A los 60 años, Julián Weich atraviesa una etapa de su vida en la que asegura haber cambiado algunas de las ideas que durante años tuvo sobre el amor, la pareja y la felicidad. En una entrevista con Luli Fernández para Infobae, el actor y conductor habló de su relación actual, de la diferencia de edad con su pareja y del vínculo que mantiene con sus cuatro hijos.
Lejos de plantear la edad como un condicionante, Weich destacó la conexión que logró construir con su compañera y resumió el vínculo con una frase contundente: “Le llevo 18 años, pero somos pares”.
“No me gusta dormir solo, no me gusta ir de viaje solo, no funciono solo”, reconoció al hablar de su necesidad de compartir la vida con alguien.
Julián Weich y su relación con una mujer 18 años menor
Weich contó que sus experiencias anteriores estuvieron marcadas por dos divorcios y que, después de cada separación, rápidamente volvía a ponerse en pareja.
“Lo peor que me ha pasado en la vida fueron mis dos divorcios. Y nunca tuve un período de vacío o de soledad. Salí de un matrimonio y al rato me ponía de novio y digo: ‘¿Qué hago otra vez en pareja?’”, recordó.

Sin embargo, asegura que su relación actual es diferente. Por primera vez, dice sentirse sorprendido por el tipo de vínculo que logró construir.
“Como que me sorprende el tener el buen vínculo con una pareja. Llamarla ‘pareja’, cosa que no me pasó nunca. Ahora que estoy en pareja. Le llevo 18 años, pero somos pares. O sea, no en la edad, obvio, pero hay paridad”, explicó.
Para el conductor, esa diferencia generacional no define el vínculo. Lo importante, según su mirada, es la manera en que ambos se relacionan y el equilibrio que consiguieron construir.
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“Yo antes pensaba que tenía que ser feliz”
Durante la entrevista, Weich también hizo una reflexión más profunda sobre el momento vital que atraviesa y aseguró que su concepto de felicidad cambió con los años.
“Yo antes pensaba que tenía que ser feliz. Todos pensamos que debemos ser felices, y descubrí que en realidad lo que quiero es estar en paz, que es mucho mejor”, sostuvo.
Y explicó qué diferencia encuentra entre ambos estados: “No tenés que hacer nada para estar en paz prácticamente. En cambio, para ser feliz: el trabajo, el éxito, el rating, la plata”.

Una mirada que, para el actor, tiene que ver con la madurez y con haber dejado de perseguir determinados mandatos para concentrarse en aquello que realmente le genera bienestar.
Su particular manera de vivir la paternidad
Weich también habló sobre sus cuatro hijos y sobre lo que significó para él acompañarlos durante las distintas etapas de su crecimiento.
“Con mucho amor, con muchas ganas. Me encanta ser, que no quiero decir que sea el mejor papá, ni un buen papá, pero digo lo que me gusta, la operatividad del papá: pañales, bañar, dar de comer, llevar a vacunar”, contó.
Incluso recordó con humor el paso del tiempo: “A veces los miro y digo: ‘¿De dónde salieron estos cuatro?’”.
A pesar de que sus hijos ya crecieron, Weich mantiene intacto su entusiasmo por la infancia y reconoció que todavía le genera una enorme ternura compartir momentos con los más chicos.
“La infancia me vuelve loco. Enseñarlo, jugarle, hacerle creer cualquier cosa a un nene, jugar con la fantasía de que... no sé. Ay, eso me vuelve loco. Veo un nene y me tiro encima. Me dan ganas de agarrarlo en upa”, expresó.

También admitió que la posibilidad de criar en la actualidad le genera otras preguntas: “Cuando me pongo a pensar en lo que es criar un chico hoy, digo: ‘Uh, no está fácil. No está tan fácil’”.
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Julián Weich y una enseñanza sobre la muerte
Uno de los momentos más profundos de la charla apareció cuando habló sobre cómo transmite a sus hijos su propia mirada sobre la muerte.
“Hoy con 60 años, les estoy enseñando que me voy a morir”, explicó. Pero aclaró que no busca transmitirles angustia sino todo lo contrario: “No con la tristeza de que me voy a morir o la angustia, sino con la alegría con la que yo me voy a morir”.
En ese sentido, sostuvo que aprendió a convivir con la idea de la muerte como parte de la vida.
“Yo aprendí a vivir con la muerte, no solo con la vida, que es algo que nadie te enseña. Te obsesionan con que aprendas a vivir y te dicen tenés que tener tu casa, tu título, tu trabajo, tus hijos. Pero nadie te enseña a morir”, reflexionó.
Y cerró con una frase que resume su mirada actual: “Yo quiero morir joven lo más tarde posible”.
Así, entre su relación de pareja, la experiencia de haber formado una familia y una mirada cada vez más consciente sobre el paso del tiempo, Julián Weich mostró una faceta íntima marcada por la búsqueda de equilibrio. Ya no habla tanto de alcanzar una felicidad ideal como de encontrar algo que, para él, tiene mucho más valor: vivir en paz.


