Separarse en tiempos de redes sociales: por qué una ruptura duele más cuando todo se expone - Revista Para Ti
 

Separarse en tiempos de redes sociales: por qué una ruptura duele más cuando todo se expone

A partir de El divorcio del año, la obra que protagonizaba Ernestina Pais, la psicóloga Lorena Baena reflexiona sobre el duelo de una separación en una época que empuja a mostrarlo todo, superarlo rápido y fingir bienestar en redes sociales.
Lorena Baena
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La muerte de Ernestina Pais conmovió al ámbito cultural. Entre los proyectos que marcaban esta etapa de su carrera se encontraba El divorcio del año, una obra dirigida por José María Muscari que, desde el humor, ponía en escena una de las experiencias más movilizantes de la vida adulta: la separación, pero esta vez con el plus de la exposición mediática. 

La trama seguía a un matrimonio famoso que convertía su ruptura y su sufrimiento en un espectáculo público y digital, mostrando una intimidad permanentemente sobreexpuesta en redes sociales. 

¿Por qué duele tanto separarse? 

La separación es un proceso doloroso, conmovedor y altamente desestructurante que desorganiza la vida psíquica porque vemos desmoronarse el proyecto personal y conjunto que alguna vez soñamos junto al otro.  

Separarse deja a flor de piel nuestras capacidades y debilidades, nuestra historia personal, nuestros aprendizajes conscientes y archivos inconscientes, que arman la particular visión que tenemos del mundo. Ese mundo interior que parece partirse y que para recuperarse tendrá por delante un proceso psíquico que atravesar: el duelo. Un proceso es un camino a recorrer, hecho de operaciones internas que necesita realizar nuestro aparato psíquico para elaborar nuestros deseos, pérdidas y conflictos internos. Este desprendimiento es paulatino, singular a cada mujer y no ocurre de forma inmediata.  

Sin embargo, hoy habitamos una época de imperativos que nos empujan a la anulación de dichos procesos: “Superá tu separación en cinco pasos”, “Empoderate y seguí adelante”, “3 tips para olvidar a tu ex”. 

Las redes sociales no sólo muestran las separaciones, también parecen imponer una forma de vivirlas:  la sobreexposición de la intimidad, las indirectas y mensajes cifrados, el ghosteo, los bloqueos y desbloqueos, la vigilancia a través de historias y estados, y la exigencia de mostrarnos rápidamente recuperadas, empoderadas y felices. ¡Qué costoso plan!  

Lo que nadie quiere mostrar 

Separarse produce ansiedad y desestabilización porque nos enfrenta a la pérdida no sólo de la persona que amábamos o con quien compartíamos un proyecto, sino también a la pérdida de un lugar simbólico que ocupábamos en la vida del otro y viceversa. 

El trabajo de duelo luego de una separación transforma el mundo interno y la identidad de quien lo transita, porque al separarnos del otro también nos despedimos de una parte de nosotras mismas que estaba ligada a esa historia. Un transitar que muchas veces nos encuentra tristes, con miedo, desganadas, agotadas o sin saber muy bien cómo seguir, bastante lejos de los imperativos de bienestar y recuperación inmediata propios de nuestro tiempo. 

Nada se olvida negándose o publicando historias de frases épicas o fotos en la playa. Todo eso que no queremos ver o enterarnos, eso que “metemos bajo la alfombra”, y queda silenciado detrás de la imagen pública tarde o temprano nos golpea la puerta. No siempre de manera directa y reconocible sino bajo las formas más disfrazadas posibles: ansiedad, angustia, depresión, ataques de pánico, rumiaciones, síntomas psicosomáticos, bloqueos e inhibiciones constituyen algunas de las formas que adopta aquello que no encuentra otra manera de ser nombrado. 

¿Cómo se sigue después de la separación? 

Sin recetasPropongo una reconciliación con la propia historia, con aquello que hoy duele tanto, con lo que no fue, con lo que se perdió en la separación, con la idea del amor que teníamos y con el proyecto de familia que hoy es otro. Recordemos que los finales dan paso a nuevos inicios, a pesar de que muchas veces nos hacen sentir al borde de un acantilado. Tal vez se trate de conectarnos con “nuestras propias redes internas.” El “wifi” será el: tiempo, la intimidad y estar a solas con nosotras mismas. Sin esa señal, las redes sociales seguirán siendo empujes ciegos que borrarán las fronteras de nuestros tiempos subjetivos produciendo aún más padecimiento y ansiedad.  

En mi libro Separadas. Ruptura amorosa, duelo y reconstrucción, de próxima aparición, abordo el proceso interno de la separación en la mujer, las distintas formas que adquiere el duelo y la posibilidad de reconstruirse luego de una ruptura. 

 Fuente: Lorena Baena es Licenciada en Psicología por la Facultad de Psicología de la Universidad Católica Argentina Teresa de Ávila (Paraná, Entre Ríos), con experiencia de más de veinticinco años dedicados al trabajo clínico en ámbitos de salud, educación y consulta privada, referente de especialización en temas de vínculos, experiencias traumáticas y procesos de reconstrucción. @lic.lorenabaena 

 
   

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