El aroma dulce del cítrico recién procesado invade la cocina apenas encendés el horno. Hay algo en las meriendas de esta época del año que pide sabores reconfortantes, preparaciones simples y ese toque casero que transforma cualquier pausa del día en un momento de disfrute absoluto.
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Este budín integral de mandarina combina la jugosidad y el perfume característico de la fruta fresca con una miga consistente y tierna, lograda a partir del equilibrio entre la harina integral y la avena. Es una alternativa práctica y tentadora para aprovechar los ingredientes que tenés en la alacena y llevar a la mesa un bizcochuelo dorado, con un contraste riquísimo entre su interior húmedo y una cobertura crujiente.
Ingredientes
- 1 mandarina (sin cáscara ni semillas)
- 3 huevos
- 3/4 taza de azúcar morena
- 1/4 taza de leche
- 1/4 taza de aceite
- 1 taza de harina integral
- 1 y 1/2 tazas de avena
- 2 cucharaditas de polvo de hornear
Para el glaseado opcional:
- Azúcar en polvo (azúcar impalpable)
- Jugo fresco de mandarina
Preparación paso a paso
- Retirá completamente la cáscara y las semillas de la mandarina. Es importante dejar la pulpa limpia para evitar sabores amargos no deseados en la mezcla.
- En un vaso procesador o licuadora, agregá la mandarina junto con los tres huevos y los 3/4 de taza de azúcar morena. Procesá bien todo hasta integrar y lograr una consistencia líquida y homogénea.
- Añadí a la mezcla el 1/4 de taza de leche y el 1/4 de taza de aceite. Luego, sumá la taza de harina integral, la taza y media de avena y las dos cucharaditas de polvo de hornear. Mezclá hasta incorporar los secos y obtener una textura pareja.
- Verté la preparación en un molde para budín previo enharinado o aceitado.
- Llevá a horno precalentado a 180 grados durante 45 a 50 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo, este salga limpio.
Tips y el toque final para el glaseado
Si querés sumarle una terminación aún más tentadora, podés preparar un glaseado simple mezclando azúcar en polvo con un chorrito de jugo fresco de mandarina hasta obtener una crema fluida.
Es fundamental esperar a que el budín esté completamente frío antes de colocarle el glaseado por encima; de lo contrario, la cobertura se derretirá con el calor residual y perderá la consistencia deseada.

