Bajo las luces del Hipódromo de Palermo, las cámaras se encendieron para capturar la llegada de las primeras invitadas en una tarde donde la moda fue la absoluta protagonista. El evento reunió a referentes del espectáculo y la cultura pop para celebrar las más de dos décadas y media de trayectoria de Marian Saud en la alta costura, en una convocatoria que atrajo todas las miradas de la escena local.




Una alfombra roja con impronta propia y figuras consagradas
El desfile no escatimó en nombres de peso dentro del mundo de la moda y los medios. Entre las asistentes destacaron Nicole y Gege Neumann, Evangelina Anderson, Cale Ruggeri, Eva Bargiela y Mariana Genesio Peña, quienes apostaron por estilismos sofisticados para la ocasión.




También dijeron presente Anamá Ferreira, Barby Franco, Camila Cavallo, Sofía Macaggi, Carina Monteleone, Panam y Rocío Vivas. Cada una aportó su sello personal a la velada, reflejando las tendencias que dominan las charlas de la temporada.



La conducción y el pulso de una noche de celebración
La conducción del evento estuvo a cargo de Agustina Casanova y Emily Lucius, quienes oficiaron de anfitrionas y guiaron el ritmo de la presentación con frescura y complicidad. La pasarela comenzó a cobrar vida ante la atenta mirada de un público que no quiso perderse detalle de las novedades textiles.


El clima distendido del Hipódromo sirvió como telón de fondo para una cita que combinó celebración, reencuentros entre colegas y un marcado interés por las nuevas apuestas de la industria del diseño argentino.



"Play": los códigos de una colección artesanal
Lejos de las propuestas convencionales, la nueva colección SS27 bautizada "Play" profundiza en los sellos distintivos que caracterizan la firma de la diseñadora. El foco estuvo puesto en el trabajo artesanal, los bordados minuciosos, la manipulación de volúmenes, las transparencias estratégicas y el movimiento de las telas sobre la pasarela.


El nivel de detalle quedó en evidencia en una de las piezas más complejas de la propuesta, cuya confección demandó ocho meses de trabajo constante dentro del atelier. Esa dedicación artesanal coronó una noche donde la alta costura local volvió a demostrar su vigencia y capacidad de reinvención.


