Denisse Dumas sorprendió en sus redes sociales al mostrar que su marido, Martín "Campi" Campilongo se encontraba en un consultorio médico listo para someterse a un tratamiento con toxina botulínica. Y aunque muchos podrían pensar que se trató de un retoque puramente estético, la conductora aclaró rápidamente el verdadero motivo detrás del procedimiento.
Según explicó, el actor y humorista recurrió al bótox para aliviar un problema de salud relacionado con el bruxismo, un trastorno cada vez más frecuente que provoca tensión mandibular, rechinamiento dental y dolores musculares.
Por qué Campi tuvo que aplicarse toxina botulínica
El bruxismo es una condición que lleva a apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, especialmente durante la noche. Esto genera una hiperactividad en músculos como el masetero —ubicado en la mandíbula— que puede derivar en dolor, desgaste dental, cefaleas y tensión facial.

En los últimos años, la toxina botulínica comenzó a utilizarse como una alternativa eficaz para tratar los casos más severos o persistentes.
El procedimiento consiste en aplicar microinyecciones en el músculo masetero para disminuir su fuerza y relajarlo, sin paralizar completamente el movimiento de la mandíbula.
Cómo funciona el bótox para el bruxismo
La toxina botulínica actúa bloqueando temporalmente las señales nerviosas que generan la contracción excesiva del músculo. Gracias a eso, disminuye la presión involuntaria que muchas personas ejercen sobre los dientes mientras duermen o incluso durante el día.
Entre los principales beneficios del tratamiento se destacan:
- reducción de la tensión mandibular
- alivio de dolores de cabeza y cuello
- menor desgaste dental
- mejora en la calidad del sueño
- disminución de las contracturas musculares
Los primeros resultados suelen aparecer entre los 3 y 7 días posteriores a la aplicación, mientras que el efecto completo se alcanza aproximadamente a las dos semanas.
El efecto secundario estético que muchas personas buscan
Aunque en el caso de Campi el objetivo fue terapéutico, este tratamiento también tiene un efecto estético secundario: al relajarse el músculo masetero, el rostro puede verse más afinado y armónico.
Por eso, además de utilizarse para tratar el bruxismo, muchas personas recurren a la toxina botulínica mandibular para suavizar facciones o estilizar el contorno facial.
De todos modos, los especialistas remarcan que debe ser realizado únicamente por profesionales capacitados, ya que cada paciente requiere una evaluación personalizada y dosis específicas según la intensidad muscular y el cuadro clínico.


