Serena, acompañada y con el dolor visible en su rostro. Así llegó María, la viuda de Federico Martín Aramburu, al Tribunal Penal de París, donde este lunes 7 de septiembre comenzó el juicio por el asesinato del exrugbier argentino.
A más de cuatro años del crimen que cambió para siempre la vida de su familia, María volvió a enfrentarse con los detalles de aquella madrugada del 19 de marzo de 2022. Lo hizo desde uno de los bancos de la sala, cerca de sus abogados y de las personas que continúan reclamando justicia por Fede.

En las imágenes tomadas frente a los tribunales se la observa seria y contenida. Según relataron periodistas presentes en la audiencia, en algunos momentos se secó las lágrimas mientras escuchaba las primeras declaraciones.
Cómo está María, la viuda de Federico Martín Aramburu
Desde el asesinato de su marido, María mantuvo un perfil reservado y concentró sus esfuerzos en acompañar y criar a los tres hijos que tuvo junto al exjugador de Los Pumas.
Su presencia en los tribunales representa una instancia profundamente dolorosa, pero también decisiva. Después de más de cuatro años de espera, la familia podrá escuchar a los acusados y conocer finalmente la resolución de la Justicia francesa.

María llegó al edificio judicial acompañada por los abogados que representan a la familia. En el interior de la sala, los familiares y amigos de Aramburu ocuparon los primeros lugares y algunos llevaron bufandas rojas con la bandera argentina y el número 13 que el deportista utilizaba en la cancha.
Frente a ellos se ubicaron los principales acusados, Loïk Le Priol y Romain Bouvier, quienes evitaron el contacto visual con la familia de la víctima durante el comienzo de la audiencia.
El acusado reconoció que efectuó los disparos mortales
Le Priol, un exmilitar vinculado con el disuelto movimiento de extrema derecha Groupe Union Défense, reconoció ante el tribunal su responsabilidad en la muerte de Federico Martín Aramburu, aunque sostuvo que disparó en defensa propia.

Está acusado de asesinato, mientras que Bouvier enfrenta cargos por intento de asesinato. Ambos podrían recibir una condena a prisión perpetua. También son juzgadas otras personas por su presunta participación en el hecho y por acciones posteriores al crimen.
Federico tenía 42 años cuando fue asesinado a tiros después de una discusión ocurrida en un bar del barrio Latino de París. Había viajado a la capital francesa junto con su amigo y excompañero de equipo Shaun Hegarty para asistir a un partido de rugby.
De acuerdo con la investigación, después del enfrentamiento inicial los acusados persiguieron al argentino y le dispararon en dos momentos sucesivos. El juicio se extenderá hasta el 25 de septiembre, fecha prevista para el veredicto.
Una madre que debió reconstruir la vida de sus hijos
Detrás del proceso judicial existe una historia familiar atravesada por una ausencia irreparable. María no solamente perdió a su compañero: también debió encontrar la forma de sostener a sus tres hijos y reconstruir una vida cotidiana sin Federico.
Por eso, su presencia en la sala tiene una dimensión que excede el reclamo judicial. María representa también a los hijos del deportista, que llevan más de cuatro años creciendo sin su papá y esperando una respuesta de la Justicia.
La familia pidió públicamente que el crimen no fuera minimizado ni reducido a una simple pelea nocturna. Su reclamo busca que se tenga presente que la víctima fue un hombre de 42 años, padre de tres hijos, cuya vida terminó de manera violenta.
El rugby argentino acompañó el pedido de justicia
Antes del comienzo del juicio, los jugadores de Los Pumas salieron a la cancha con remeras negras que llevaban escrita la frase “Justicia por Fede”.
La Unión Argentina de Rugby también expresó públicamente su acompañamiento a la familia y a los seres queridos del exjugador durante el proceso que se desarrolla en París.
Aramburu disputó 22 partidos con la selección argentina entre 2004 y 2009 y formó parte del equipo que consiguió el histórico tercer puesto en el Mundial de Francia 2007. Tras su retiro se radicó en el País Vasco francés junto con su familia.
La espera de María y sus hijos
El inicio del juicio obliga a María a regresar a uno de los capítulos más dolorosos de su vida. Cada declaración, cada prueba y cada reconstrucción vuelve a colocarla frente a aquella madrugada en la que perdió a su marido y sus hijos se quedaron sin su papá.
Sin embargo, también abre la posibilidad de obtener la respuesta que la familia espera desde 2022.
Con lágrimas, rodeada por sus abogados y sostenida por el afecto de la comunidad del rugby, María comenzó a transitar estas semanas decisivas. El veredicto no podrá reparar la ausencia de Federico, pero para su viuda y sus tres hijos podría significar el cierre judicial de una espera que lleva más de cuatro años.

