Hay recetas que resuelven una comida con ingredientes simples y sin necesidad de pensar demasiado. Esta tortilla al horno de papa, espinaca y queso es una de ellas.
La clásica combinación de papa y huevo se renueva con espinaca y queso, logrando un plato más completo, cremoso y lleno de sabor.
Además, al cocinarse completamente en el horno, no hace falta dar vuelta la tortilla ni utilizar grandes cantidades de aceite.
Puede servirse recién hecha con el queso todavía fundido, pero también queda muy rica fría, lo que la convierte en una buena opción para preparar con anticipación.
Ingredientes para preparar la tortilla al horno
Para 4 a 6 porciones
- 600 gramos de papas.
- 250 gramos de espinaca fresca.
- 6 huevos.
- 150 gramos de mozzarella o queso cremoso.
- 50 gramos de queso rallado.
- 1 cebolla.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- Sal.
- Pimienta.
- Nuez moscada.
- Perejil o ciboulette, opcional.
Cómo hacer la tortilla de papa, espinaca y queso
Paso 1. Precalentá el horno a 190 °C.
Paso 2. Pelá las papas y cortalas en rodajas finas o pequeños cubos.
Paso 3. Colocalas en una fuente, agregá una cucharada de aceite de oliva, sal y pimienta.
Paso 4. Llevá al horno durante aproximadamente 15 minutos, hasta que estén tiernas pero sin llegar a dorarse demasiado.
Paso 5. Mientras tanto, picá la cebolla.
Paso 6. Calentá el resto del aceite en una sartén y rehogá la cebolla durante unos minutos.
Paso 7. Incorporá la espinaca y cociná apenas hasta que reduzca su volumen.
Paso 8. Retirá del fuego y escurrí muy bien la espinaca.
Paso 9. En un bowl grande, batí ligeramente los huevos.
Paso 10. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
Paso 11. Incorporá las papas, la cebolla y la espinaca.
Paso 12. Sumá la mitad del queso cortado en pequeños cubos.
Paso 13. Mezclá suavemente.
Paso 14. Volcá todo en una fuente para horno previamente aceitada.
Paso 15. Distribuí por encima el resto del queso y terminá con el queso rallado.
Paso 16. Horneá durante aproximadamente 20 a 25 minutos.
Cuando el centro esté firme y la superficie dorada, retirala del horno.
Dejala reposar unos cinco minutos antes de cortarla.
El secreto para que quede jugosa y no seca
El punto de cocción es fundamental.
La tortilla debe retirarse del horno cuando el centro ya esté firme, pero todavía conserve humedad.
Si se cocina durante demasiado tiempo, los huevos pierden jugosidad y la preparación puede quedar seca.
También ayuda incorporar el queso dentro de la mezcla, ya que aporta cremosidad al interior.
Cómo evitar que la espinaca largue agua
Después de saltearla, colocala dentro de un colador y presioná suavemente para eliminar el exceso de líquido.
Este paso evita que la tortilla quede aguada y permite conseguir una textura mucho más firme.
Si utilizás espinaca congelada, también debe descongelarse y escurrirse muy bien.
Cómo hacerla más proteica
La combinación de huevos y queso ya aporta proteínas, pero podés aumentarlas sumando:
- Dos claras de huevo extra.
- Ricota.
- Queso cottage.
- Pollo cocido desmenuzado.
- Jamón cocido.
- Atún al natural.
Una alternativa muy fácil es reemplazar parte de la mozzarella por ricota o queso cottage.
Qué otros vegetales se pueden agregar
Esta receta permite aprovechar diferentes verduras:
- Brócoli.
- Morrón.
- Zucchini.
- Puerro.
- Choclo.
- Champiñones.
- Tomates cherry.
- Zanahoria rallada.
La clave es cocinar previamente aquellos vegetales que liberen mucha agua.
Una versión con batata
Si querés cambiar el sabor, podés reemplazar la mitad de las papas por batata.
Su dulzor combina muy bien con la espinaca y el queso y le da a la tortilla un sabor diferente.
¿Se puede hacer con papas que sobraron?
Sí. Si tenés papas hervidas o al horno del día anterior, esta receta es ideal para aprovecharlas.
Simplemente cortalas en rodajas o cubos y agregalas directamente a la mezcla de huevos.
De esta manera, además, la preparación estará lista mucho más rápido.
Con qué acompañar la tortilla
Para una comida fresca y completa podés servirla con:
- Ensalada de rúcula y tomates cherry.
- Hojas verdes con palta.
- Tomate, pepino y cebolla morada.
- Ensalada de zanahoria y huevo.
- Repollo y manzana.
- Vegetales grillados.
También queda muy bien con una salsa fresca de yogur y hierbas.
Se puede comer fría
Sí. Una vez fría, la tortilla toma más consistencia y se puede cortar fácilmente en cuadrados o porciones.
Por eso también funciona muy bien para llevar en un tupper, preparar para un picnic o dejar lista para el día siguiente.
Cómo conservarla
Guardala en un recipiente hermético dentro de la heladera una vez que esté completamente fría.
Puede conservarse durante aproximadamente tres días.
Para recalentarla, utilizá el horno o una sartén tapada a fuego bajo.
Una receta fácil para este martes
Simple, casera y preparada con ingredientes que solemos tener a mano, esta tortilla al horno de papa, espinaca y queso es una de esas recetas que sirven para resolver cualquier comida.
No necesita fritura, admite múltiples variantes y puede comerse caliente o fría.
Una propuesta ideal para este martes: dorada por fuera, jugosa por dentro y muy fácil de preparar.

