El Día de Muertos es una de las celebraciones más reconocidas de México. Sus altares, las flores de cempasúchil, las calaveritas de azúcar y el pan de muerto forman parte de una tradición que, con los años, también conquistó al público de otras partes del mundo. Pero ¿qué sucede detrás de esa imagen tan colorida? ¿Quiénes trabajan durante meses para que todo esté listo? ¿Qué significan los elementos que cada familia coloca en su ofrenda?
Esas son algunas de las preguntas que atraviesan México entre dos mundos, el documental de HISTORY que tiene al actor Arap Bethke como uno de sus protagonistas. Durante el recorrido, el actor se acerca a los artesanos, visita comunidades que mantienen vivas sus costumbres y descubre historias que, incluso para alguien que conoce y disfruta de esta celebración desde hace años, todavía tenían mucho para revelar.
“Una de las cosas que más me interesó es contar lo que sucede detrás del Día de Muertos. Todos conocemos esta celebración, que en México y en el mundo ya se ha puesto muy de moda, pero pocas veces tenemos la oportunidad de ver qué hay detrás, cómo se prepara la gente”, explica en charla con Para Ti.

Y enseguida señala cuál fue uno de los objetivos que más disfrutó del proyecto: “Darle el micrófono a la gente que se dedica durante casi todo el año a prepararse para este evento. La gente que hace el pan de muerto, la que cultiva las flores de cempasúchil, la que hace las calaveritas de azúcar tan famosas”.
Durante el rodaje, Arap descubrió que algunos de esos trabajos comienzan prácticamente cuando termina la celebración anterior. “Yo no sabía que se dedican durante meses, a veces desde que termina el Día de Muertos de un año ya están empezando a preparar el siguiente. Tuvimos una mirada hacia esos artesanos, hacia esas manos artesanas mexicanas que llevan, a veces, generaciones haciendo lo mismo”.

Pero el aprendizaje no se limitó a conocer el trabajo detrás de cada elemento. También tuvo que ver con entender su significado. “A mí siempre me ha gustado muchísimo esta celebración, pero había cosas de las que no conocía su significado. Las das por hecho y las ponés en el altar todos los años, pero ahora pudimos hacer un recorrido por lo que sucede detrás y por lo que significa cada uno de los elementos. Es muy interesante”, cuenta.
Arap Bethke y la evolución del Día de Muertos: “Se mantiene la esencia”
Uno de los descubrimientos que más sorprendieron al actor tiene que ver con los desfiles monumentales que hoy forman parte de la celebración. Aunque para muchos son una imagen inseparable del Día de Muertos, Arap cuenta que se trata de una incorporación relativamente reciente.
“Mucha gente piensa que este desfile, que se ha vuelto tan icónico en poco tiempo, lleva cientos de años existiendo y, en realidad, es bastante reciente. Se dio por unas condiciones muy peculiares: vinieron a hacer una película a México, se quedaron esas piezas ahí y entonces los artesanos del taller dijeron: ‘¿Por qué no hacemos esto una tradición?’”, relata.

Para él, esa historia permite entender cómo una tradición puede transformarse sin perder su sentido original. “El Día de Muertos, como todas las tradiciones, ha ido evolucionando a lo largo de los años. Se mantiene la esencia, se mantiene el origen, y creo que el ingrediente más importante siempre va a ser la familia, la unión, la comunión, el estar juntos”.
El recorrido también le permitió comprender cómo se fueron incorporando diferentes elementos a una celebración que tiene raíces prehispánicas y que fue transformándose con el paso del tiempo.
“Las culturas mesoamericanas, las culturas prehispánicas, tenían una celebración, un culto a la muerte que era un poco más rudo. Los cráneos eran reales, los huesos eran reales, y esto, poco a poco, con la llegada de los españoles, se fue suavizando y se volvió un poco más celebratorio”, explica.

En ese proceso se sumaron las calaveritas de azúcar, la comida favorita de quienes ya no están, el tequila, la música y las visitas a los cementerios. “Se mantiene esta esencia de que sigue siendo una celebración familiar, en la que recordamos con cariño y respeto a la gente que ya no está. Pero poco a poco se fueron incorporando estos elementos: la calaverita de azúcar, la comida que más le gustaba a esa persona, después nos echamos un tequilita en honor a los que se fueron, vamos al panteón con mariachi, con tequila, a cantarles y a velarlos toda la noche”.
Esa combinación entre memoria y celebración es, para Arap, una de las características más especiales de la tradición mexicana. “Es una visión muy peculiar que tenemos en México de honrar a la muerte con música, con tequila, con canciones, con los recuerdos agradables de esa persona”.
Y aclara que no se trata de negar la tristeza que produce una pérdida, sino de encontrar otra manera de convivir con ella: “No se vuelve tan triste y tan lúgubre, sino que se transforma en una cuestión en la que sí duele la partida de los seres que queremos, pero también les abrimos ese espacio para que convivan con nosotros en una noche muy especial”.

Por eso, cuando se le pregunta si el Día de Muertos es una fiesta, su respuesta reúne los dos aspectos de la celebración: “No es una cuestión lúgubre, pero tampoco es una fiesta por fiesta, por decir ‘vamos de fiesta’. Hay una parte celebratoria, pero también hay una parte de respeto y de recordar. Siento que es una combinación”.
San Andrés Mixquic: cinco generaciones dedicadas al pan de muerto
Entre los momentos más especiales del rodaje, Arap recuerda la visita a San Andrés Mixquic, un lugar que describe como uno de los epicentros del Día de Muertos. Allí conoció a una familia que lleva cinco generaciones elaborando pan de muerto y pudo acercarse a una costumbre que reúne a buena parte de la comunidad.
“Fuimos con una familia que hace pan de muerto. Llevan cinco generaciones haciéndolo”, cuenta.
Se trata de un pan dulce muy particular, que se prepara especialmente para esta época del año. “Tiene canela, naranja, le ponen chispitas de chocolate. Es un pan muy particular que se hace en estas fechas. Arriba le ponen los huesitos, cuatro huesitos y como una cabecita”, describe.
Durante el recorrido, también conoció el significado que se le atribuye a esa forma. “Representa los cráneos. Antes se hacía con cráneos reales”, explica, al referirse a las prácticas más antiguas vinculadas con el culto a la muerte.

Pero lo que más lo conmovió fue descubrir cómo la elaboración del pan involucra a toda una comunidad. “Nos contaban que, a partir de mediados de octubre, va toda la gente del pueblo. Tienen el mismo horno desde hace cien años, un horno enorme donde hacen el pan”.
Arap explica que las familias llevan sus propias preparaciones para que allí las horneen. “Llega toda la gente del pueblo con su mezcla y ellos les hacen el pan. Entonces se vuelve una cuestión de mucho hablar, de mucho celebrar, y eso me pareció muy lindo”.
En medio de esa escena apareció doña Estelita, una mujer de casi cien años que se sumó a la elaboración. Para el actor, ese momento resumió buena parte de lo que había ido a buscar con el documental.
“Después salió la señora doña Estelita, que tiene casi cien años, a hacer pan con nosotros. Fue un momento increíble. Antropológicamente, es una visión increíble que toda una comunidad se una para fabricar un pan para una celebración de los muertos. Realmente es hermoso”, recuerda.

La experiencia también le permitió reflexionar sobre el valor de esas costumbres y sobre el trabajo que implica mantenerlas vivas a lo largo de las generaciones. “Es inimaginable pensar lo que cambió el mundo en cien años y que esto se mantenga. Realmente es muy lindo que lo muestren así, con un trabajo en el que recorriste lugares y hablaste con gente”.
Para Arap, el hecho de que las tradiciones evolucionen no significa que pierdan su valor. Al contrario, le resulta especialmente significativo que las nuevas generaciones sigan interesándose por ellas. “Han ido evolucionando, como esto que decíamos de los desfiles, pero hay un gran interés por mantener y honrar esas tradiciones. Eso se me hace muy lindo”.
El fenómeno de Coco y el alcance mundial del Día de Muertos
La película Coco, de Disney y Pixar, contribuyó a que el Día de Muertos llegara a públicos de todo el mundo. Para Arap, ese alcance también habla de la fuerza de una celebración que reúne color, música, memoria y una mirada particular sobre la muerte.
“Definitivamente, Disney tiene ese poder de que las cosas se globalicen, pero también te muestra el poder de una celebración. No ponen el ojo en cualquier cosa y hacen una gran investigación”, reflexiona.
Y agrega: “Supongo que pudieron haber hecho una película de muchas otras celebraciones y escogieron el Día de Muertos justamente por eso: porque tiene esta cosa colorida, esta cosa festiva y esta cuestión muy única, muy particular, de una visión del mundo”.

El actor espera que el documental también despierte la curiosidad de quienes todavía no conocen la celebración de cerca. “Nos da la posibilidad de ver qué sucede en otros países y, por ahí, interesarnos y decir: ‘Bueno, el próximo año voy a ir a ver’”.
Ese es, justamente, uno de los propósitos del proyecto: acercar al público a las historias y las personas que sostienen la tradición. “Eso es lo que queremos: invitar a la gente a que lo recorra con nosotros y, si se anima, que venga a visitarlo. Sería hermoso”.
Arap Bethke: “Mi cuerpo nació en Kenia, pero mi corazón nació en México”
El interés del actor por viajar, descubrir otras culturas y conversar con personas que tienen experiencias diferentes también está relacionado con su propia historia familiar. Aunque nació en Kenia, su vínculo con México comenzó cuando era muy chico y terminó convirtiéndose en una parte central de su identidad.
“Mi papá era un viajero empedernido. Trabajaba en Naciones Unidas, pero también le gustaba mucho viajar: era un aventurero, un explorador. De ahí viene, creo, mi faceta y que siempre haya soñado con ser explorador”, cuenta.

Su padre era alemán y su madre, chilena. Como trabajaba en Naciones Unidas, la familia se trasladaba de un país a otro. “Nazco en Kenia porque mi papá estaba haciendo una misión allá con Naciones Unidas y cada siete años lo iban transfiriendo de país”.
Así fue como llegó a México, alrededor de los seis años. Sus hermanos habían nacido en otros lugares y la posibilidad de seguir mudándose todavía formaba parte de los planes familiares. A los siete años, recuerda, apareció la posibilidad de trasladarse a Fiyi o a Brasil.
“Mi hermano y yo estábamos fascinados porque nos queríamos ir a Fiyi, pero mi papá dijo: ‘No, ya no más, nos quedamos en México’. Mi hermana estaba adolescente y ya le estaban costando mucho estas mudanzas tan grandes. A mi papá le gustó México y decidió quedarse”, relata.
A partir de entonces, el país se convirtió en su hogar. “México como que nos adoptó como país. Entonces yo siempre digo que mi cuerpo nació en Kenia, pero mi corazón nació en México”.
Crecer en una familia atravesada por diferentes culturas también marcó su manera de mirar el mundo. Arap reconoce que esa diversidad le permitió aprender a convivir con otras costumbres y a interesarse por las historias de quienes lo rodean.

“Ha sido interesante crecer con esa diferencia de culturas. Una de las cosas que me enseñó mi papá era justamente aprender de diferentes culturas. Lo más interesante de viajar es hablar con la gente, aprender de la gente y ver, a través de esas conversaciones, qué puede uno aprender y cómo puede tener una perspectiva distinta del mundo”.
Por eso, participar de un proyecto como México entre dos mundos tiene para él un valor especial. No se trata solamente de conducir un recorrido, sino de mantener una actitud de curiosidad y aprendizaje frente a cada encuentro.
“Siempre me ha gustado mucho viajar, recorrer y hablar con la gente. Para mí, hacer este tipo de contenidos es como un sueño hecho realidad. Y más de la mano de HISTORY”, dice.
Esa mirada también es la que busca transmitir a través del documental: la posibilidad de acercarse a otras culturas, conocer sus costumbres y comprender que siempre hay algo nuevo por descubrir. “El mundo es tan grande, tan amplio y tan diverso. A mí me llena mucho poder hacer este tipo de cosas”.
El altar de Arap Bethke: los recuerdos de su papá y un homenaje a su perro
El vínculo de Arap con el Día de Muertos no se limita al trabajo. En su propia casa, la celebración está ligada a una tradición familiar que comenzó cuando llegaron a México y su madre decidió preparar un altar para recordar a su abuelo materno.
“Cuando llegamos a México, la primera persona que estuvo ahí fue mi abuelo, el papá de mi mamá. Me acuerdo de que, de pronto, mi mamá decidió hacer un altar. Yo no entendía, era muy chico y decía: ‘Bueno, esto se ve bonito’. Pero me acuerdo de que hablábamos y nos contaba historias de su papá”, recuerda.
Con el tiempo, aquella escena se convirtió en una costumbre que la familia repitió año tras año. “Fue muy bonito hacer ese recorrido y, año con año, se volvió una tradición en casa”.

Arap decidió continuarla e incorporar a su propio padre, a quien recuerda a través de pequeños gestos cotidianos. “Ahí decidí que yo también iba a seguir con esa tradición y a poner a mi papá. Hay un momento de tristeza, de dolor, porque se fue y ya no está. A él le gustaba tomarse su cafecito, entonces le ponemos un café ahí para recordarlo”.
El altar también funciona como un punto de encuentro para la familia, alrededor del cual vuelven a aparecer historias, recuerdos y anécdotas. Algunas hacen reír; otras, que en su momento fueron dolorosas, adquieren otra dimensión con el paso de los años.
“Empezamos a contar historias de mi papá y salen cosas muy interesantes, porque de pronto hay cosas que no te acordabas, cosas fiesteras o cosas que en su momento fueron medio trágicas, pero que después se vuelven cómicas, como casi todo en la vida”, cuenta.
Este año, además, el altar tendrá un nuevo homenaje. Arap acaba de despedir a su perro, que estuvo 14 años con la familia, y ya sabe cómo le hará un lugar en esa tradición.
“Justo terminando, después de 14 años con nosotros, ya estaba muy viejito. También va a tener un lugar muy especial en el altar este año”, comparte. Y, con humor y cariño, adelanta cuál será la ofrenda: “Le voy a poner un hueso bien grande para que lo disfrute”.
Qué significan los elementos del altar del Día de Muertos
El recorrido de México entre dos mundos también le permitió a Arap comprender mejor el sentido de los objetos que se colocan en las ofrendas. Son elementos que forman parte de la imagen más conocida de la celebración, pero que tienen un significado propio dentro de la tradición.
“Se supone que vienen y les dejás comida, les dejás el pan y les dejás agua para que calmen la sed. Les dejás sal para purificar las almas”, explica.
Las velas, por su parte, tienen la función de iluminar el camino, mientras que las flores de cempasúchil aportan su color y su aroma característicos.
“Es una flor muy particular, naranja, que se llama cempasúchil. Es oriunda de México y la empezaron a usar justamente porque se da en esta época y porque tiene un aroma y un color muy particulares, que van iluminando el camino hasta la ofrenda”, cuenta.
Para el actor, conocer el sentido de esos elementos permite mirar la celebración desde otra perspectiva. Lo que antes podía parecer un conjunto de objetos tradicionales se transforma en una forma de recordar, homenajear y mantener cerca a quienes ya no están.

En ese sentido, el Día de Muertos reúne dos sentimientos que, lejos de excluirse, conviven durante la celebración: el dolor por la ausencia y la alegría de volver a compartir historias.
“Creo que sería lindo que esta tradición permease otras culturas para poder celebrar a los que ya no están con este respeto y esta seriedad, pero también con un poquito de celebración y de música. ¿Por qué no un traguito de tequila para calmar las penas?”, dice Arap.
Después de terminar el rodaje de HISTORY, el actor comenzó a trabajar en una nueva serie para Amazon, una comedia dramática sobre la que todavía no podía adelantar demasiado durante la entrevista. Mientras tanto, México entre dos mundos le dejó la posibilidad de volver a mirar una tradición que conocía desde hacía años y descubrir todo lo que todavía tenía por aprender.
Porque, como él mismo resume al hablar de su experiencia, viajar no es solamente conocer lugares: es escuchar a quienes los habitan, acercarse a sus historias y dejarse sorprender por otras maneras de entender el mundo.
"México entre dos mundos" puede verse los domingos por History a las 21 hs y también se emite por Flow. Ademas está prevista una maratón con los cuatro capítulos para el domingo 1º de noviembre a partir de las 20 hs solo en History Channel.

