Es mamá de dos hijos con autismo y colabora en la visita del Papa a Don Orione: "Que se respete nuestra forma de ser y de comunicarnos" - Revista Para Ti
 

Es mamá de dos hijos con autismo y colabora en la visita del Papa a Don Orione: "Que se respete nuestra forma de ser y de comunicarnos"

María Victoria Carbone
Desde la Obra Don Orione, la abogada y mamá de dos hijos participa en la preparación de la visita de León XIV. Cuenta por qué espera que el encuentro ayude a que las personas con discapacidad y sus familias se sientan escuchadas y acompañadas.
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Si tuviera un minuto a solas con el papa León XIV, María Victoria Carbone le hablaría como mamá. Le contaría cuánto significa para ella y para sus dos hijos encontrar una comunidad donde puedan participar a su manera. “Le diría cuánto significa encontrar una comunidad que nos escuche, respete nuestros tiempos y valore lo que tenemos para aportar”, dice.

María Victoria comparte con sus dos hijos -Constantino y Claudine- la condición de autismo nivel 1. "Mi vida cotidiana está muy ligada a mis hijos y a acompañarlos en su crecimiento por su condición", dice.

Cuando habla de sentirse parte, piensa en cosas que conoce de cerca: que se respete la forma en que cada persona se comunica, que encuentre los apoyos que necesita y que tenga oportunidades para participar y tomar la palabra. Es lo que le gustaría compartir con el Papa y también lo que espera que su visita deje en las comunidades que lo reciben.

María Victoria (la mujer del medio) junto al equipo de trabajo de la Obra Don Orione
María Victoria (la mujer del medio) junto al equipo de trabajo de la Obra Don Orione

De seguir la visita de lejos a participar en los preparativos

María Victoria tiene 53 años, es francoargentina, politóloga, abogada y docente. Desde hace más de 27 años trabaja con organizaciones sociales, acercando personas y consiguiendo recursos para que los proyectos puedan concretarse. Hoy colabora desde la Obra Don Orione (en la foto de la portada está junto al equipo de trabajo de Don Orione) e integra el comité de comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina para la visita.

"Siento que la fe se expresa mucho en mi manera de vivir el servicio: estar disponible, escuchar y hacer algo por el otro. En Don Orione esa dimensión toma una forma muy concreta, porque detrás de cada proyecto hay personas, familias y necesidades que nos dan el motor de cada día para hacer un pasito más", nos comparte.

Era chica y vivía en Corrientes cuando Juan Pablo II vino al país. Recuerda haber vivido aquella visita de lejos. Esta vez le toca estar del otro lado de los preparativos, entre las personas que trabajan para que el encuentro suceda. La noticia le dio alegría y también le hizo sentir el peso de la responsabilidad. Durante meses tuvo que esperar la aprobación para poder compartirla con sus seres queridos.

En la Obra Don Orione, dice, su manera de vivir la fe toma una forma concreta: estar disponible, escuchar y hacer algo por el otro. Cuando piensa en la visita, recuerda a quienes sostienen esa tarea todos los días: las personas que cuidan, enseñan, trabajan, donan o acompañan a las familias.

Que cada persona pueda expresar su alegría a su manera

Lo que más la emociona es imaginar al Papa con las personas a las que acompaña la Obra. “Pienso en lo que puede significar para cada una sentirse reconocida y escuchada, y poder expresar su alegría a su manera. Por mi propia experiencia y la de mis hijos, sé cuánto vale que se respete nuestra forma de ser y de comunicarnos”.

—¿Qué sentiste cuando supiste que ibas a colaborar en la visita del Papa? ¿Con quién necesitaste compartir esa emoción primero?

-Sentí una mezcla de alegría, emoción y a la vez una responsabilidad enorme! Se puede tener muchos años de experiencia, pero hay acontecimientos que te movilizan de otra manera. Poder colaborar desde la Obra Don Orione e integrar el comité de comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina es una oportunidad muy especial de poner mi experiencia al servicio de un encuentro que significa mucho para tantas personas.

Durante meses no poder compartir esta alegría hasta tener la aprobación fue dificil pero poder compartirlo con mis seres queridos también es parte de lo que vuelve tan significativa esta experiencia

—¿Hay alguien que te haya transmitido la fe y que tengas especialmente presente al prepararte para esta experiencia? ¿Qué te gustaría decirle hoy?

-Tengo especialmente presente al Cardenal Angel Rossi y al padre Diego Fares, que al momento de colaborar con Manos Abiertas compartieron grandes enseñanzas. Hoy me gustaría agradecerles lo que sembraron en mí. Con los años, una descubre el valor de ciertos gestos, de las palabras que recibió y de la manera en que alguien estuvo presente. Gracias a ellos pude sumar mi aporte a la Obra Don Orione no sólo desde lo técnico sino desde los valores humanos. También al padre Jorge Torti, al padre Eldo Musso y al hermano Jorge Silanes quienes en esta experiencia tan intensa aporan calma, guía y enseñanza acompañando en esta tarea.

—Detrás de tu decisión de colaborar, ¿hay alguna historia personal, un agradecimiento o una intención que quieras compartir?

-Mi recorrido profesional siempre estuvo muy vinculado con movilizar recursos y acercar personas para sostener causas sociales. Pero también hay una historia personal: mis hijos y yo compartimos la condición de autismo nivel 1. Desde esa experiencia, conozco la importancia de encontrar escucha, comprensión y apoyos que respeten las necesidades de cada persona, y de contar con oportunidades reales para desarrollarnos.

Por eso, llevo una intención muy especial por las personas con discapacidad y por las familias que hacen un enorme esfuerzo cotidiano para acompañar a sus hijos. Me gustaría que esta visita las ayudara a sentirse reconocidas, escuchadas y acompañadas, y que nos invitara a construir comunidades donde cada persona pueda participar y sentirse parte.

También es una oportunidad para agradecer a tantas personas que sostienen la tarea de Don Orione: quienes cuidan, quienes enseñan, quienes trabajan, quienes donan y quienes están presentes todos los días. Personas que, con sus gestos cotidianos, hacen concreta la fe en el servicio a los demás.

La emoción de que el Papa llegue a Don Orione

Después de tantos meses de preparación, María Victoria también espera poder detenerse y vivir ese momento. Le gustaría que la experiencia renovara su fe y fortaleciera su compromiso con una Iglesia en la que las personas con discapacidad puedan participar plenamente y aportar desde su propia experiencia.

En ese minuto imaginado con León XIV, le pediría que rece por sus hijos y por las familias que necesitan compañía y apoyos en su vida cotidiana. Se acordaría también de quienes sostienen cada día la tarea de Don Orione, muchas veces en silencio. Y le pediría que rece por ellos, “porque quienes cuidan también necesitan sentirse sostenidos”.

—Cuando imaginás ese día, ¿qué momento te emociona más y qué te gustaría que esta experiencia dejara en tu vida?

-Me emociona imaginar el encuentro del Papa con las personas a las que acompañamos en la Obra. Pienso en lo que puede significar para cada una sentirse reconocida y escuchada, y poder expresar su alegría a su manera. Por mi propia experiencia y la de mis hijos, sé cuánto vale que se respete nuestra forma de ser y de comunicarnos.

Por mi trabajo, conozco el esfuerzo que hay detrás de cada detalle. Creo que va a ser muy emocionante ver cómo esa tarea compartida hace posible un encuentro tan significativo. Me gustaría que esta experiencia dejara una fe renovada y la capacidad de detenerme y vivir ese momento, con todo lo que me despierte. También quisiera que fortaleciera mi compromiso con una Iglesia donde las personas con discapacidad podamos participar plenamente y aportar desde nuestra propia experiencia.

Y si pudiera decirle algo, además, "le agradecería por acercarse: a veces, un gesto de cercanía nos da fuerzas para seguir".

 
   

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