del colesterol.
Y hay un detalle que suele olvidarse: la fibra también necesita agua. Aumentarla de manera brusca sin acompañarla de una buena hidratación puede generar molestias digestivas, especialmente en personas con un intestino sensible.
No se trata de elegir entre proteína o fibra. Se trata de que ambas tengan un lugar en la alimentación.
Quizás por eso, después de los 40, la pregunta no debería ser solamente: “¿Estoy comiendo suficiente proteína?”
También vale preguntarse:
¿Dónde está la fibra en mi alimentación?
Porque comer mejor no es convertir un nutriente en protagonista.
Es asegurarse de que, mientras cuidamos la masa muscular, tampoco dejemos afuera todo lo que el cuerpo necesita.
Fuente: Lic. Solange Leban, Nutrición, Mujeres 40+. Instagram: @nutricionconsolange

