Hay charlas que empiezan hablando de una obra de teatro y terminan recorriendo mucho más que una carrera. En una nueva edición de Protagonistas, la sección de Para Ti, Priscila Crivocapich conversó con Romina Gaetani, quien atraviesa una etapa de nuevas búsquedas mientras disfruta de su regreso a los escenarios.
La actriz protagoniza La Ratonera, el clásico de Agatha Christie que se presenta en el Teatro Liceo, uno de los escenarios donde comenzó su carrera. Pero en esta charla íntima también habló de terapia, amor, vínculos y de las herramientas que hoy la ayudan a mirar hacia adelante y escuchar su propia intuición.

Con la sensibilidad, la espontaneidad y el humor que la caracterizan, Gaetani se entrega a una conversación en la que habla de sus búsquedas, de lo que aprendió y de esa idea que atraviesa buena parte de su presente: confiar en la vida y en el camino que tenga por delante.
Romina Gaetani y su regreso al teatro con La Ratonera
“Estoy disfrutando de La Ratonera. La verdad que sí, hace tres semanas que estrenamos en uno de los teatros más emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires, el Teatro Liceo”, cuenta Romina Gaetani al comienzo de la charla con Priscila Crivocapich.
La actriz destaca especialmente el marco en el que se presenta la obra de Agatha Christie, un clásico policial de suspenso que comparte con un gran elenco: Walter Quiroz, Ludovico Di Santo, Carlos Santa María, Malena Solda, Betiana Blum y Andrés Gil, bajo la dirección de Manuel González Gil.
También hace especial hincapié en la música, a cargo de Martín Bianchedi, que para ella es un elemento fundamental de la puesta. “Me paro mucho en el detalle este de la música que tiene La Ratonera, que es de la mano de Martín Bianchedi, que hace que todo sea realmente una gran obra y hace como que le dé esta sensación hasta cinematográfica”, explica.

Sobre las razones que la llevaron a volver a hacer teatro, Gaetani tiene varias respuestas. “Amo hacer teatro. Mis comienzos fueron en teatro y justamente en el Teatro Liceo. Me lleva a volver al teatro de la mano de Agatha Christie, un clásico. Es imposible decir que no y aparte semejante elenco”, sostiene.
Pero también reconoce que el contexto actual de la industria audiovisual tuvo peso en su decisión. “La situación en la que está el país, donde no hay ficción, con eso digo mucho, y toda la problemática audiovisual, cine y demás”, señala.
El ritual del teatro y la importancia de la cultura
Para Gaetani, hacer teatro no se reduce a lo que sucede arriba del escenario. Hay todo un ritual alrededor de una función que también forma parte de la experiencia.
“Estudié teatro y todo el ritual y la ceremonia que tiene, el llegar al teatro y desde todos los que hacen que esa gran puesta en escena se convierta toda en una obra, compartir el público, elenco y contexto, hace que sea un ritual”, explica.
La actriz cuenta además que desde hace tres años estudia dirección con Rubén Schumacher y Graciela Yuster, una formación que también la lleva a pensar en la experiencia del espectador.

“Cuando estudio con Rubén Szuchmacher y Graciela Schuster dirección, hablamos de la importancia de la puesta, de la importancia de que mismo como espectadora vos vas a ver una obra y decís: ‘Qué bueno, voy a ir a una obra’. Uno como director pensás: bueno, esa persona que se toma el colectivo, el auto, de dónde viene, dónde va a estacionar, qué me pongo, con quién voy, con quién me siento, qué voy a ir a ver”, explica.
En ese sentido, reivindica lo que define como “la salida cultural” y destaca el lugar que ocupa el arte en la sociedad. “La salida, la salida cultural, la que tanto defendemos. La que tanto defendemos y levantamos bandera de la importancia de la cultura siempre, siempre, siempre, por los siglos de los siglos, en todas las civilizaciones”.

Y agrega: “Cada una, desde las pinturas que quedaban de las manos y los animales que dibujaban nuestros ancestros, hasta lo que hoy podemos ver en un libro, en la pintura, en el teatro, en el cine, lo que hace que uno crezca humanamente, concientizándose, educándose y poder sobrevivir como civilización”.
La Ratonera, una obra “muy del actor”
Gaetani también destaca una característica particular del clásico de Agatha Christie: “Es muy del actor La Ratonera”.
En ese sentido, valora especialmente el trabajo del elenco y del director. “Todo lo que propone Agatha Christie, una gran dirección, toda una gran puesta, escenografía...”, enumera.
Y cuando Priscila le pregunta si trabajar con semejante elenco se lo hace más fácil al director, responde con humor: “Sí, porque somos todos muy buena onda”.

Dentro de ese grupo, la actriz celebra especialmente volver a compartir trabajo con Malena Solda y cuenta una particularidad de su vínculo profesional con Betiana Blum.
“Estoy muy alegre de volver a trabajar con Malena (Solda). Betiana (Blum), yo ya creo que tengo que hacer una biodecodificación, algo. Porque ya fueron 14 trabajos que la tengo de madre, esta es la primera vez que no la tengo de madre. Pero todos los trabajos que hemos estado juntas es madre e hija”, cuenta.
La historia detrás de La Ratonera
Gaetani también se detiene en el contexto histórico de la obra. “La Ratonera es una obra de posguerra, post Segunda Guerra, en el año 47”, explica.
En ese momento, según cuenta, “las grandes casas eran utilizadas como hospitales para resguardo, para curar a los enfermos, a los heridos o mismo se localizaban a las niñeces y eran derivadas allí”.

La historia transcurre en una casa cercana a Londres, a unos 30 kilómetros de la ciudad, convertida en un pequeño hostal. El personaje de Gaetani hereda el lugar de su tía y lo refacciona junto a su marido, interpretado por Ludovico Di Santo.
“Esa pareja joven arman un pequeño el hostal y terminan, como todo cuento de Agatha Christie, encerradísimos”, explica. “Y siendo posguerra, es muy interesante los huéspedes que llegan a esto que se convierte en una ratonera”.
Teatro, actuación y terapia
La conversación toma entonces un tono más personal cuando Priscila le pregunta si el regreso al teatro la ayudó a atravesar el proceso de separación traumática que vivió hace pocos meses, tras su ruptura del empresario Luis Cavanagh.
“No, eso lo trato en terapia”, responde Gaetani.
Sin embargo, sí reconoce que actuar le permite salir de su propio eje y dejar, durante un tiempo, de ser ella misma. “Sí, por supuesto. Uno cuando actúa se va, te vas de tu propio eje, o sea, te sacás el traje de Romina, te ponés el traje del personaje tanto en televisión, en cine o en donde sea”.

Sobre el teatro en particular, destaca la experiencia de actuar en vivo. “El escenario lo que tiene es que el vivo tiene algo de maravilloso”, dice.
También recuerda con gratitud su experiencia en televisión. “Yo me hice en televisión y también la televisión, estoy muy agradecida porque cuando los técnicos te aplauden es el mejor halago que uno puede tener”.
Aunque reconoce que todavía hizo poco cine y que le gustaría tener más oportunidades en ese formato, para ella el denominador común de las distintas disciplinas artísticas es el poder de transformación.
“Eso es lo que tiene el arte, ¿viste? Que te transporta y te transforma. Estés viviendo lo que estés viviendo, porque muchas veces hasta estás viviendo momentos muy felices y estás teniendo que contar un drama en el teatro”, explica.

Y agrega: “Tengo que trabajar una energía que no es nada que ver la que estoy teniendo”.
Gaetani también habla de la importancia de la formación, aunque aclara que no todos los grandes actores necesariamente estudiaron. “Son todas técnicas que uno va, no solo porque las estudió, también hay grandes actores que no han estudiado y han hecho grandes carreras y entienden perfecto porque tienen el don y la vocación”.
“La vocación es muy importante y la estrella también es muy importante”, afirma.
Su vínculo con la terapia y las búsquedas personales
La terapia ocupa un lugar central en la vida de Gaetani. Cuando Priscila le pregunta si hace terapia tradicional, responde sin vueltas: “Todo, amo la terapia”.
Pero sus búsquedas personales también incluyen otras prácticas. Cuenta que estudió meditación durante unos siete años y que también estudió metafísica durante siete años, formación por la que incluso obtuvo un diploma.
“Recuerdo decirle a mi mamá a los 17: ‘Tengo ganas de hacer terapia’. Porque no sé qué me pasaría, me gustaría alguien y ya lo quería hablar en terapia y no con mi mamá ni nadie”, recuerda.

Priscila la define entonces como una persona que mira hacia adentro. “Sí, sí, sí, siempre”, responde Gaetani.
Y cuenta que también le interesa la biodecodificación y otras alternativas. “Amo la biodecodificación. No, todo. A mí me da todo y yo voy probando de todo y todo tiene cosas buenas”.
Los patrones que se repiten y el proceso de sanar
Al hablar de los procesos de sanación, Gaetani pone el foco en la importancia de encontrar un buen terapeuta.
“Si no tenés un buen terapeuta no sanás nada. Es un privilegio hoy poder tener un buen terapeuta”, sostiene.
Sobre su terapeuta actual, dice: “Es un groso total, total, muy bueno”. Y enseguida se define con humor como “la que no es buena alumna”.

“Todavía me llevo un par a marzo”, explica entre risas. “Yo le veo la cara a mi terapeuta y me dice: ‘Y lo venimos hablando hace un par de años’”.
A partir de ahí, la conversación se mete en un terreno más profundo: la neurociencia y los patrones que las personas pueden repetir a lo largo de su vida.
“Hay cosas que uno químicamente tiene, que no se da cuenta, independientemente de las relaciones, amistad, familia, parejas”, explica.
“Uno tiene un modo operandi en la vida frente a determinadas cosas y vos decís: ‘¿Por qué repito este patrón? ¿Por qué repito este patrón?’. Y vos decís: ‘Ay, ¿por qué?’. Tropieza con la misma piedra, ay, ay, ay”, continúa.

Para Gaetani, hay cuestiones que pueden tener un origen muy temprano. “Hay algo químico que vos traés ya desde la panza de tu madre, que hace que no puedas salir de ciertos 'rulos'”.
Y enumera, con humor, todas las herramientas a las que puede recurrir una persona para intentar entender esos patrones: “Lo hablé con 500 amigas, lo vengo hablando con terapia, lo biodecodifiqué, vi que era de mi vida pasada, no sé, qué pindonga, bla bla”.
Por qué dice que los grandes aprendizajes no están solamente en las parejas
Cuando Priscila plantea que los grandes aprendizajes de la vida suelen darse en las relaciones de pareja, Gaetani la corrige. “No, no es con las parejas”, afirma.
“De hecho, en espiritualidad o en la neurociencia también, con las parejas y con todas las relaciones, pero más se da en el trabajo”, explica.
Según su mirada, el ámbito laboral obliga también a trabajar cuestiones vinculadas con los límites, el valor propio y el dinero.

“En el trabajo, más allá de que uno tiene que ser políticamente correcto, saber defender un contrato y poner los números y decir: ‘Yo valgo esto’”.
Y plantea una dificultad que, según ella, atraviesa especialmente a las mujeres: “¿Cuánto nos cuesta hablar a las mujeres de dinero, ¿no? Porque hemos sido educadas para no hablar de dinero, para hablar de hijos”.
Su mirada sobre el feminismo y las exigencias hacia las mujeres
La charla deriva entonces hacia los cambios en los roles de género y las exigencias que pesan sobre las mujeres.
“El otro día escuchaba: qué lindo cuando escuchamos a los hombres hablando bien de las mujeres, ayudándonos, o sea, formando parte del feminismo del cual tanto hablamos”, señala.
Y aclara que para ella el feminismo está relacionado con la igualdad.

En ese sentido, compara las expectativas que tenían las mujeres de generaciones anteriores con las actuales. “A tu madre, a tu abuela, le dijeron: ‘Sé madre, cuidá la casa, sé buena esposa, criá a tus hijos’ y tenés un pequeño listado. Vos, mujer, tenés este listado, listo, lo cumplo”.
Pero considera que ese listado no desapareció, sino que se hizo todavía más extenso.
“Hoy vos tenés que ser guapa, saber estudiar, mantenerte sola, ser madre, aparte de todos los horarios de tus hijos. Si maternás a tu marido estamos muertas”, sostiene.
Y reconoce que, pese a todo, muchas mujeres siguen haciéndolo porque también lo relacionan con el amor. “Que lo seguimos haciendo porque es parte de nuestro amor”.

Cuando Priscila plantea la idea de que una mujer puede buscar en su pareja la figura del padre, Gaetani responde tajante: “No, ahí hay que ir a terapia”.
“No hay que buscar más a papá en ningún lado”, agrega.
Y vuelve sobre la idea del listado de exigencias: “Nuestro listado se hizo mucho más grande. O sea, ser lindas, independientes, ta ta ta ta ta ta ta ta. Pero de este listado no nos sacaron nada. O sea, nos pusieron”.
Maternidad, destino y su apuesta por el amor
Cuando la conversación llega a la maternidad y a la posibilidad de formar una familia, Gaetani decide no profundizar en ese tema.
“No, a mí me gustaría que el destino me lleve a donde me tenga que llevar. Ya hablé muchas notas de la maternidad, no sé si seguiría sumando...”, responde.
Priscila entonces lleva la conversación hacia la pareja y el amor.

“Sí, enamorarse toda la vida. Enamorarse sí, sí, siempre”, afirma Gaetani.
La actriz reconoce que disfruta de la soledad, pero también que siempre fue “muy noviera”. Y deja clara su postura: “Re apuesto al amor”.
Qué busca hoy en una pareja
Después de lo ocurrido en su última relación, Priscila le pregunta cómo vuelve a confiar.
Gaetani responde con una frase contundente: “Me parece que no hay que darle identidad a la última pareja porque no se lo merece”, en clara alusión a lo sucedido con su ex Luis Cavanagh, a quien la actriz denunció por violencia de género.
A la hora de pensar en una nueva relación, pone el foco en la comprensión y en el compañerismo.

“Yo creo que la persona que esté al lado mío tiene que entender de nuestro trabajo. Es muy importante que entienda lo que hacemos”, explica.
Y cuando Priscila define esa persona como un compañero, Gaetani coincide: “Una pareja tiene que ser un compañero. Es un compañero”.
Para ella, además, la pareja tiene que tener una base de amistad. “Para mí una pareja, novio, marido, para mí tiene que ser, si no es tu íntimo amigo, tiene que pegarle en el palo”.
Su nueva mirada sobre la amistad entre hombres y mujeres
La conversación toma otro giro cuando Priscila le pregunta por sus amigos hombres. Gaetani cuenta que durante mucho tiempo defendió la amistad entre hombres y mujeres, pero que recientemente cambió su mirada.
“Siempre defendí la amistad entre el hombre y la mujer, hasta que me di cuenta hace muy poco tiempo que dije: ‘Claro, esos amigos que uno cree que tiene amigos varones es porque yo no quiero tener nada sexualmente con ellos, pero ellos en algún punto sí a mí me ven...’”.
Entonces plantea su nueva conclusión: “Yo creo que si el hombre sigue siendo amigo de la mujer es porque sigue viendo en algún punto, en algún momento, la posibilidad de poderse acostar con vos”.

La actriz cuenta que esta reflexión también la llevó a revisar sus propios vínculos.
“Y borré a muchos, a la mayoría de la lista, porque cuando fui sincera conmigo, hablando con una pareja y por primera vez siendo sincera con esa pareja, siempre que defendí la amistad entre el hombre y la mujer, por primera vez dije: ‘Es verdad, ellos en el fondo quieren tener algo conmigo, la primera de cambio que puedan’”.
Las conversaciones que también pueden sanar
Gaetani vuelve a hablar de terapia, pero esta vez para remarcar que no todas las respuestas necesariamente están dentro del consultorio.
“Uno aprende mucho con el terapeuta y le estoy muy agradecida, pero hay charlas que cuando las hacés con las personas indicadas, sea tu madre, tu padre, tu amiga, un vecino, con quien la persona incluso menos pensada, son más sanadoras que hasta con el mejor terapeuta”, sostiene.

Para ella, esas conversaciones pueden ayudar a descubrir aspectos de la propia historia que estaban ocultos.
“Sí, o pedir perdón tarde o temprano, no importa, o hacer esa pregunta que nunca hiciste. ‘Che, ¿qué pasó con la tía tal?’. Y te hace mucho ver: ‘Ah, mirá’. Entender un poco de dónde uno viene”.
Cómo se imagina Romina Gaetani dentro de 5 o 10 años
Sobre el final de la charla, Priscila le pregunta cómo se imagina dentro de cinco o diez años.
“Espléndida”, responde Gaetani.
Cuando le pregunta si se ve así “en todos los niveles”, vuelve a responder que sí. Y explica que su presente está muy ligado a escuchar sus propias señales.
“Estoy muy enfocada a escuchar mi corazón y mi intuición. Termine en el país que termine, con quien sea, donde sea, a la hora que sea. Confío, ahí confío en el universo”, sostiene.

Su visión es tan abierta que incluso imagina que podría alejarse de aquellas actividades que hoy forman parte de su identidad profesional.
“Ahí ni la vocación misma a la que amo, no solo la actuación o como directora o como cantautora, como dije el otro día en otro reportaje, puedo terminar haciendo mermelada en cualquier montaña que, si es eso donde me lleva la vida, feliz”.
"¿Te ves haciendo mermelada?", quiso saber Priscila. “Me veo donde sea. Sí, re”, responde entre risas.
“La felicidad va y viene”
La última reflexión de Gaetani tiene que ver con la felicidad y con la manera de atravesar los distintos estados de la vida.
“La felicidad va y viene, ¿viste? Que no es un estado constante, no es una emoción. Son momentos. El tema es sentirse a gusto, aunque incluso estés triste”.
Priscila sintetiza entonces esa idea como “saber pasar los estados”.

“Y sí, de eso se trata la vida. Vivir solo cuesta vida”, concluye Gaetani.
Y antes de despedirse, invita al público a ver La Ratonera, que se presenta de miércoles a domingo en el Teatro Liceo, con funciones especiales durante los feriados.
“Un placer con eso y mucho agradecimiento también por eso, porque el público venga. Gracias”, dice para cerrar la charla.
Mirá la entrevista completa de Priscila Crivocapich a Romina Gaetani acá:
Fotos: Chris Beliera.
Diseño de tapa: Roshi Solano
Videos: Candela Petech y Martina Cretella
Edición de video: Rocío Bustos
Producción: @pitudimarco
Maquilló y peinó: @nanomaldonado_
Agradecemos a: @eukatz, @joti.harriague, @potyhernandez, @buche3.0, @holalamodeclub y @mas.hats.

