El azul en todos sus subtonos, el vestido de encaje llevado de día y las ojotas urbanas marcan el pulso de la primavera-verano 2026/2027. Descubrí cómo se lleva el trío de tendencias definitivo.
Una caminata rápida por las calles de Copenhague durante su última semana de la moda bastó para confirmarlo: una chica cruza la avenida luciendo un vestido de encaje vaporoso que deja entrever jeans holgados abajo, camina a paso firme sobre unas ojotas de cuero negro y lleva un suéter celeste atado sobre los hombros. La escena no fue aislada. Durante el verano del hemisferio norte, la fórmula se repitió de París a Nueva York y fijó el rumbo del mapa de estilo para lo que se viene de este lado del mapa.

La primavera-verano 2026/2027 no propone guardarropas complejos ni estructuras rígidas. Por el contrario, la temporada se construye a partir de tres elementos bien definidos que conviven en armonía: un color versátil que atraviesa todas las prendas, una textura romántica traída al terreno cotidiano y un calzado plano que redefine el concepto de comodidad urbana.


El azul: el tono dominante en todas sus variedades y subtonos
Si bien el neutro siempre mantiene su lugar, la paleta cromática de la temporada encuentra su eje en la familia de los azules. La novedad no reside en un solo matiz, sino en la libertad para explorar todo su abanico: desde el celeste pastel más sereno hasta el turquesa vibrante, pasando por el azul marino y el profundo azul Francia.


Ahí aparece el celeste bebé como el favorito para la sastrería liviana y las camisas amplias de lino, aportando una luminosidad suave a plena luz del día. En contraposición, los subtonos más intensos como el turquesa ganan protagonismo en accesorios y prendas de punto caladas, generando bloques de color impactantes que refrescan la imagen sin esfuerzo.

El vestido de encaje: de la etiqueta nocturna al asfalto de día
El encaje y el broderie abandonan definitivamente su halo exclusivo de fiesta o su uso restringido a las escapadas a la playa. La prenda estrella de la temporada es el vestido de encaje con transparencias, reinterpretado para encajar en la rutina diaria del trabajo o las salidas de fin de semana.

La clave de su éxito radica en el juego de superposiciones y en romper con su impronta delicada. Combinar un vestido transparente sobre una musculosa básica y pantalones anchos de jean, o llevarlo debajo de un blazer sastrero holgado, crea un contraste directo entre lo femenino y lo estructurado. El encaje deja de ser un motivo de gala para transformarse en un recurso táctil que aporta textura al look urbano.

Las ojotas: la consagración del calzado plano en la ciudad
En los pies, el fenómeno no deja lugar a dudas. Las ojotas —o flip-flops— se consolidan como el calzado urbano por excelencia para atravesar las jornadas de calor. Muy lejos de limitarse al entorno de la pileta, las versiones que conquistan el street style se presentan en tiras gruesas de cuero, tonos neutros, suelas anatómicas y pequeñas plataformas.

Este calzado cumple una función táctica dentro de la silueta del verano: contrarrestrar la carga elaborada del encaje y la soltura de los vestidos. Al sumar una ojota sobria a un conjunto refinado, el resultado es una estética de elegancia relajada (effortless), cómoda y completamente funcional para la vida en la ciudad.

El equilibrio justo para armar el placard de temporada
La fortaleza de este trío radica en su capacidad para integrarse al vestidor real sin exigir grandes cambios. Incorporar un acento azul, animarse a la transparencia del encaje en capas diurnas y bajar a tierra el conjunto con calzado plano demuestra que la moda de la primavera-verano 2026/2027 se piensa desde la soltura, la frescura y la practicidad.


