La investigación por el presunto cautiverio de una mujer y sus tres hijos en una vivienda de Esquel, Chubut, sumó un nuevo capítulo con la versión presentada por la defensa de Miguel Edgardo Battista, el bioquímico de 71 años que permanece detenido. Mientras la Fiscalía busca determinar en qué condiciones vivía la familia y cuánto tiempo habría durado el aislamiento, su abogado cuestionó algunos de los señalamientos que trascendieron y ofreció una explicación sobre la situación del grupo familiar.
El caso, que salió a la luz después de una denuncia vecinal y derivó en un allanamiento de urgencia, también volvió a poner el foco sobre la figura de Battista, quien había ganado exposición pública durante la pandemia de Covid-19 por promocionar un suplemento elaborado a base de alfalfa.

Qué dijo la defensa del bioquímico detenido en Esquel
El abogado Daniel Sandoval, quien asumió la defensa de Battista, dio a conocer la versión que su cliente habría presentado ante la Justicia. Según explicó en declaraciones al medio local Noticias de Esquel, el aislamiento de la familia habría estado relacionado con supuestas amenazas e intimidaciones que el bioquímico decía haber recibido.
De acuerdo con el relato de la defensa, Battista habría recibido cartas en las que le exigían que abandonara sus investigaciones y también municiones en la puerta de su domicilio. Sandoval sostuvo que su cliente había realizado denuncias por esos episodios y que esa situación habría influido en la decisión familiar de limitar el contacto con el exterior.
El abogado también rechazó que la mujer y sus hijos estuvieran privados de la posibilidad de salir de la vivienda. En ese sentido, afirmó que los jóvenes recibían educación a distancia y que la familia mantenía contacto con comercios de la zona para abastecerse de alimentos.
Mirá También

La angustia de Marcela Coronel tras denunciar a la cuidadora de su mamá: "Es un dolor muy fuerte"
Otro de los puntos cuestionados por la defensa fue la descripción del estado de salud de los integrantes de la familia. Sandoval negó que se encontraran en las condiciones de desnutrición que se mencionaron en algunas publicaciones y pidió que se respete la presunción de inocencia de su defendido.

Estas afirmaciones corresponden a la versión de la defensa y deberán ser contrastadas con las pruebas de la causa. La Fiscalía, por su parte, investiga las condiciones en las que vivían la mujer y sus hijos, la posible vulneración de sus derechos y las consecuencias que la situación pudo haber tenido sobre su salud.
Quién es Miguel Edgardo Battista, el bioquímico que se hizo conocido durante la pandemia
Battista tuvo exposición mediática en 2020, durante los primeros meses de la pandemia de coronavirus. En septiembre de ese año participó de una entrevista televisiva en la que se presentó como bioquímico y médico, y habló de un suplemento nutricional elaborado principalmente a base de alfalfa y otros extractos vegetales.
En aquella aparición, describió el preparado como un “revitalizador natural del sistema inmune” y aseguró que había sido utilizado por más de 400 personas, entre ellas pacientes con Covid-19 y personas que atravesaban la recuperación de la enfermedad.
También afirmó que el producto había dado resultados favorables y que podía utilizarse de manera preventiva. Sin embargo, en la información pública difundida sobre aquella entrevista no se presentaron ensayos clínicos que permitieran comprobar esas afirmaciones sobre su eficacia.
En sus perfiles profesionales, Battista se describía como licenciado en Industrias Bioquímicas Farmacéuticas, bioquímico y médico, con formación en la Universidad de Buenos Aires. No obstante, una investigación publicada por Clarín señaló que no encontró una matrícula médica vigente a su nombre en el registro nacional consultado. La procuradora de Fiscalía de Esquel, Cecilia Bagnato, también indicó que las credenciales y la trayectoria profesional que el hombre dice tener forman parte de los aspectos que deberán verificarse.
Su trayectoria pública durante la pandemia volvió a cobrar relevancia después de que se conociera la investigación en su contra. De todos modos, sus antecedentes profesionales y las afirmaciones que realizó sobre el suplemento son cuestiones distintas de los hechos que ahora busca esclarecer la Justicia.

Cómo se descubrió la situación de la familia
La investigación comenzó el 10 de octubre, cuando una vecina alertó a las autoridades por una serie de situaciones que le generaban preocupación. Según trascendió, las ventanas de la casa permanecían cubiertas con telas o papeles, los hijos de la pareja casi no eran vistos fuera del domicilio y se escuchaban gritos durante la noche.
La Policía Comunitaria intentó establecer contacto con los habitantes de la vivienda. Luego intervino el Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI), pero Battista no permitió el ingreso de los profesionales ni que entrevistaran a los demás integrantes de la familia.
Ante esa situación, se elaboró un informe urgente que advertía sobre un escenario de riesgo y que contribuyó a que la Fiscalía solicitara una orden de allanamiento.

El operativo se realizó el jueves 22 de octubre en una propiedad ubicada en el pasaje La Cascada al 600. Durante el procedimiento, los efectivos escucharon manifestaciones provenientes del interior de la casa que motivaron el ingreso. Una vez dentro, encontraron a la mujer y a sus tres hijos en una situación de extrema vulnerabilidad, según la información difundida por las autoridades.
Tras el rescate, se activaron protocolos de atención médica, psicológica y social para el grupo familiar. La identidad de las víctimas se mantiene bajo reserva para proteger su intimidad y evitar su revictimización.
La causa judicial y las preguntas que todavía quedan por responder
Battista está imputado provisoriamente por abandono de persona agravado por el vínculo, en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad. El juez dispuso diez días de prisión preventiva, mientras la Fiscalía continúa con la recolección de pruebas.

Entre los puntos que deben esclarecerse están el tiempo que habría durado el aislamiento, las condiciones de vida dentro de la vivienda y la situación educativa de los hijos, dos de los cuales son menores de edad. También se deberán evaluar las consecuencias físicas y psicológicas que la situación pudo haber tenido sobre los integrantes de la familia.
La defensa sostiene que el aislamiento estuvo relacionado con temores y amenazas, y niega que la familia haya estado privada de su libertad en los términos que plantea la acusación. La investigación judicial deberá determinar qué ocurrió, contrastar ambas versiones y establecer si existen responsabilidades penales.
Mientras tanto, la mujer y sus hijos continúan bajo acompañamiento de los equipos de salud y de los organismos de protección. El caso de la casa del horror de Esquel sigue abierto y todavía quedan interrogantes centrales por responder.



